Las conversaciones trilaterales en Suiza terminaron sin avances decisivos y sin fecha para una próxima ronda: Kiev acusa a Moscú de “estirar” el proceso, mientras el nudo territorial vuelve a trabar cualquier salida y Washington presiona para acelerar definiciones.
Las negociaciones entre Rusia y Ucrania, mediadas por Estados Unidos, concluyeron este miércoles en Ginebra sin un acuerdo y con una promesa abierta: “volver a reunirse”, pero sin día ni lugar confirmados.
El presidente Volodímir Zelenski sostuvo que Moscú “intenta alargar” unas conversaciones que, según su visión, podrían estar ya en una etapa final si hubiera voluntad política.
Del lado ruso, el jefe negociador Vladímir Medinski las definió como “difíciles, pero profesionales/ de negocios”. Del lado ucraniano, Rustem Umiérov habló de “progresos”, aunque evitó precisiones.
En números: el segundo día duró alrededor de dos horas; el primero, bastante más. Y hubo incluso intercambios informales después del tramo “formal”, según las crónicas.
Territorio en el centro del debate
El principal bloqueo volvió a ser el mapa. El debate tropieza con el futuro del Donbás: Moscú exige que Ucrania se retire de zonas que aún controla en la región de Donetsk, una condición que Kiev rechaza.
En paralelo, el capítulo de la Central nuclear de Zaporiyia también quedó sin resolver: Ucrania plantea un esquema de operación con participación estadounidense; Rusia lo considera inaceptable.
Las partes trabajan sobre la base de un plan estadounidense conocido desde hace meses, que contempla concesiones territoriales de Ucrania a cambio de garantías de seguridad occidentales para disuadir futuras agresiones. Zelenski, de todos modos, volvió a cerrar la puerta a ceder territorio y recordó el peso de lo ocupado por Rusia desde 2014 y 2022.
Además de la pulseada con Moscú, Kiev enfrenta presión pública de Donald Trump para que acepte concesiones y acelere un acuerdo.
Mediación norteamericana
La mediación estadounidense estuvo encabezada por el enviado Steve Witkoff y Jared Kushner.
Europa, en cambio, quedó en los márgenes. Asesores de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia viajaron a Ginebra pero no participaron de las discusiones; Zelenski insistió en que la presencia europea es “indispensable” para acuerdos viables.
Mientras tanto, asoma el cuarto aniversario de la invasión a gran escala de 2022 (24 de febrero de 2026) y, en paralelo, siguen los ataques. Rusia lanzó este martes 126 drones y un misil balístico horas antes de reanudarse el diálogo.