Sanae Takaichi cumplió con los sondeos previos y su objetivo tras obtener el 36% de los votos en las elecciones legislativas de Japón el pasado domingo, aumentando de 125 a 316 escaños en la Cámara de Representantes.

La primera ministra nipona ratificó su posición y pintó aún más a su favor la Cámara de Representantes. Cuál es su plan y cómo se relaciona con China.

Sanae Takaichi cumplió con los sondeos previos y su objetivo tras obtener el 36% de los votos en las elecciones legislativas de Japón el pasado domingo, aumentando de 125 a 316 escaños en la Cámara de Representantes.

Yoshihiko Noda, el más cercano desde la Alianza de la Reforma Centrista, sólo alcanzó el 18% y bajó de 123 a 49 escaños, brindándole una mayoría de dos tercios al oficialismo.
Ahora, Takaichi corre con el desafío de cumplir con sus promesas electorales y avanzar en el plano económico para la “reconstrucción” del archipiélago y la restitución de las fuerzas armadas.

Sobre el balance de los comicios y parte de los que le depara en el futuro cercano, Joaquín Bernardis del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF).
Bernardis indicó que su triunfo le “vuelve a dar estabilidad al país, luego de una serie de líderes fallidos post Shinzo Abe, el ex primer ministro asesinado”, remarcando que “tendrá una mayorìa especial legislativa de más de dos tercios y le va a permitir un amplio poder para su agenda de política exterior y económica”.
Joaquín Bernardis comentó que “sobre todo en el último año en el que tenía una primera minoría y logró cierta estabilidad, se ha enfrentado directamente con china en términos retóricos”, por lo cual “lo más interesante” en el plano exterior pasará por la relación con el gigante.
“Recordemos que post segunda guerra mundial, Japón no tiene fuerzas armadas, sino fuerzas de autodefensa. Solo están focalizadas para mantener la soberanía del país, no para plantar desafìo otros países de la región”, contextualizó el licenciado en Relaciones Internacionales.

Sobre el trato con el gobierno de Xi Jinping, el especialista recordó que “el año pasado (Takaichi) ya manifestó que está dispuesta a defender Taiwán si China decide atacar. Recordemos que para China uno de sus objetivos es considerar a Taiwán parte de su territorio absoluto, que eso en teoría implica en algún momento una invasión a corto, mediano o largo plazo”.
“Ahora Japón viene a romper el esquema regional de un país que en las últimas décadas tuvo relativo pacifismo en la región”, agregó Bernardis.
La modificación de la constitución es la clave para avanzar con su gran reforma. En su momento, Shinzo Abe había “reinterpretado” la Carta Magna para pretender que “en determinados momentos”, Japón recurra a las fuerzas armadas para garantizar su seguridad en un plano más ofensivo.
“Lo que también está buscando, algo similar a lo de Donald Trump en Estados Unidos, es aumentar al 2% del PBI en apartado de la industria en Defensa”, complementó Bernardis.
“También algo interesante a futuro es su agenda económica”, adelantó Bernardis y explicó: “ Es una agenda expansiva fiscalmente. De estímulo a los ingresos con reducción de impuesto para aumentar el consumo. Uno de los grandes motivos para esta victoria arrolladora”.

La primera ministra tiene un pretenciosos plan que al mejor estilo trumpista, lo bautizó "Sanaenomics", con medidas entre las que se destaca la defensa del uso de presupuestos suplementarios masivos y la emisión de bonos de deuda si es necesario para financiar proyectos críticos.
A su vez, propone una inversión estatal masiva en 17 sectores estratégicos para reducir la dependencia de China y liderar en tecnología, contemplando nversión en semiconductores (como la empresa Rapidus), Inteligencia Artificial, computación cuántica, biotecnología y energía de fusión nuclear.

En el aspecto laboral, Takaichi prometió ayudas a las PYMES, que emplean al 70% de los japoneses, para que inviertan en tecnología y puedan subir los salarios de forma orgánica, premiando a las empresas que trasladen sus beneficios a aumentos salariales reales superiores a la inflación.
Bernardis anticipa que “seguramente va a cambiar el orden regional asiatico por la amplia mayoría de sus propio partidarios, lo que le va a dar respiro por cuatro años”.
Sin embargo, en 2028 van a ser las elecciones del senado y tendrá un nuevo desafío con premio mayor en caso de sortearlo: “Si obtiene de vuelta una mayoría y cambiar directamente a su favor la constitución”, comentó el columnista de CyD Litoral.