José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile en el Congreso y prometió un “gobierno de emergencia”
En una ceremonia oficial realizada en el Congreso Nacional, el líder republicano recibió la banda presidencial de manos de Gabriel Boric. Javier Milei y María Corina Machado destacaron entre los invitados.
José Antonio Kast asumió la presidencia en el Congreso Nacional, en Valparaíso. Foto: Reuters
José Antonio Kast asumió este miércoles la presidencia de Chile en una ceremonia oficial realizada en el Salón de Honor del Congreso Nacional, en Valparaíso. El cambio de mando se desarrolló con el protocolo clásico: juramento ante el Congreso Pleno, entrega de los símbolos y saludo institucional.
El presidente saliente Gabriel Boric entregó la piocha de O’Higgins, mientras que la banda presidencial fue colocada por la presidenta del Senado, Paulina Núñez, tal como marca la tradición chilena.La ceremonia cerró con el himno nacional y aplausos prolongados dentro del recinto.
Kast llega a La Moneda tras un giro político fuerte en el país, con un discurso centrado en seguridad y control migratorio. En sus primeras definiciones públicas, ratificó que buscará instalar un “gobierno de emergencia” como sello de arranque de gestión. Asimismo, forma parte de la "revolución" de derecha que se estableció en los últimos años en el continente americano.
Gabriel Boric participó del traspaso de mando y entregó la piocha de O’Higgins. Foto: Reuters
Invitados extranjeros y gestos políticos en el Congreso
La jornada tuvo un componente regional marcado por la presencia de jefes de Estado y referentes internacionales. Entre los invitados se destacó Javier Milei, que llegó a Valparaíso acompañado por su hermana Karina Milei, en una visita seguida de cerca por medios locales.
También asistió la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, cuya visita había sido confirmada días antes y se convirtió en una de las figuras más observadas en la previa del acto.
Javier Milei asistió a la ceremonia en Valparaíso junto a Karina Milei. Foto: Reuters
En el Congreso, la atención se repartió entre el traspaso formal y los movimientos de pasillo: saludos protocolares, breves intercambios entre delegaciones y una lectura inevitable sobre el nuevo clima político regional.
Desde la organización, el foco estuvo puesto en sostener el orden del acto y la seguridad del perímetro, con un despliegue amplio en accesos y alrededores, en un día donde Valparaíso vuelve a convertirse en vitrina institucional.
Un ataque a un carabinero que alteró la mañana
El cambio de mando estuvo atravesado por un hecho grave en Puerto Varas. Un carabinero fue baleado durante un procedimiento tras una denuncia por desórdenes, en un episodio que abrió tensión en las primeras horas del día.
Medios chilenos informaron que el funcionario quedó en estado crítico y el caso avanzó con diligencias y detenciones en el marco de la investigación. El tema se coló en la agenda política de la asunción por su impacto simbólico y por el momento elegido por los agresores.
Kast se refirió al ataque antes de asumir y lo usó como señal de rumbo. “Cuando atacan a un carabinero nos atacan a todos… aquí va a haber un antes y un después”, dijo, en línea con su promesa de mano dura contra la delincuencia.
La reacción también incluyó decisiones operativas tempranas: en el equipo entrante se habló de respuestas inmediatas y de una prioridad total en seguridad pública, como primer mensaje de gobierno.
Primer día, primera marca
El arranque de Kast combina dos planos: el institucional, con el rito republicano en el Congreso, y el político, con la presión de un clima social que exige resultados rápidos en seguridad y economía.
Con el país mirando Valparaíso, el nuevo gobierno comienza con una hoja de ruta ambiciosa y un escenario parlamentario que, según analistas, puede condicionar velocidad y gobernabilidad.