Irán atacó Dimona, el corazón del programa nuclear de Israel
El régimen de Teherán lanzó un misil de largo alcance que impactó en las cercanías de la estratégica central atómica. Los servicios de emergencia reportan al menos 30 heridos en el sur del país, mientras la OIEA pide "máxima moderación" para evitar una catástrofe mayor.
Soldados israelíes trabajan en el lugar de los daños tras el ataque con misiles iraníes contra Dimona. REUTERS/Ilan Assayag
La guerra que mantiene en vilo al mundo desde finales de febrero sumó este sábado un capítulo que roza el límite de lo irreparable. En una operación sin precedentes, Irán lanzó un ataque con misiles balísticos apuntando directamente hacia Dimona, la ciudad que alberga el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, el complejo más sensible y resguardado del Estado de Israel.
El impacto, que se produjo en horas de la tarde, no solo activó las alarmas en todo el distrito sur, sino que generó una onda expansiva de preocupación en la comunidad internacional. Según los primeros reportes de los servicios de emergencia Magen David Adom, el ataque dejó un saldo de al menos 30 personas heridas, la mayoría de ellas civiles alcanzados por fragmentos de proyectiles y el colapso de estructuras en zonas residenciales cercanas a Dimona y la ciudad de Arad.
La guerra que mantiene en vilo al mundo desde finales de febrero sumó este sábado un capítulo que roza el límite de lo irreparable. REUTERS/Ilan Assayag
El impacto en la zona de exclusión
Si bien el ejército israelí confirmó la caída de al menos un proyectil en las inmediaciones de la planta, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) llevó un principio de tranquilidad al informar que, hasta el momento, no se han detectado daños estructurales en el reactor ni niveles anormales de radiación.
"La OIEA tiene conocimiento de informes sobre un incidente en la ciudad de Dimona, pero no ha recibido ninguna indicación de daños en el centro de investigación nuclear", publicó el organismo a través de sus canales oficiales, instando a ambas partes a la "máxima moderación militar" para preservar la seguridad de las instalaciones nucleares.
Un conflicto en "fase decisiva"
Desde Jerusalén, la respuesta política y militar no se hizo esperar. El jefe del Estado Mayor del Ejército, Eyal Zamir, fue contundente respecto al futuro de las operaciones. “Estamos a mitad de camino, pero la dirección es clara. En alrededor de una semana, durante la Pascua judía, continuaremos luchando por nuestra libertad y nuestro futuro”, dijo en diálogo con servicios informativos internacionales.
Zamir subrayó que los objetivos de Israel y sus aliados siguen siendo el desmantelamiento de las capacidades de misiles balísticos iraníes y el fin del programa nuclear persa, lo que anticipa una intensificación de los bombardeos sobre Teherán en los próximos días.
El ataque a Dimona marca un punto de no retorno en la narrativa de esta guerra. REUTERS/Ilan Assayag
Repercusiones internacionales y caos económico
El ataque a Dimona no es un hecho aislado. La escalada ha provocado que potencias regionales como Arabia Saudita endurezcan su postura, llegando a expulsar al agregado militar iraní este mismo sábado. Mientras tanto, el mercado energético mundial continúa en vilo: el bloqueo de facto en el Estrecho de Ormuz mantiene a cientos de buques varados, disparando el precio del crudo a niveles históricos.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump manifestó en sus redes sociales que, a pesar de la gravedad del ataque iraní, considera que se está "muy cerca" de cumplir los objetivos estratégicos en la región, aunque la realidad en el terreno parece indicar que la paz aún es un horizonte lejano.
El ataque a Dimona marca un punto de no retorno en la narrativa de esta guerra. Al apuntar al epicentro del poder nuclear israelí, Irán ha demostrado que no hay zonas prohibidas en este enfrentamiento. La mirada del mundo ahora se posa sobre la capacidad de respuesta de Israel y la fragilidad de un equilibrio internacional que parece pender de un hilo.