Casas partidas, calles quebradas y un centenar de familias evacuadas por el deslizamiento en Chubut
Imágenes aéreas exponen el estado de emergencia provocado por el desplazamiento del cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia. Advierten que el proceso todavía no terminó. La municipalidad vallará un perímetro de hasta 1.600 metros.
La tierra se partió dejando viviendas con serios daños estructurales y obligando a evacuar a un centenar de familias en Comodoro Rivadavia.
El desplazamiento de una amplia porción de la ladera sur del cerro Hermitte dejó una escena de catástrofe: casas con fisuras que cruzan de punta a punta, muros y techos colapsados, calles hundidas y terrenos literalmente quebrados por la mitad en Comodoro Rivadavia, Chubut.
El movimiento se intensificó durante la noche del sábado y precipitó, en la madrugada de este domingo, la evacuación preventiva de más de 90 familias de los barrios Sismográfica y El Marquesado, ante el riesgo de derrumbes y colapso estructural. Afortunadamente, no se registraron víctimas, aunque advierten que el riesgo continúa.
Las imágenes aéreas que circularon del sector afectado terminan de ponerle escala al fenómeno: una cicatriz larga en el suelo, como si alguien hubiera “abierto” el barrio con una cuchilla. En el registro de Lucas Gauna se pueden observar los desniveles repentinos, los cortes en el terreno y losas de hormigón desplazadas, con alambrados torcidos y postes inclinados.
La municipalidad ya había recomendado evacuar por 48 horas. Durante este domingo, reforzó el operativo ante un escenario que fue descripto por las autoridades como de máxima fragilidad.
En conferencia de prensa, el intendente Othar Marcharashvilli habló de “una catástrofe” y subrayó un dato clave: no hubo víctimas fatales, algo que atribuyó al monitoreo previo y la respuesta de los equipos de emergencia.
“Es una suerte que no haya habido heridos”, señaló, al agradecer el trabajo de personal municipal, fuerzas de seguridad y profesionales que intervinieron desde las primeras horas.
Servicios cortados y evacuación a oscuras
El episodio más crítico se produjo cerca de las 00:15 del domingo, con un corte repentino del suministro eléctrico que dejó a los vecinos a oscuras mientras el terreno seguía cediendo. Los relatos de las familias coinciden con lo que muestran las fotos y videos: grietas profundas atravesando paredes y pisos, hundimiento de cimientos, derrumbes parciales y viviendas directamente inhabitables.
Una casa literalmente partida a la mitad: consecuencias del suceso geológico.
“Mi casa se abrió al medio”, contó una vecina en medio del impacto, al describir cómo una fisura atravesó su vivienda y la obligó a salir con lo puesto. Otros hablaron de vibraciones persistentes y del crujido del suelo antes de que empezaran a abrirse las calles.
El corrimiento del cerro también golpeó en los servicios. Se reportaron daños con roturas en cañerías de agua y gas, un factor que incrementó riesgos y aceleró la decisión de evacuar. El operativo fue coordinado por Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y fuerzas de seguridad, que trabajaron durante la madrugada para retirar a las familias de las zonas más comprometidas.
Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y fuerzas de seguridad llevaron adelante el operativo de evacuación. Foto: Martín Levicoy.
Los evacuados fueron trasladados a espacios dispuestos por la municipalidad: el Club Talleres, el Club Ameghino y el Hotel Deportivo quedaron habilitados como refugios transitorios para quienes no tenían adónde ir o preferían no alejarse demasiado de sus casas por temor a robos, en medio de una incertidumbre que se mide en metros y minutos.
Perímetro y viviendas bajo evaluación
Con el barrio ya parcialmente vacío, la municipalidad anticipó que las próximas 48 horas serían decisivas: se avanzará con el vallado del área comprometida, estimada en unos 1.600 metros de extensión y alrededor de 200 viviendas, para ordenar el trabajo técnico y definir los pasos a seguir.
Dramática noche en Comodoro Rivadavia, con más de 90 familias evacuadas por deslizamiento del cerro Hermitte. Foto Martín Levicoy.
En ese lapso, equipos especializados realizarán evaluaciones periódicas y monitoreo constante, con especial atención en el extremo sureste del sector afectado. La recomendación oficial también apuntó a un punto sensible en crisis de este tipo: que los vecinos se informen por canales oficiales y respeten las indicaciones de los organismos de emergencia.
El desplazamiento del cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia destruyó decenas de viviendas. Foto Martín Levicoy.
El viceintendente Maximiliano Sampaoli remarcó que el cerro “sigue siendo inestable”, lo que mantiene vigente la recomendación de no permanecer dentro del perímetro afectado. En paralelo, el secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Fernando Ostoich, precisó que equipos municipales hacen relevamientos casa por casa para determinar el nivel de daño y la condición de habitabilidad.
Permanece el riesgo geológico
El cerro Hermitte es una elevación sedimentaria ubicada al oeste del casco urbano de Comodoro Rivadavia. Suelos arcillosos y estratos poco consolidados lo vuelven vulnerable a movimientos de talud, explican especialistas. Y, según contó el geólogo José Paredes, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, hay estudios que desde la década de 1950 advertían sobre la fragilidad de urbanizar el sector hoy comprometido.
Geólogos advierten que el proceso podría continuar durante las próximas horas.
El dato más inquietante llegó con un relevamiento técnico: hasta el momento habría cedido alrededor del 20% del área inestable. En otras palabras: lo que se movió no garantiza alivio, puede ser lo contrario.
Paredes lo planteó con una frase que grafica el riesgo: “Que una parte del terreno ya se haya movido no significa que el problema esté resuelto. Al perder peso en su base, el cerro facilita que el material lateral que permanece en la parte alta se desplace con mayor rapidez”. Y remató: “Al sacarle peso, es más fácil que se siga moviendo lo que está al lado; por lo tanto, el proceso no terminó ahora”.
Según detalló, el fenómeno fue inédito por su magnitud, con una ladera completa desplazándose de manera conjunta. El proceso de inestabilidad, añadió, comenzó a manifestarse el 27 de diciembre y aceleró en los últimos días.
Mientras la ciudad intenta reacomodarse a una emergencia que cambió el mapa de dos barrios en una noche, el trabajo técnico se apoya en monitoreo permanente y coordinación con el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) y especialistas universitarios, con una prioridad explícita: que no haya nadie dentro del área de mayor riesgo mientras la ladera siga “viva”.