El ya volátil escenario en Medio Oriente ingresó este sábado en una fase de máxima tensión internacional luego de que el mando militar central de Irán anunciara el cierre definitivo al tráfico marítimo del estratégico estrecho de Ormuz.
Irán clausura el estrecho de Ormuz en represalia por los bombardeos israelíes al Líbano
La decisión del régimen islámico responde a los recientes bombardeos del ejército israelí en el sur libanés que dejaron al menos 16 muertos y un militar fallecido, violando el reciente acuerdo marco de cese al fuego. En tanto, Suiza intenta mantener activos los canales diplomáticos en un clima de extrema incertidumbre.

La drástica medida del régimen teocrático se produce como represalia directa a una serie de bombardeos perpetrados por las fuerzas del Estado de Israel en el sur del Líbano, considerados por Teherán como una flagrante violación de los compromisos bilaterales asumidos recientemente con los Estados Unidos.
A través de un comunicado oficial difundido por la televisión estatal iraní, la cúpula militar de la República Islámica advirtió de manera tajante que el paso del corredor fluvial "será clausurado de forma inmediata al paso de navíos".

Asimismo, el despacho catalogó la determinación como un "primer paso en respuesta al incumplimiento de la promesa por parte del enemigo", alertando que de persistir la ofensiva, "se planificarán nuevas medidas para forzar al enemigo a cumplir sus obligaciones".
Cabe destacar que por el estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico, circula diariamente más de la quinta parte del consumo mundial de petróleo, lo que proyecta un impacto económico inmediato a escala global.
Colapso del cese al fuego
El detonante de la reacción iraní fue el violento resurgimiento de las hostilidades en territorio libanés, apenas unas pocas horas después de que entrara formalmente en vigor un frágil cese al fuego pactado entre Israel y el movimiento chií proiraní Hezbolá.
Según reportes oficiales proporcionados por la Defensa Civil libanesa, aviones de combate y drones israelíes ejecutaron múltiples bombardeos en el sur del país y en la región interior del valle de la Becá, provocando la muerte de al menos 16 personas.

Entre las víctimas mortales confirmadas por el Ejército del Líbano figura un soldado de sus propias filas, quien pereció producto de un impacto balístico enemigo en cercanías de la ciudad meridional de Nabatieh.
El mando militar libanés condenó enérgicamente el suceso mediante una declaración oficial: "La continuación de estos ataques brutales tiene como claro objetivo dinamitar y obstaculizar cualquier solución pacífica orientada a restablecer la estabilidad de nuestra nación".
Por su parte, portavoces oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) justificaron el despliegue bélico al argumentar una supuesta provocación previa por parte de las milicias armadas libanesas.

De acuerdo con el reporte técnico castrense de Tel Aviv, comandos de Hezbolá habrían disparado más de 50 proyectiles de artillería contra posiciones israelíes apostadas en la frontera sur del Líbano durante el transcurso de la madrugada, forzando una contraofensiva de precisión sobre objetivos previamente identificados del grupo terrorista.
Gestiones reservadas en Suiza
A pesar del dramático colapso de la seguridad sobre el terreno, los esfuerzos diplomáticos internacionales no se han desactivado por completo.
Fuentes oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza confirmaron hoy que persisten las reuniones técnicas preparatorias en el apartado enclave de Bürgenstock, en el centro helvético, con el propósito de reflotar los términos del memorando de entendimiento bilateral firmado entre Washington y Teherán el pasado 17 de junio.
Pese a que la delegación iraní suspendió de forma imprevista las tratativas ministeriales durante la jornada de ayer viernes, misiones técnicas de Estados Unidos, Qatar y Pakistán coordinan encuentros discretos en territorio alpino.

Trascendió además que el propio director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, se encuentra apostado en la sede suiza, lo que confirma que el control y supervisión del programa nuclear sigue siendo el eje crítico de las frenéticas negociaciones a contrarreloj.








