La tormenta Boelo provocó inundaciones, caída de árboles, daños en caminos y cortes de electricidad en distintas regiones del Reino Unido, en un fin de semana marcado por dos episodios meteorológicos severos consecutivos.
La tormenta Boelo azota al Reino Unido: inundaciones, árboles caídos y más de 82.000 hogares sin luz
Los fuertes vientos y las lluvias provocaron cortes de rutas, complicaciones ferroviarias y cancelaciones de vuelos y ferris. Escocia, Irlanda del Norte y el norte de Inglaterra, entre las zonas más afectadas.

El fenómeno avanzó sobre Escocia, Irlanda del Norte y el norte de Inglaterra, con ráfagas que superaron los 130 kilómetros por hora en sectores expuestos y complicaciones en el transporte terrestre, ferroviario, aéreo y marítimo.
El temporal llegó poco después de la tormenta Austen, que había afectado el sur de Inglaterra y Gales el viernes. La sucesión de ambos sistemas agravó los problemas en los servicios eléctricos y las redes de transporte, mientras los organismos meteorológicos mantenían alertas por vientos intensos, lluvias e inundaciones.
De acuerdo con los reportes difundidos este domingo, más de 82.000 hogares permanecían sin suministro eléctrico en el Reino Unido. Las autoridades también advirtieron sobre el riesgo que representan los objetos desplazados por el viento, los árboles inestables y el fuerte oleaje en las zonas costeras.
Inundaciones y daños
Las lluvias intensas y las ráfagas afectaron distintos puntos de Escocia, donde se registraron calles anegadas, árboles caídos y daños en la infraestructura vial. En localidades como Largs, Dumbarton y Rothesay, el agua avanzó sobre calles y sectores urbanos, mientras que varios caminos debieron cerrarse por las consecuencias del temporal.
Entre los episodios reportados hubo cortes de circulación por árboles derribados, cables eléctricos sobre las calzadas y daños en la superficie de algunas rutas. También se informó sobre un socavón que obligó a interrumpir el tránsito en un tramo de la carretera A841, en la isla de Arran.
Las condiciones meteorológicas llevaron a las autoridades a recomendar que se evitaran los desplazamientos no esenciales en las áreas más comprometidas. El viento, la lluvia acumulada y la presencia de obstáculos en las rutas incrementaron los riesgos para los conductores.
El impacto también se hizo sentir en la infraestructura eléctrica. Las compañías del sector trabajaban para reparar las averías y restablecer el servicio en las zonas afectadas, aunque advirtieron que las condiciones meteorológicas podían dificultar las tareas y generar nuevos cortes.

Transporte afectado
El temporal también alteró el funcionamiento de trenes, ferris y vuelos. En Escocia, distintas líneas ferroviarias sufrieron interrupciones y restricciones de velocidad, mientras que las empresas operadoras anticiparon demoras y posibles cancelaciones durante el domingo.
Uno de los impactos más importantes se registró en los servicios marítimos. La compañía CalMac canceló 27 de sus 30 servicios de ferri, y algunas de las suspensiones se extendieron hasta el lunes. Las condiciones del mar y los fuertes vientos complicaron las conexiones entre distintas localidades e islas escocesas.

En las rutas, varios tramos permanecieron cerrados por árboles caídos, inundaciones y cables eléctricos sobre la calzada. También se registraron interrupciones en autopistas durante la noche, aunque algunos sectores fueron habilitados nuevamente durante la mañana del domingo.
Los problemas no se limitaron a Escocia. En Irlanda del Norte, las ráfagas superaron los 110 kilómetros por hora en sectores de la costa oriental, mientras que el puente de Foyle, en Londonderry, fue cerrado en ambas direcciones. Además, se cancelaron actividades deportivas y espectáculos de fuegos artificiales previstos para el fin de semana.
El impacto de la tormenta se produjo después de los daños ocasionados por Austen, que había dejado miles de viviendas sin electricidad, interrumpido servicios de transporte y provocado el derrumbe de una parte del histórico muelle West Pier, en Brighton, que cayó al mar.

Alertas y prevención
La Oficina Meteorológica británica, conocida como Met Office, mantuvo alertas amarillas y naranjas por vientos fuertes en amplias zonas del norte del país. Los pronósticos contemplaron ráfagas generalizadas de entre 95 y 113 kilómetros por hora, con máximas cercanas a los 130 kilómetros por hora en áreas expuestas.
En algunos puntos se registraron valores todavía mayores. En Capel Curig, en Gales, se midieron ráfagas de 135 kilómetros por hora durante el sábado, acompañadas por precipitaciones abundantes. En Escocia, las mediciones también superaron los 130 kilómetros por hora en sectores costeros.
Las advertencias incluyeron el riesgo de inundaciones locales, daños en edificios, interrupciones del suministro eléctrico y peligro por objetos arrastrados por el viento. Las autoridades recomendaron mantenerse alejados de las costas durante los episodios de oleaje intenso y evitar circular por sectores afectados por árboles caídos o cables dañados.
Mientras continuaban las tareas de reparación, los servicios de emergencia y las empresas de infraestructura permanecían atentos a nuevas complicaciones. La evolución del temporal y las lluvias previstas durante el domingo mantenían la preocupación por posibles interrupciones adicionales en los servicios y las comunicaciones.








