Tensión entre Estados Unidos e Irán: despliegue militar y amenazas de ataque
El Pentágono moviliza su buque más avanzado para reforzar al grupo del USS Abraham Lincoln. Washington advierte que "todas las opciones están sobre la mesa" si fallan las propuestas de Teherán.
Tensión entre Estados Unidos e Irán. Crédito: Reuters.
El tablero geopolítico de Medio Oriente ha ingresado en una fase de peligro crítico. En las últimas horas, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos confirmó un despliegue masivo de fuerzas militares en las inmediaciones de Irán, una medida que eleva las alarmas sobre el inicio de un conflicto bélico de gran escala.
El movimiento incluye el posicionamiento de grupos de ataque con portaaviones, escuadrones de cazas adicionales y sistemas de defensa contra misiles en puntos estratégicos del Golfo Pérsico.
Según informaron fuentes oficiales de Washington, esta movilización responde a "indicios claros de preparativos" por parte de Teherán y sus milicias aliadas para realizar ataques contra intereses estadounidenses y socios regionales.
El secretario de Defensa, Lloyd Austin, enfatizó que el objetivo es enviar un mensaje de disuasión, aunque aclaró que EE.UU. está preparado para "responder con fuerza" si es necesario proteger a su personal y sus aliados.
El Pentágono moviliza su buque más avanzado para reforzar al grupo del USS Abraham Lincoln. Crédito: Reuters.
Un despliegue por aire, mar y tierra
La orden del Pentágono incluye el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln, que cuenta con aviones de combate F-35C, sumándose a la presencia ya establecida del USS Theodore Roosevelt. Además, se ha enviado un crucero con misiles guiados y destructores con capacidad de defensa contra misiles balísticos hacia las regiones del Mar Mediterráneo y el Mar Arábigo.
Este fortalecimiento de la postura militar estadounidense se complementa con el envío de nuevos sistemas de defensa aérea terrestres. "Estamos aumentando nuestras capacidades de apoyo defensivo para asegurar que Irán entienda las consecuencias de una escalada", señalaron analistas del Consejo de Seguridad Nacional.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo este movimiento de piezas podría derivar en un error de cálculo que desate un enfrentamiento directo.
La tensión actual no es un evento aislado, sino que se enmarca en la creciente fricción tras recientes incidentes en la región que Irán ha prometido vengar. El régimen de los ayatolás ha denunciado el despliegue estadounidense como una "provocación hostil" y ha advertido que cualquier agresión externa recibirá una respuesta "aplastante".
Aliados clave de Estados Unidos, como Israel y las monarquías del Golfo, se encuentran en estado de alerta máxima. Mientras tanto, potencias como China y Rusia han pedido "moderación" a ambas partes, advirtiendo que una guerra en el estrecho de Ormuz tendría consecuencias catastróficas para el mercado energético global y la estabilidad económica mundial.
Teherán. Crédito: Reuters.
¿Hacia una guerra inevitable?
A pesar del despliegue, la administración Biden mantiene abiertos canales diplomáticos indirectos a través de mediadores europeos y regionales, intentando evitar que la situación llegue a un punto de no retorno.
Sin embargo, la acumulación de fuerzas de este calibre suele preceder a enfrentamientos de gran magnitud, lo que ha llevado a diversas embajadas a recomendar la evacuación inmediata de sus ciudadanos en las zonas de riesgo.
Para los expertos en política exterior, el riesgo de una "guerra por error" es más alto que nunca. Con las tropas estadounidenses posicionadas a pocos kilómetros de las costas iraníes y las milicias pro-Teherán en alerta de combate, la frontera entre la disuasión y el inicio de las hostilidades se ha vuelto peligrosamente delgada.