Israel llevó a cabo una nueva serie de bombardeos contra posiciones del movimiento chií Hezbollah en Beirut, en el marco de una ofensiva militar que, según el propio ejército israelí, incluyó una “ola de ataques a gran escala” durante la noche.

Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que atacaron centros de mando e instalaciones vinculadas a Hezbollah en los suburbios del sur de la capital libanesa. La ofensiva se produjo tras advertencias de evacuación masiva y en medio de un nuevo aumento de la violencia entre ambas partes.

Israel llevó a cabo una nueva serie de bombardeos contra posiciones del movimiento chií Hezbollah en Beirut, en el marco de una ofensiva militar que, según el propio ejército israelí, incluyó una “ola de ataques a gran escala” durante la noche.
Los ataques se concentraron en la zona sur de la capital del Líbano, considerada un bastión de la organización armada.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) señalaron que los objetivos incluyeron centros de mando, edificios utilizados por la milicia y depósitos donde se almacenaban drones destinados a operaciones contra territorio israelí.

De acuerdo con el ejército israelí, la ofensiva se concentró principalmente en el área conocida como Dahiyeh, un suburbio al sur de Beirut donde Hezbollah mantiene una fuerte presencia política y militar. Durante la noche se registraron múltiples explosiones que iluminaron el cielo sobre esa zona de la capital libanesa.
Las autoridades israelíes afirmaron que hasta el momento se llevaron a cabo 26 oleadas de ataques contra distintos puntos de ese distrito. Los objetivos, según explicaron, estaban vinculados a la planificación de acciones armadas contra tropas israelíes y contra el propio Estado de Israel.
Entre los blancos señalados por el ejército se encontraban centros de comando utilizados por Hezbollah para coordinar operaciones y edificios de varios pisos que, según la versión israelí, formaban parte de su infraestructura militar.
También se mencionó un depósito donde se almacenaban drones que habrían sido preparados para ataques contra territorio israelí.
Los ataques se produjeron después de que Israel emitiera una advertencia dirigida a la población civil para evacuar áreas del sur de Beirut. El aviso generó escenas de tensión durante la noche del jueves, cuando miles de residentes intentaron abandonar la zona ante el temor de un bombardeo inminente.

Testimonios de habitantes citados por medios internacionales describieron un intenso tráfico en las principales avenidas de la ciudad mientras familias enteras trataban de trasladarse a zonas más seguras.
La ofensiva se enmarca en una nueva escalada del conflicto entre Israel y Hezbollah, la milicia respaldada por Irán que opera en el Líbano y que mantiene una histórica confrontación con el Estado israelí.
En los últimos días se registraron ataques cruzados en la frontera entre ambos países. Israel sostiene que Hezbollah lanzó cohetes y drones contra su territorio, mientras que el grupo libanés afirma que sus acciones responden a las operaciones militares israelíes en la región.
El ejército israelí aseguró que los bombardeos buscan debilitar la infraestructura militar de Hezbollah y evitar futuros ataques contra comunidades del norte de Israel. En ese sentido, funcionarios israelíes sostuvieron que la organización “pagará un alto precio” por las acciones armadas dirigidas contra su territorio.

Del lado libanés, medios estatales informaron sobre explosiones en distintos puntos del sur del país y en los suburbios de Beirut. También reportaron ataques en localidades cercanas a la frontera, aunque inicialmente no se difundieron cifras oficiales sobre víctimas.
La situación genera preocupación internacional por el riesgo de que el enfrentamiento escale hacia un conflicto más amplio en Medio Oriente. En las últimas semanas, la tensión regional aumentó con la participación indirecta de otros actores y con ataques que se extendieron a distintos puntos del territorio libanés.
Además del impacto militar, la ofensiva también provocó desplazamientos de población. Las advertencias de evacuación y los bombardeos llevaron a que numerosos residentes abandonaran sus hogares en el sur de Beirut y en otras áreas afectadas por los ataques.