El volcán Kilauea, en la isla grande de Hawái, volvió a entrar en erupción y generó una fuerte respuesta de las autoridades por la caída de ceniza y fragmentos volcánicos en zonas cercanas.

El episodio incluyó una columna eruptiva que superó los 7.600 metros y cierres preventivos en sectores del Parque Nacional de los Volcanes y en la Ruta 11.

El volcán Kilauea, en la isla grande de Hawái, volvió a entrar en erupción y generó una fuerte respuesta de las autoridades por la caída de ceniza y fragmentos volcánicos en zonas cercanas.
La nueva fase eruptiva comenzó en la mañana del martes 10 de marzo en el cráter Halemaʻumaʻu, en la cumbre del Kilauea. De acuerdo con el Observatorio Vulcanológico de Hawái del Servicio Geológico de Estados Unidos, se trató del episodio 43 de la actual etapa eruptiva que el volcán mantiene desde diciembre de 2024.
Durante el evento, los respiraderos norte y sur expulsaron lava con una intensidad notable. El USGS informó que las fuentes superaron los 1.300 pies, es decir, más de 400 metros de altura, mientras que la cobertura de lava avanzó sobre parte del piso del cráter.
La erupción también produjo una columna de ceniza que, según la información difundida por el Servicio Meteorológico Nacional, superó los 25.000 pies, unos 7.600 metros. Esa combinación de ceniza, tefra y los llamados “cabellos de Pelé” se dispersó sobre comunidades cercanas y generó condiciones de riesgo en rutas, viviendas y áreas naturales.

Entre las zonas alcanzadas por la caída de material volcánico aparecieron Volcano Village, Mauna Loa Estates, Royal Hawaiian Estates, Mountain View e incluso sectores más alejados como Hilo y la costa de Hamakua. El reporte oficial indicó que en algunos puntos la acumulación fue significativa y que llegaron a caer fragmentos de varios centímetros de diámetro.
Frente a ese escenario, las autoridades elevaron el nivel de alerta del volcán a WARNING y el código aeronáutico a RED. Además, se dispuso el cierre parcial de la Ruta 11, se evacuaron miradores y sectores de la cima del parque nacional y se restringió el acceso a las áreas más expuestas al impacto de la ceniza y los fragmentos volcánicos.

El Servicio Meteorológico Nacional emitió una advertencia por caída de ceniza y los organismos de emergencia recomendaron permanecer bajo techo, sellar puertas y ventanas, proteger fuentes de agua y evitar la exposición directa al material volcánico. Las autoridades recordaron que la tefra puede irritar ojos, piel y sistema respiratorio, además de afectar equipos y sistemas de captación de agua.
Pese a la espectacularidad de las imágenes, la lava se mantuvo confinada dentro del cráter y no amenazó de forma directa a viviendas o edificios. Aun así, el episodio volvió a mostrar la capacidad del Kilauea para alterar la vida cotidiana en la isla con cierres, alertas y una vigilancia científica permanente sobre uno de los volcanes más activos del planeta.