La guerra en Medio Oriente ingresa en una nueva etapa que genera preocupación mundial. Irán elevó una protesta formal ante la ONU por "riesgo nuclear" tras un bombardeo contra una de sus centrales. En paralelo, Donald Trump celebró un ataque a gran escala que habría descabezado a la jerarquía castrense de Teherán. Mientras que Benjamin Netanyahu reafirmó operaciones militares contra instalaciones químicas.
La guerra en Medio Oriente entra en una nueva fase con ataques sobre centrales químicas y nucleares
El ataque a la central de Bushehr, que dejó un muerto, pone en jaque la estabilidad regional. El gobierno de Irán denunció ante las Naciones Unidas un "crimen de guerra" advirtiendo el potencial de "riesgo de radiación". Mientras, Trump y Netanyahu intensifican la ofensiva sobre las instalaciones de Teherán.

El embajador de la República Islámica de Irán, Amir Saeid Iravani, solicitó ante la Organización de las Naciones Unidas prestar atención a las "consecuencias catastróficas" que podrían derivar de la exposición a la radiación, tras los ataques contra instalaciones nucleares coordinados entre EE.UU. e Israel.
En una carta dirigida al secretario general António Guterres, y al representante de Baréin ante el organismo y presidente del Consejo de Seguridad, Jamal Alrowaiei, Iravani retomó una misiva del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, en la que se advierte que los ataques contra instalaciones nucleares iraníes son ilegales y violan el derecho internacional.
En el mismo comunicado, Iravani declaró que los ataques contra estos objetivos constituyen “un crimen de guerra” y “un claro acto de terrorismo de Estado”, según información citada por The New York Times. Asimismo, Iravani añadió que la central nuclear de Bushehr es usada para propósitos pacíficos.
Un proyectil impactó este sábado cerca de las instalaciones de la central nuclear de Bushehr, en el suroeste de Irán, causando un muerto y daños en un edificio de la planta, según confirmó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que dirige Rafael Grossi. Ante esto, Rusia condenó el ataque a la instalación donde trabajan cerca de 200 empleados rusos, a los que ordenó su evacuación.

Este evento sitúa a la diplomacia internacional en una nueva encrucijada. Expertos en seguridad internacional, señan que el ataque a centros nucleares rompe un "tabú" militar que podría desencadenar respuestas por parte de las milicias pro-iraníes en todo el mundo. Mientras tanto, crece la presión sobre Guterres para mediar en un conflicto donde las palabras "radiación" y "eliminación" ya forman parte del parte diario de guerra.
En ese sentido, el argentino Grossi expresó su "profunda preocupación“ por el incidente en la central nuclear de Bushehr. El director general del OIEA, advirtió sobre el riesgo de ataques a instalaciones nucleares o sus alrededores y recordó que estos sitios pueden albergar equipos de seguridad vitales. Insistió, además, en la necesidad de máxima moderación militar y reiteró la importancia de cumplir con los siete pilares para la seguridad nuclear durante conflictos armados.
Trump reitera el ultimátum
Casi en simultáneo con la protesta diplomática, el presidente Donald Trump utilizó sus plataformas digitales para anunciar el éxito de una ofensiva aérea masiva sobre la capital iraní, reforzando el nuevo ultimátum de 48 horas que efectuó sobre el régimen teocrático.
Acompañado de un video que muestra explosiones nocturnas de gran magnitud sobre Teherán, el mandatario estadounidense aseguró que el golpe ha sido definitivo para la estructura de mando del régimen. "¡Muchos de los Líderes Militares de Irán, que los han dirigido de manera deficiente y poco sensata, han sido eliminados, junto con mucho más, con este ataque masivo!".

Aunque el mensaje no precisó la hora exacta de la operación ni la identidad específica de los generales caídos, el tono de la Casa Blanca sugiere una táctica de "máxima presión" llevada al terreno bélico directo. Para la administración Trump, la destrucción de estos objetivos militares es una respuesta proporcional a las provocaciones previas, desestimando las advertencias de Teherán sobre los riesgos radiológicos como una maniobra de distracción.
El triunfalismo de Washington refuerza la percepción de que la operación "Furia Épica" ha entrado en una fase de aniquilación de objetivos de alto valor estratégico. En tanto, la comunidad global observa con preocupación el horizonte de Teherán, donde el humo de las explosiones nocturnas se mezcla con el temor a una nube invisible de contaminación nuclear que no reconoce fronteras ni tratados internacionales.
Netanyahu refuerza la amenaza
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó que Israel atacó plantas petroquímicas, dañando a varias empresas petroquímicas en Juzestán, al suroeste de Irán. “Les prometí que seguiríamos aplastando al régimen terrorista en Teherán, y eso es exactamente lo que estamos haciendo”, dijo.
“Después de que destruyéramos el 70 % de su capacidad de producción de acero, que utilizan como materia prima para sus armas contra nosotros, hoy atacamos sus plantas petroquímicas. Estas dos cosas son su máquina de dinero, para financiar la guerra del terror contra nosotros y contra el mundo entero”, continuó.

Las fuerzas de Israel informaron además que atacaron infraestructura en un complejo petroquímico en Mahshahr, también en el suroeste de Irán, y “dos instalaciones centrales utilizadas para producir materiales para explosivos, misiles balísticos y armamento adicional”.
“Se espera que el daño a esta infraestructura interrumpa la capacidad del régimen para utilizar los materiales producidos en la instalación para fabricar varios tipos de armas destinadas a atacar al Estado de Israel”, dijeron las Fuerzas de Defensa de Israel en un comunicado.
Como parte de su campaña militar, Israel ha atacado cada vez más centros de diversas industrias de Irán, incluidas plantas de acero, fábricas de cemento y complejos petroquímicos.








