Guerra Rusia-Ucrania: garantías de seguridad, Trump y el foco en el referéndum
El mandatario ucraniano cambió su postura histórica y contempla consultar a la población sobre la entrega de Lugansk y Donetsk. El impacto del "factor Trump" y el agotamiento de los aliados europeos.
Negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. Crédito: Xinhua.
En diálogo con CyD Litoral, el analista en relaciones internacionales Joaquín Bernardis puso el foco en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania en Ginebra, donde —según evaluó— hoy pesan más las garantías de seguridad, la discusión por territorio y el tironeo con Donald Trump que las condiciones para un acuerdo sostenible.
Bernardis explicó que el intento de negociación por la paz vuelve a chocar con los mismos obstáculos de fondo: territorio, garantías de seguridad y capacidad militar.
Recordó que hacia fines de noviembre del año pasado se instaló una serie de puntos para avanzar en un acuerdo, pero que la respuesta fue negativa desde Kiev, especialmente ante cualquier posibilidad de ceder parte del territorio ocupado. En esa misma línea ubicó a los líderes europeos, que también rechazaron una salida que implique resignar soberanía ucraniana.
Europa y el temor a “otra Ucrania”
Para Bernardis, Europa sigue el conflicto con preocupación estratégica: más allá de la situación inmediata en el frente, teme que una paz mal cerrada deje al país expuesto y termine abriendo la puerta a “otra Ucrania” en el futuro, es decir, a un nuevo ataque ruso sobre un país sin respaldo suficiente.
Por eso, explicó, los gobiernos europeos insisten en que cualquier acuerdo debe incluir garantías de seguridad firmes y la capacidad de Kiev de sostener fuerzas armadas robustas, como condición para que el alto el fuego no sea apenas una pausa.
Zelenski evalúa un referéndum para ceder el Donbás. Crédito: Reuters.
La pulseada con Trump por la OTAN
En contrapartida, Bernardis remarcó que Rusia empuja el escenario opuesto: pretende que Ucrania tenga la menor capacidad militar posible, lo que volvería frágil cualquier acuerdo.
Allí ubicó también la tensión con Estados Unidos: según describió, los europeos discuten con Donald Trump la posibilidad de incluir a Ucrania dentro de la OTAN, pero encuentran una negativa clara del expresidente a ampliar la Alianza Atlántica.
Bernardis señaló que Trump sostiene un argumento recurrente en su disputa con los socios europeos: antes de reclamar expansión y compromisos, “primero gasten el 2% en defensa” de sus economías.
La pulseada con Trump por la OTAN. Crédito: Reuters.
Zelenski: desgaste interno y margen reducido
El analista también se detuvo en el desgaste del liderazgo ucraniano. Dijo que Volodímir Zelenski llega a estas instancias con “menos recursos de poder” y con señales de cansancio acumulado.
En ese marco, consideró que “no están las mejores condiciones” para negociar una paz hoy: a la presión externa se suma el peso del tiempo, en una guerra que muchos creyeron que sería breve y que, sin embargo, se prolongó y reconfiguró expectativas y fuerzas.
Otro componente clave, según Bernardis, es el factor estacional. Mientras se desarrollan reuniones diplomáticas, en el terreno ucraniano se registran ataques sobre infraestructura estratégica, especialmente energética.
“Hoy Ucrania tiene poca energía para que sus ciudadanos puedan calentar su hogar con inviernos bajo cero”, afirmó, y advirtió que ese escenario golpea la vida cotidiana y erosiona la moral social.
Si bien recordó que suele ocurrir que el frente se estanque en invierno, marcó que el cambio de estación puede reactivar el ritmo bélico: con la llegada del verano, crecen las expectativas de un avance ruso similar al del año pasado.
La central nuclear como carta de negociación
En la lectura de Bernardis, dentro de la agenda militar hay un punto especialmente sensible: la zona de la central nuclear de Zaporí.
Sostuvo que Ucrania está resistiendo e incluso avanzando en ese sector, lo que funciona como una carta para sentarse a negociar desde un lugar menos desventajoso. Rusia, en cambio, quiere control total de esa región y del complejo nuclear, por su valor estratégico y político.
Finalmente, Bernardis señaló un cambio que considera significativo en las últimas semanas: la posibilidad de que Zelenski habilite un referéndum para que la sociedad ucraniana evalúe una eventual concesión territorial en áreas del este que hoy controla Rusia, como Lugansk y Donetsk.
Aclaró que se trata de un giro relevante respecto de lo que se decía meses atrás, cuando esa alternativa era impensable en el discurso público del gobierno ucraniano. Para el analista, el movimiento refleja el nuevo equilibrio de presiones: la influencia de Trump, la mirada de los aliados europeos y la realidad del terreno empujan a Kiev a considerar caminos que antes no estaban sobre la mesa.