Hay amistades que trascienden el tiempo, las distancias y los caminos de la vida. Eso es exactamente lo que define a las egresadas del Colegio Nuestra Señora del Calvario de Santa Fe, promoción 1975, que este año celebran 50 años de un vínculo inquebrantable.
La promoción 1975 del Colegio Nuestra Señora del Calvario festeja 50 años de amistad
Las egresadas se reunieron para recordar su historia, compartir risas, emociones y fortalecer vínculos que comenzaron en la infancia y permanecen hasta hoy.

Su historia comenzó en el jardín de infantes, con los primeros encuentros tímidos que marcaron amistades que perdurarían para siempre. “Después vino la primaria, con unas a la mañana y otras a la tarde; más tarde, el secundario, donde nos dividimos entre el A y el B, pero siempre terminábamos entrelazadas en amistades que se hicieron eternas”, recuerdan con nostalgia.

Caminos distintos, lazos intactos
A lo largo de los años, cada una tomó distintos rumbos: familia, trabajo, ciudades y hasta países diferentes. Sin embargo, nunca dejaron de reunirse. “Creo que lo logramos porque entre nosotras siempre hubo afecto sincero, respeto y una alegría compartida que nació en aquellos años del Colegio y nunca se apagó”, aseguró Elida, una de las integrantes de la promoción.

El primer gran reencuentro se produjo al cumplir 25 años de egresadas, cuando viajaron a Lambaré, en Cruz Chica, Córdoba, rememorando los días de canciones, risas y promesas juveniles. Luego, en 2015, un simple gesto —la creación de un grupo de WhatsApp— fortaleció los lazos: “Ese grupo es mucho más que un chat: es un espacio de apoyo, contención y compañía”, describió Elida.
Medio siglo juntas
El 2025, año en que celebran medio siglo de egresadas, estuvo marcado por la emoción de encontrarse con todas. Hubo cenas, un almuerzo en el colegio el 20 de septiembre y, como cierre, un nuevo viaje de egresadas a Victoria, Entre Ríos.

“Nos une un vínculo profundo, hecho de afecto, recuerdos, gratitud. Es una amistad que ha madurado con los años, donde cada una ocupa un lugar irremplazable”, explicó Elida, destacando que algunas compañeras vinieron incluso desde Estados Unidos y México, demostrando que “para la amistad verdadera no existen fronteras ni distancias”.
Durante las reuniones, el recuerdo también se extiende a las compañeras que ya partieron, presentes en cada brindis y en cada canción que remite a los días de colegio. Para Elida, los valores aprendidos en esos años marcaron su vida: “Descubrí la importancia de la voluntad, el diálogo, el compromiso y la solidaridad, pilares que marcaron mi forma de ser y de relacionarme con los demás”.

Amistad que crece con los años
El aprendizaje mutuo a lo largo de cinco décadas es evidente: se acompañan en cada etapa, celebran los logros y sostienen el vínculo en los momentos difíciles.

“Nos acompañamos en cada etapa, celebramos los encuentros y aprendimos a cuidar este vínculo como algo muy valioso. También en las tristezas nos hemos acompañado y esa fuerza de grupo, forjada en el espíritu Calvariano, es lo que hace posible que hoy sigamos juntas, con la misma complicidad y el mismo cariño de entonces”, afirmó Elida.
Si pudieran hablarle a sus versiones de 18 años, las mujeres de la promoción 1975 transmitirían un mensaje de fe, confianza y alegría: “Le diría a aquella joven que confíe en sí misma, que valore cada amistad y cada experiencia, y que mantenga la fe, la solidaridad y la alegría, porque esos valores la acompañarán durante toda su vida”.

Hoy, medio siglo después, las chicas del Calvario 1975 siguen siendo las mismas: alegres, unidas y eternamente amigas. Riendo, compartiendo y construyendo recuerdos, demostrando que el tiempo puede pasar, pero la amistad verdadera permanece intacta.











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