Israel ordena evacuaciones forzosas en Beirut y escala la ofensiva sobre Teherán
En la octava jornada de una guerra que ya desborda todas las fronteras regionales, las Fuerzas de Defensa de Israel instaron a la población del sur de la capital libanesa a abandonar sus hogares de inmediato. Mientras tanto, en Irán, bombardeos estratégicos destruyeron un distrito clave de la capital y el búnker utilizado por la cúpula militar.
Vista general de los suburbios del sur de Beirut, aparentemente sin electricidad, tras una escalada entre Hezbolá e Israel. REUTERS/Khalil Ashawi
El conflicto en Oriente Medio ha ingresado este sábado en una fase de "devastación total". Lo que comenzó hace una semana como una operación focalizada se ha transformado en una conflagración regional sin precedentes. Esta mañana, el Ejército de Israel emitió una nueva alerta de evacuación forzosa para los habitantes de los suburbios del sur de Beirut, el bastión de Hezbollah, advirtiendo que los ataques serán inminentes y de una magnitud superior a la vista hasta ahora.
La orden de evacuación no es un hecho aislado. Se suma a la confirmación de la destrucción masiva de un distrito estratégico en Teherán, donde los ataques aéreos israelíes —apoyados por la logística de Estados Unidos— han golpeado centros de mando y, según reportes recientes, el búnker que utilizaban los sucesores del fallecido líder supremo Ali Khamenei.
Soldados israelíes cerca de la frontera entre Israel y el Líbano. REUTERS/Ayal Margolin.
Un escenario de guerra total
"Estamos comprometidos con una paz duradera, pero no dudaremos en defender la dignidad de nuestro país", afirmó el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, a través de sus canales oficiales, mientras la televisión estatal informaba sobre explosiones cercanas al palacio presidencial. La respuesta de Irán no se hizo esperar: una lluvia de misiles y drones fue lanzada contra Israel y bases estadounidenses en la región, afectando incluso a países vecinos como Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos.
La región opera hoy como un "sistema interconectado de amenazas". Lo que sucede en Beirut repercute instantáneamente en el Estrecho de Ormuz, donde el precio del petróleo continúa su escalada debido al bloqueo de facto que mantiene en vilo a la economía mundial.
El impacto civil es desgarrador. Según datos de la OMS y organismos de refugiados, más de 110.000 personas han sido desplazadas hacia albergues oficiales en el Líbano, mientras que miles de ciudadanos iraníes intentan cruzar la frontera hacia Siria huyendo de las bombas.
La agresión contra ciudadanos inocentes y la destrucción de infraestructura civil no quedarán sin respuesta, dicen las organizaciones de asistencia en la zona, subrayando que la campaña de expulsión está generando un caos humanitario en las rutas del sur libanés.
Desde Washington, el presidente Donald Trump ha endurecido su discurso. REUTERS/Kevin Lamarque
El factor Trump y la postura de EE. UU.
Desde Washington, el presidente Donald Trump ha endurecido su discurso, descartando cualquier acuerdo que no incluya una "rendición incondicional" de lo que queda del régimen iraní. Estados Unidos ya ha evacuado a más de 28.000 de sus nacionales de la zona de conflicto, mientras sus fuerzas aéreas coordinan con Israel lo que denominan "superioridad aérea total".
El despliegue de tecnología militar de última generación, como el primer derribo de un caza tripulado por parte de un F-35, marca un hito técnico en medio de la tragedia. Sin embargo, la resistencia iraní, calificada por algunos como un "modo supervivencia", vuelve al conflicto impredecible y extremadamente peligroso para la estabilidad global.
La comunidad internacional observa con impotencia cómo los esfuerzos diplomáticos se diluyen frente a la pólvora. Mientras las capitales de Oriente Medio se iluminan con el resplandor de las explosiones, el mundo se pregunta hasta dónde llegará esta espiral de violencia que, por ahora, no conoce techos ni treguas.