Dos buques de carga se hundieron en las inmediaciones del estrecho de Ormuz en medio de una escalada de ataques contra embarcaciones comerciales vinculada al conflicto con Irán. Los episodios, registrados en incidentes separados, pusieron nuevamente en evidencia los riesgos que enfrenta la navegación en uno de los corredores marítimos más importantes del mundo.
Dos buques se hundieron en el estrecho de Ormuz: cientos de iPhones quedaron flotando
Las embarcaciones fueron alcanzadas por proyectiles en incidentes separados. Los ataques aumentaron la tensión en una ruta estratégica para el transporte de petróleo y volvieron a presionar los precios internacionales.

Uno de los casos involucró al portacontenedores GFS Pride, registrado bajo bandera de Singapur, que fue alcanzado por un proyectil mientras transitaba por la zona. El impacto provocó un incendio y posteriormente el hundimiento de la embarcación. Los 21 integrantes de la tripulación fueron evacuados y rescatados sin que se reportaran víctimas fatales.
El segundo episodio involucró al buque Cape Dao, registrado en Antigua y Barbuda, que se hundió después de haber sido alcanzado por un proyectil el 23 de septiembre. En ese incidente murió un tripulante de nacionalidad india.
Por redes sociales se viralizaron videos que muestran que parte de la carga correspondían a cajas de teléfonos de la compañía Apple; los populares iPhones.
Los ataques se producen en un contexto de creciente confrontación entre Irán y Estados Unidos, con consecuencias directas sobre el tráfico marítimo y el abastecimiento energético internacional. La sucesión de incidentes volvió a encender las alarmas sobre la seguridad de los barcos que atraviesan la región.

Ataques en aumento
El hundimiento del GFS Pride ocurrió después de que la embarcación fuera alcanzada por proyectiles de origen no identificado. Las imágenes difundidas del episodio mostraron una columna de humo negro mientras el barco se incendiaba y comenzaba a inundarse. Registros posteriores permitieron observar parte de la carga dispersa en el agua y una pequeña mancha de petróleo.
Medios estatales iraníes sostuvieron que el buque había impactado contra una mina naval mientras navegaba por una ruta considerada no autorizada. Sin embargo, especialistas citados en reportes internacionales pusieron en duda esa versión y señalaron que un ataque con drones también podía explicar los daños.
La información sobre el segundo barco, el Cape Dao, corresponde a un ataque ocurrido semanas antes. Su hundimiento se sumó al balance de incidentes que afectan a la navegación comercial en Medio Oriente desde el inicio de la guerra con Irán.
Los registros de seguridad marítima indicaron, además, que desde comienzos de la semana se multiplicaron los ataques contra embarcaciones en el estrecho y sus alrededores. Entre los episodios reportados figuraron agresiones con drones contra buques cisterna y otros barcos mercantes.
La sucesión de incidentes incrementó la preocupación de las compañías navieras y de los países que dependen de esta ruta para trasladar combustibles y otras mercancías. La posibilidad de nuevos ataques también complica la planificación de los recorridos y eleva los costos asociados a la navegación.

Petróleo bajo presión
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una vía fundamental para el transporte mundial de petróleo. Por esa zona circula una parte sustancial de los hidrocarburos que abastecen a los mercados internacionales, por lo que cualquier interrupción puede repercutir sobre los precios.
La intensificación de los ataques redujo nuevamente el volumen de crudo que logra atravesar el corredor y generó nuevas presiones sobre las cotizaciones internacionales. Los datos de seguimiento marítimo citados en los reportes señalaron que el tránsito petrolero diario llegó a ubicarse por debajo de una cuarta parte de los niveles anteriores al conflicto.
La situación representa un desafío para los gobiernos y las empresas energéticas, que deben evaluar cómo mantener el suministro en un escenario de mayor inseguridad. También aumenta la incertidumbre sobre la evolución de los precios de los combustibles en los mercados internacionales.
Estados Unidos mantiene medidas de presión económica y un bloqueo sobre los puertos iraníes, mientras la navegación por la región continúa condicionada por las amenazas y los ataques. En ese contexto, algunos barcos realizan cruces nocturnos y apagan sus sistemas de identificación para evitar ser detectados, según los reportes sobre el tráfico marítimo.
La escalada también tiene implicancias políticas para el presidente estadounidense Donald Trump, en momentos en que se aproximan las elecciones legislativas de mitad de mandato. El costo de vida y el precio de la gasolina figuran entre las preocupaciones de los votantes, mientras la evolución del conflicto amenaza con sumar nuevas presiones económicas.
El hundimiento de las embarcaciones refleja así una doble preocupación: la seguridad de las tripulaciones que trabajan en la zona y las consecuencias que una mayor interrupción del tráfico por Ormuz podría tener sobre el comercio y el mercado energético mundial.








