Hawái vuelve a ser escenario de un impresionante despliegue de la fuerza de la naturaleza. El volcán Kilauea, uno de los más activos del planeta, inició una nueva fase eruptiva que sorprendió a científicos y observadores al proyectar fuentes de magma incandescente a más de 150 metros de altura sobre el cráter Halemaʻumaʻu.
El volcán Kilauea volvió a entrar en erupción y lanzó fuentes de lava de más de 150 metros en Hawái
El fenómeno sorprendió a los residentes de la isla y a los turistas que se encontraban en las cercanías, quienes fueron evacuados por precaución. Las autoridades locales han emitido alertas y recomendaciones para evitar acercarse a las zonas de riesgo.

El fenómeno, monitoreado de cerca por el Observatorio Vulcanológico de Hawái (USGS), generó una rápida movilización de los equipos de emergencia ante la emisión de gases tóxicos y los cambios en la dinámica del Parque Nacional de los Volcanes, reavivando el fascinante y peligroso espectáculo del fuego subterráneo en el corazón del Pacífico.
Durante décadas, la comunidad científica sostuvo la premisa de que los llamados "puntos calientes" del manto terrestre alcanzaban su máxima temperatura al inicio de su actividad y se enfriaban gradualmente con el paso de los milenios. Sin embargo, una investigación liderada por geocientíficos de la Universidad de Hawái en Mānoa y publicada en la revista Science Direct acaba de dar un vuelco a esta hipótesis.

El trabajo, encabezado por el profesor emérito de Ciencias de la Tierra Michael Garcia, demostró que la pluma del manto situada bajo la cadena Hawái-Emperador no se ha enfriado, sino que se encuentra considerablemente más caliente en la actualidad que en sus orígenes geológicos. Los cálculos indican un incremento térmico constante de unos 250 °C a lo largo de 47 millones de años, factor directo que explica el surgimiento de edificaciones volcánicas de magnitudes colosales en el océano Pacífico.

La clave: el desarrollo de un "geotermómetro"
Para descifrar la evolución del manto profundo, el equipo de investigación desarrolló una herramienta innovadora denominada "geotermómetro". Esta metodología permitió estimar con una precisión de hasta 40 °C la temperatura original que tenía la lava al momento de generarse en el interior terrestre.
Mediante el análisis de basaltos de olivino extraídos de 16 estructuras volcánicas de la región —entre ellas los imponentes volcanes Mauna Loa y Mauna Kea—, los especialistas lograron correlacionar de manera directa el volumen de lava expulsado con el calor potencial de la pluma volcánica. La conclusión fue contundente: aquellos volcanes que superan los 70.000 kilómetros cúbicos de volumen únicamente pudieron formarse bajo temperaturas del manto superiores a los 1.600 °C.

Dos grandes olas de calor en la historia del Pacífico
La reconstrucción geológica identificó dos momentos de calor extremo en la cadena noroccidental de Hawái:
- El primer pico térmico (hace 14 a 20 millones de años): dio origen a Pūhāhonu, considerado hoy el volcán en escudo más grande y longevo registrado en el planeta durante los últimos 60 millones de años.

- El segundo pico térmico (hace 0 a 6 millones de años): coincidió con la erupción y consolidación de las islas hawaianas actuales que conocemos en la actualidad.
En su análisis, el equipo evaluó y descartó otras variables tradicionales como determinantes del tamaño de las estructuras volcánicas, entre ellas el espesor de la litosfera, variaciones en la composición del magma o la velocidad de desplazamiento de la placa del Pacífico. Ninguno de estos factores presentó una correlación estadísticamente significativa con el volumen final de los edificios volcánicos.

Nuevas perspectivas para la vulcanología moderna
Este hallazgo redefine el paradigma de cómo interactúan los procesos del manto profundo con la superficie terrestre. Comprobar que episodios térmicos específicos en el interior del planeta pueden transformar la geografía oceánica durante decenas de millones de años abre una nueva vía de estudio para analizar otros puntos calientes de la Tierra.
La metodología desarrollada no solo permite reconstruir la historia térmica del archipiélago hawaiano, sino que sienta las bases para comprender con mayor precisión la dinámica geológica global y la formación de los mayores relieve del fondo marino.









