Trump busca una coalición naval tras el ataque iraní a la mayor refinería de los Emiratos
Tras la caída de restos de un artefacto iraní en la zona industrial de Fujairah, el presidente de Estados Unidos instó a las potencias mundiales a enviar buques de guerra. "El estrecho debe estar abierto, seguro y libre", sentenció el mandatario.
Las imágenes confirman incendios en áreas críticas de la instalación.
El conflicto en Medio Oriente ha ingresado este sábado en una fase de "guerra total" sobre la infraestructura energética. Tras el devastador ataque con drones iraníes que obligó a paralizar las operaciones en la refinería de Ruwais, la más grande de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, lanzó un ultimátum global: la formación de una armada multinacional para romper el bloqueo de hecho que Irán intenta imponer en el Estrecho de Ormuz.
Un golpe al corazón del crudo
El corazón industrial de los Emiratos se vio envuelto en columnas de humo durante la jornada de este 14 de marzo. Sin embargo, lo que inicialmente se temió como un impacto directo en la infraestructura petrolera, fue aclarado por las autoridades locales. Según informó la oficina de prensa de Fujairah, el humo que se elevó sobre la zona industrial fue causado por la caída de escombros tras la interceptación de un dron iraní por parte de las defensas aéreas emiratíes.
El incidente, aunque controlado, expone la vulnerabilidad de la región en medio del conflicto cruzado entre Estados Unidos, Israel e Irán. Fujairah, uno de los centros de almacenamiento de crudo más importantes del mundo, se ha convertido en un punto crítico de la defensa ante el hostigamiento con drones que Teherán ha intensificado en las últimas semanas.
Se observa humo en la zona industrial petrolera de Fujairah, causado por los escombros tras la interceptación de un dron por las defensas aéreas. REUTERS
La "armada internacional" de Trump
Ante este escenario de parálisis, Donald Trump rompió el silencio desde la Casa Blanca. El mandatario aseguró que la seguridad del Estrecho de Ormuz —arteria por donde circula el 20% del petróleo mundial— ya no es solo una responsabilidad de Washington, sino un imperativo para las potencias que dependen de ese suministro.
"Con suerte, China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial enviarán buques a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza por parte de una nación que ha sido completamente decapitada", afirmó el mandatario estadounidense este sábado.
Trump fue tajante al advertir que la ofensiva militar no se detendrá: "Mientras tanto, Estados Unidos bombardeará sin piedad la costa y seguirá hundiendo barcos iraníes. De una forma u otra, pronto lograremos que el estrecho de Ormuz esté ABIERTO, SEGURO y LIBRE", sentenció a través de sus canales oficiales, en declaraciones que marcan el tono de una intervención inminente.
Trump fue tajante al advertir que la ofensiva militar no se detendrá. REUTERS/Kevin Lamarque
Un escenario de fragilidad extrema
La propuesta de Trump busca involucrar a Pekín y París en una operación naval sin precedentes, argumentando que la libre navegación es un derecho internacional que Irán está vulnerando. Sin embargo, la tensión no se limita al mar. Este sábado, se reportaron ataques contra la embajada de EE. UU. en Bagdad y bombardeos israelíes en el sur del Líbano, lo que demuestra que el tablero de batalla se ha expandido por todo el arco regional.
En los mercados, la incertidumbre ya se traduce en cifras. El barril de crudo ha superado la barrera de los 100 dólares, una situación que, de prolongarse la inactividad en Ruwais y el asedio en Ormuz, podría derivar en una crisis energética global de magnitudes comparables a las de los años 70.
El corazón industrial de los Emiratos se vio envuelto en columnas de humo durante la jornada de este 14 de marzo. REUTERS
La comunidad internacional se enfrenta a una encrucijada peligrosa. Mientras el "paraguas de seguridad" tradicional de Occidente parece mostrar fisuras, la diplomacia cede lugar a los tambores de guerra.
La formación de esta coalición naval será la prueba de fuego para determinar si las potencias globales están dispuestas a intervenir directamente o si el Estrecho de Ormuz se convertirá, definitivamente, en el callejón sin salida de la economía mundial.