Tensión en Irán: el régimen liberó a líderes reformistas tras las masivas protestas
Javad Emam y Ebrahim Asgharzadeh recuperaron la libertad este jueves tras ser detenidos por criticar la represión estatal. La medida ocurre en un clima de extrema sensibilidad, con un saldo de miles de muertos y una economía en caída libre.
La liberación de estos dirigentes parece ser un intento por bajar la presión internacional más que un cambio de rumbo genuino.
El complejo tablero político de Irán registró un leve movimiento de distensión en las últimas horas. Las autoridades judiciales confirmaron la liberación bajo fianza de dos figuras clave del arco reformista: Javad Emam, portavoz del Frente Reformista, y el exviceministro Ebrahim Asgharzadeh.
Ambos habían sido arrestados tras las intensas manifestaciones que sacudieron al país durante el mes de enero, motivadas por el desplome de la moneda y el asfixiante costo de vida.
Un respiro en medio de la persecución
La salida de prisión de Emam y Asgharzadeh —confirmada por su abogado Hojjat Kermani— se produce tras el pago de fianzas cuyos montos no fueron precisados. Las acusaciones que pesaban sobre ellos incluían "atentar contra la unidad nacional" y "coordinarse con la propaganda enemiga", latiguillos habituales del sistema judicial iraní para desarticular la disidencia política.
El complejo tablero político de Irán registró un leve movimiento de distensión en las últimas horas. Xinhua/Shadati
Sin embargo, la libertad no es completa para el sector. Azar Mansouri, la primera mujer en liderar el Frente Reformista, aún permanece tras las rejas en la prisión de Evin. Aunque su defensa sugiere que su liberación podría concretarse "en los próximos días", su situación sigue siendo un termómetro de la intransigencia del régimen teocrático.
El fantasma de la represión de enero
El contexto de estas detenciones es dramático. Según datos que manejan analistas internacionales y organizaciones de derechos humanos, las protestas que se iniciaron a finales de 2025 dejaron un rastro de violencia sin precedentes.
Mientras el gobierno iraní reconoce poco más de 3.000 fallecidos, organismos como HRANA elevan la cifra por encima de las 7.000 víctimas fatales y estiman en 51.000 el número de detenidos.
El contexto de estas detenciones es dramático. Xinhua/Shadati
Un futuro incierto para el diálogo
La liberación de estos dirigentes parece ser un intento por bajar la presión internacional más que un cambio de rumbo genuino. El sector reformista, que en 2024 apoyó al actual presidente Masud Pezeshkian, se encuentra hoy fracturado: muchas de sus figuras se han distanciado del Ejecutivo al considerar que no ha podido (o querido) frenar la mano dura de los sectores más conservadores que responden al Líder Supremo.
En las calles de Irán, el silencio es tenso. Con la economía en ruinas y las familias aún de luto por las víctimas de enero, la liberación de un puñado de políticos difícilmente logre calmar un descontento social que, como advierten los expertos, parece haber perdido definitivamente el "umbral del miedo".