Miles de personas participan este sábado en manifestaciones convocadas en Madrid y más de 50 ciudades españolas para reclamar medidas frente a la crisis de vivienda.
Madrid concentra una nueva movilización por el acceso a la vivienda
Las protestas se desarrollan este sábado en Madrid y más de 50 ciudades españolas, convocadas por organizaciones de inquilinos. Las movilizaciones se producen un día después del rechazo del Congreso a un paquete de medidas del Gobierno para afrontar la crisis habitacional y tras el desalojo de una mujer de 87 años que finalmente pudo regresar a su vivienda.

En la capital, las movilizaciones comenzaron con distintas marchas que tienen previsto confluir en la Plaza de Cibeles. Una de las principales consignas de la convocatoria plantea avanzar “hacia la huelga general”.
Las protestas son impulsadas por el Sindicato de Inquilinas, que durante las últimas semanas organizó distintas acciones para reclamar cambios ante el aumento de los costos de la vivienda y las dificultades para acceder a un alquiler.

En Madrid, además, alrededor de un centenar de activistas mantiene desde hace una semana un campamento en la Puerta del Sol.
La protesta llega después del rechazo en el Congreso
La nueva jornada de movilizaciones se desarrolla un día después de que el Congreso de los Diputados rechazara un paquete de decretos con medidas vinculadas a la crisis habitacional.
El escenario político también está marcado por el período de reflexión abierto por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respecto de la posibilidad de adelantar las elecciones previstas para 2027.

Desde el Sindicato de Inquilinas, su portavoz Valeria Racu vinculó las movilizaciones con la necesidad de impulsar nuevas respuestas frente a la situación habitacional. La organización sostiene que las protestas buscan aumentar la presión para que se adopten medidas relacionadas con el acceso y el costo de la vivienda.
El caso de Maricarmen, uno de los focos de la protesta
Las movilizaciones también tienen como uno de sus antecedentes inmediatos el caso de Maricarmen Abascal, una mujer madrileña de 87 años que la semana pasada fue desalojada del departamento en el que había vivido durante siete décadas.

El inmueble había sido adquirido por una empresa inmobiliaria que pretendía elevar el alquiler un 275%. Tras las protestas y las negociaciones posteriores, Abascal logró un acuerdo que le permitió regresar a su vivienda.
El caso tuvo una fuerte repercusión pública y se convirtió en uno de los símbolos de las movilizaciones de las últimas semanas.

Según Racu, la situación de Abascal contribuyó a impulsar la actual movilización. La dirigente destacó el impacto que tuvo su caso entre los participantes de las protestas y señaló que su situación funcionó como un elemento de convocatoria para el movimiento de inquilinos.








