Giorgia Meloni sufrió su primera gran derrota electoral tras el rechazo de los italianos a la reforma judicial
El “No” se impuso con el 54% de los votos en el referendo y frenó los cambios estructurales en la magistratura. La caída del proyecto constitucional debilita la agenda de la coalición de derecha que gobierna desde 2022.
El “No” a la reforma judicial de Meloni superó el 54% en el referendo italiano. Foto: Reuters
Giorgia Meloni sufrió este lunes su primer gran golpe político desde que llegó al poder en 2022. El referendo sobre la reforma judicial impulsada por su gobierno terminó con un triunfo claro del “No”, que se impuso con algo más del 54% de los votos y bloqueó el intento oficialista de modificar puntos sensibles del funcionamiento de la magistratura italiana.
La derrota no pone en riesgo inmediato la continuidad de su gobierno, pero sí marca un freno importante para una agenda reformista que venía avanzando con firmeza en el Parlamento. También debilita la imagen de invencibilidad electoral que Meloni había construido desde su llegada al Palacio Chigi.
El “No” a la reforma judicial de Meloni superó el 54% en el referendo italiano. Foto: Reuters
Qué proponía la reforma judicial
La consulta popular buscaba ratificar una reforma que incluía la separación de las carreras de jueces y fiscales, la modificación de la estructura del Consejo Superior de la Magistratura y cambios en los mecanismos disciplinarios del sistema judicial italiano. Como se trataba de una reforma constitucional sin mayoría reforzada parlamentaria, debía pasar por referendo.
Para Meloni y su ministro de Justicia, Carlo Nordio, el proyecto apuntaba a modernizar un sistema judicial lento y corporativo. Para la oposición, en cambio, implicaba un riesgo para la independencia de la magistratura y abría la puerta a una mayor injerencia política sobre fiscales y jueces.
La derrota representa el primer gran revés electoral de Meloni desde 2022. Foto: Reuters
Un resultado que golpea al oficialismo
El “No” se impuso con cerca del 54%, frente a un “Sí” que quedó en torno al 46%, con una participación inusualmente alta, de casi 59%. Ese nivel de movilización terminó favoreciendo a una oposición que logró transformar una reforma técnica en una votación de alto contenido político.
La derrota es leída en Italia como el primer traspié serio de Meloni en las urnas desde 2022. Hasta ahora, la primera ministra había logrado sostener una coalición estable y atravesar elecciones intermedias sin daños relevantes. Este referendo quebró esa dinámica.
Uno de los datos políticos más relevantes del resultado fue la convergencia opositora detrás del “No”. Partidos de centroizquierda, sectores progresistas y parte del campo judicial coincidieron en la campaña para frenar la reforma, presentándola como una línea roja institucional.
Ese frente común no resuelve por sí solo las diferencias internas de la oposición, pero sí le dio una victoria simbólica de peso frente al gobierno. También reabre la discusión sobre posibles alianzas más amplias de cara a las elecciones generales previstas para 2027.
La consulta frenó cambios en la carrera de jueces y fiscales y en la magistratura. Foto: Reuters
El impacto sobre Meloni y su proyección internacional
Meloni reconoció la derrota y definió el resultado como una oportunidad perdida para modernizar Italia. Aun así, el costo político existe: el revés llega en un momento en que la líder italiana intentaba consolidarse como una referencia estable de la nueva derecha europea y como socia de otros dirigentes afines, entre ellos Javier Milei.
La primera ministra seguirá gobernando con mayoría parlamentaria, pero el resultado le resta impulso para avanzar con futuras reformas institucionales sensibles. En especial, deja más cuesta arriba otros planes de cambio constitucional que su coalición todavía aspira a impulsar.