El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció este jueves que las fuerzas de Rusia utilizaron misiles balísticos equipados con ojivas de racimo durante una ofensiva nocturna contra Kiev y otras regiones del país. El ataque dejó un saldo trágico de al menos cuatro personas fallecidas y 34 heridos, horas después de que se desarrollaran gestiones diplomáticas en territorio ruso.
Ucrania: qué se sabe de los nuevos ataques rusos con misiles de racimo que dejaron cuatro muertos
La ofensiva nocturna con proyectiles balísticos causó víctimas fatales en Kiev, en medio de gestiones diplomáticas que no logran frenar la escalada bélica.


El impacto de las ojivas de racimo en Kiev
Durante la madrugada del jueves, una serie de bombardeos sacudió doce regiones de Ucrania. Según precisó el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski, las fuerzas rusas emplearon tres misiles balísticos provistos de ojivas de racimo contra la capital del país.
"La característica distintiva de estos misiles es que detonan en el aire al aproximarse al objetivo, impactando todo lo que se encuentre dentro de un diámetro de 400 metros", advirtió Zelenski.

El uso de este armamento generó una fuerte condena internacional, debido a que más de 100 países lo prohíben bajo la Convención sobre Municiones en Racimo de 2008 por su capacidad de dispersar pequeños explosivos de forma indiscriminada. Tanto Rusia como Estados Unidos se encuentran entre los países que no firmaron dicho tratado. Uno de los impactos más graves ocurrió en Pechersk, el centro histórico de Kiev, donde sufrieron daños edificios monásticos, viviendas, comercios y otras infraestructuras civiles.
Víctimas y balance de la ofensiva nocturna
Como consecuencia de los múltiples bombardeos en el territorio ucraniano, el Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó la muerte de al menos cuatro personas, mientras que otras 34 sufrieron heridas de distinta consideración, entre ellas cinco menores de edad. Desde el 11 de octubre, las instalaciones de infraestructura energética ucraniana han sido blanco de 170 ataques, profundizando la crisis humanitaria en plena temporada de bajas temperaturas.
En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus defensas antiaéreas neutralizaron 808 drones ucranianos durante la misma franja nocturna. El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, indicó que más de 600 de esos aparatos no tripulados fueron lanzados directamente hacia la capital rusa, dejando un saldo preliminar de dos personas heridas.

Negociaciones diplomáticas y tensiones con Estados Unidos
Esta escalada bélica se produjo de manera casi simultánea a los movimientos diplomáticos protagonizados por el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, quien mantuvo reuniones en San Petersburgo con el presidente ruso, Vladímir Putin. Voceros del Kremlin, como el portavoz Dmitry Peskov, señalaron que Moscú analizará las propuestas presentadas por Washington sobre el conflicto, aunque advirtieron que las conversaciones demandarán un largo período.

Sin embargo, el gobierno ucraniano cuestionó la voluntad de diálogo del Kremlin. "Casi inmediatamente después de otra ronda de conversaciones, Rusia lanzó un ataque directo. Esto significa que no ha habido ningún cambio real en su actitud ante todo lo que está sucediendo", sentenció Zelenski. En el plano político interno de Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, debió salir al cruce de las críticas sobre el aprovisionamiento de material bélico, señalando que la administración de Donald Trump equilibra permanentemente sus obligaciones con socios internacionales y sus propias reservas defensivas.
La reanudación de los bombardeos masivos y el empleo cuestionado de armamento de alta dispersión reflejan la extrema fragilidad de los canales diplomáticos en curso. Mientras las potencias internacionales debaten el alcance de su asistencia militar y las condiciones de una eventual tregua, la población civil ucraniana continúa pagando el costo más alto en una guerra que no muestra señales de distensión a corto plazo.








