Las crecientes protestas populares en Irán ya dejaron al menos tres muertos, en el marco de manifestaciones contra la crisis económica, la inflación y la fuerte devaluación de la moneda local. Los episodios más graves se registraron en el suroeste y oeste del país, según informaron agencias estatales.
De acuerdo con la agencia Fars, dos personas murieron en la ciudad de Lordegan tras choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Hubo enfrentamientos, pedradas y daños a comercios en una jornada marcada por la tensión social.
Un miembro de la Guardia Revolucionaria entre las víctimas
Horas más tarde, las autoridades confirmaron la muerte de un joven de 21 años, voluntario de la fuerza Basij, vinculada a la Guardia Revolucionaria. El deceso ocurrió durante disturbios en una provincia del oeste, lo que elevó a tres el número de fallecidos.
La agencia estatal IRNA informó el hecho sin brindar mayores detalles, mientras que Student News Network, medio cercano a la Basij, responsabilizó a los manifestantes. El vicegobernador de Lorestán, Saeed Pourali, afirmó que otros 13 efectivos resultaron heridos durante los incidentes.
Crisis económica y temor a una mayor represión
Las protestas, que comenzaron en la capital Teherán, se extendieron hacia el interior del país, incluyendo la ciudad de Kouhdasht. Las consignas apuntan al aumento del costo de vida, la inflación y la depreciación del rial, que ya supera el 1,4 millón por dólar.
El gobierno del presidente Masoud Pezeshkian intentó enviar señales de diálogo, aunque reconoció las limitaciones para revertir la crisis. La televisión estatal confirmó además la detención de siete personas y el secuestro de armas, en un contexto que genera temores de una respuesta represiva más dura.
Las manifestaciones son las más importantes desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini desató protestas masivas en todo el país. Por ahora, los focos de conflicto se concentran en provincias específicas, pero el malestar social sigue en aumento.