La provincia de Córdoba mantiene un vínculo histórico, espiritual e institucional de profunda relevancia con la Iglesia Católica, el papa y la Santa Sede. Esta relación abarca desde la radicación de las primeras órdenes religiosas durante la colonia hasta hitos del papado de Francisco.
Córdoba, una ciudad de conexión histórica y actual con el Vaticano
El papa llega a la docta en el marco de su gira sudamericana que incluye a Argentina. El paso previo de Juan Pablo II y el hombre cercano a Francisco.


Este martes 10 de noviembre se concreta la visita, por unas horas, del papa León XIV a la capital cordobesa para brindar una misa multitudinaria en el predio de FAdeA (Fábrica Argentina de Aviones) y una posterior presencia en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, ubicado en pleno microcentro y casco histórico.
Se dará casi 40 años después de la visita del Papa Juan Pablo II en abril de 1987, cuando durante su segundo viaje a la Argentina pisó suelo cordobés encabezando un encuentro multitudinario con fieles e instituciones en el complejo Ferial y el área metropolitana.
El legado jesuita y la Manzana Jesuítica
Justamente la historia religiosa de Córdoba le brinda un condimento especial a toda presencia de un Sumo Pontífice más allá del recuerdo de Karol Józef Wojtyła.

La Compañía de Jesús se instaló en Córdoba en 1599. En 1613 impulsaron la fundación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), la primera universidad de Argentina y una de las más antiguas del continente.
Precisamente mirando hacia el centro histórico de la capital cordobesa, el ex cardenal Robert Prevost estará en la Catedral ubicada en la Plaza San Martín inmediaciones de la Manzana Jesuítica, la cual mantiene la herencia arquitectónica de la intensa labor realizada por los religiosos de la orden de San Ignacio de Loyola.

En el año 2000, la Santa Sede y los organismos patrimoniales internacionales respaldaron la declaración de la Manzana Jesuítica, que incluye la Iglesia de la Compañía de Jesús, el Colegio Nacional de Monserrat y el antiguo rectorado de la UNC, junto con las Estancias Jesuíticas (Alta Gracia, Jesús María, Santa Catalina, Caroya y La Candelaria) como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La conexión de Bergoglio
Antes de ser pontífice, Jorge Mario Bergoglio vivió dos años clave en la Residencia Jesuítica del centro de la ciudad de Córdoba, adjunta a la Iglesia de la Compañía de Jesús. Este período de retiro forzado y silencio espiritual es considerado por sus biógrafos como una etapa crucial de introspección, lectura y maduración que moldeó su estilo de liderazgo antes de ser nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires en 1992.
Además de su breve paso por la ciudad de Santa Fe, Bergoglio realizó parte de su noviciado jesuita en el barrio Pueyrredón de la capital cordobesa en 1958.
Ya como papa Francisco, en 2021 nombró arzobispo de Córdoba a su amigo jesuita Ángel Rossi, a quien posteriormente elevó a la dignidad de cardenal en el Consistorio de 2023, dándole a Córdoba voz directa en el Colegio Cardenalicio que elige a los papas.

Los santos y beatos reconocidos por el Vaticano
A su vez, Córdoba es cuna y lugar de misión de algunas de las figuras religiosas más relevantes de Sudamérica reconocidas en Roma, con el cura Brochero encabezando la lista.
San José Gabriel del Rosario Brochero nació en Santa Rosa de Río Primero y fue destacado por su emblemática obra social y pastoral a lomo de mula en las Sierras Grandes y Traslasierra. Fue beatificado en Córdoba en 2013 y canonizado en la Plaza de San Pedro por el Papa Francisco en 2016, convirtiéndose en el primer santo nacido y fallecido en suelo argentino.

Juan Pablo II, el anterior en visitar esta provincia, beatificó en 2002 a la Madre Tránsito Cabanillas, fundadora de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas. Catalina de María Rodríguez también se convirtió en beata en 2017.
Se puede destacar además a Fray Mamerto Esquiú, beato que nació en Catamarca, pero fue nombrado Obispo de Córdoba en 1880.








