Los bombardeos atribuidos a Arabia Saudita dejaron al menos 22 muertos en la región de Saná, capital de Yemen, según informó un medio vinculado a los hutíes, el movimiento rebelde que controla esa zona y mantiene un conflicto armado con las fuerzas gubernamentales respaldadas por Riad.
La guerra en Yemen vuelve a intensificarse con bombardeos y decenas de muertos
El movimiento rebelde, respaldado por Irán, atribuyó los ataques a la aviación saudita y aseguró que también fueron alcanzados equipos de rescate. La reanudación de los enfrentamientos profundiza una guerra civil que, según cifras de Naciones Unidas, provocó más de 1.600 muertos y 300.000 desplazados.

De acuerdo con la agencia Saba, los ataques aéreos tuvieron como objetivo viviendas ubicadas en el área de Al Shariyah, en la provincia de Saná. El medio también denunció que, mientras se desarrollaban las tareas de rescate, la aviación saudita volvió a atacar en dos oportunidades y alcanzó a los equipos que asistían a las víctimas.

La información fue difundida por fuentes vinculadas a los hutíes y no se detallaron, en el reporte, verificaciones independientes sobre el número de víctimas ni las circunstancias de los ataques.
La reanudación de los enfrentamientos agravó la violencia
Los hutíes y las fuerzas vinculadas a Arabia Saudita mantienen ataques frecuentes desde julio, cuando se reactivaron los combates en Yemen después de un período de cuatro años de relativa calma. La escalada abrió un nuevo frente de tensión en el escenario de Medio Oriente.

La violencia también alcanzó a la provincia occidental de Taiz, donde el viernes decenas de personas murieron en un bombardeo contra un mercado. La ciudad de Taiz permanece cercada desde hace semanas por los combatientes hutíes.
Tanto las fuerzas gubernamentales como los rebeldes respaldados por Irán se acusaron mutuamente de haber perpetrado ese ataque, sin que hasta el momento se estableciera públicamente una responsabilidad independiente.
Una guerra civil que comenzó en 2014
El conflicto en Yemen comenzó en 2014 y enfrenta a los hutíes con las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente, que cuentan con el respaldo de Arabia Saudita. La intervención de Riad en apoyo al Ejecutivo convirtió la guerra interna en un enfrentamiento con una marcada dimensión regional.

En septiembre, los hutíes lanzaron una ofensiva en el oeste del país que les permitió ampliar su control sobre sectores estratégicos del territorio, incluido el entorno del estrecho de Bab el Mandeb, una vía marítima clave para el comercio internacional.
Por ese paso transitan buques mercantes que conectan Asia con Europa, por lo que su control tiene una importancia estratégica para el transporte marítimo y el comercio mundial.
Más de 300.000 desplazados y sin una salida diplomática
De acuerdo con cifras de Naciones Unidas citadas en el informe, los enfrentamientos dejaron más de 1.600 muertos y provocaron el desplazamiento de unas 300.000 personas.

La continuidad de los ataques y la disputa por el control territorial mantienen elevada la tensión en distintas regiones del país. Mientras tanto, no se observan avances concretos hacia una solución diplomática que permita poner fin a una guerra que lleva más de una década.








