A 24 horas del devastador choque ferroviario registrado en la localidad de Urda, provincia de Toledo, las autoridades españolas comenzaron a reconstruir los detalles técnicos de una de las mayores tragedias sobre rieles de los últimos tiempos. Según un informe preliminar elaborado por la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes (AITAT), la colisión entre el tren de alta velocidad AVE y la unidad de la empresa Iryo se produjo a una velocidad estimada de entre 160 y 200 km/h.
Determinaron que el choque de trenes de alta velocidad en Urda se produjo a casi 200 km/h
Un informe preliminar de la entidad investigadora reveló que la colisión entre las formaciones de AVE e Iryo ocurrió tras una falla en el sistema de señalización LZB. El impacto dejó al menos 69 personas fallecidas y los peritos ya recuperaron las cajas negras para reconstruir la cadena de fallos.

El tremendo impacto provocó que el coche de cabeza del tren AVE quedara literalmente empotrado en el vagón de cola del Iryo. Tras el choque, ambas unidades terminaron volcadas y giradas al pie del terraplén de la vía. El resto de la formación del AVE volcó y descarriló casi en su totalidad, registrándose incluso que uno de los vagones fue atravesado por un fragmento de riel deformado por la fuerza del impacto. En tanto, por el lado del convoy de Iryo, la mayoría de los vagones también cayeron por el desnivel del terreno.

Respecto a las causas que desencadenaron la tragedia, la AITAT confirmó que todo se originó a partir de una situación degradada en la red. A las 8:31 horas se produjo una avería en el sistema de seguridad LZB, lo que obligó a que las formaciones pasaran a circular bajo el amparo del Bloqueo de Señalización Lateral (BSL). Este escenario requirió un intercambio constante de instrucciones y datos entre el Centro de Regulación y Control (CRC) de Adif en Madrid y los propios maquinistas.
El organismo investigador indicó que existió una cadena de averías, instrucciones y decisiones operativas que eventualmente habrían conducido al cruce catastrófico entre ambas unidades, sin que hayan actuado las barreras de contención o mitigación necesarias para evitar el impacto.
Durante la jornada de este jueves, técnicos de la AITAT, junto con la Policía Judicial y personal de las empresas involucradas, lograron retirar los registros embarcados —conocidos como las cajas negras— de ambas formaciones, los cuales quedaron bajo custodia de la Guardia Civil. En paralelo, una comisión especial se instaló en el centro de control de Adif ubicado en la estación de Atocha para analizar las comunicaciones, mientras se prevén inspecciones de mantenimiento a las vías y ruedas de entrevistas a los sobrevivientes y personal operativo.








