Por Verónica Dobronich

La comunicación asertiva es una de las habilidades emocionales más asociadas al bienestar. Hablar desde el “yo siento” en lugar del “vos hacés” reduce la tensión y habilita conversaciones más honestas.

Por Verónica Dobronich
No todo silencio es calma. A veces, callar es una forma de protección. Otras, es una renuncia. Guardarse lo que duele, lo que molesta o lo que incomoda puede parecer más fácil en el corto plazo, pero suele tener un costo interno alto.

Las emociones que no se expresan no desaparecen. Se acumulan. Y con el tiempo, ese silencio puede transformarse en distancia, resentimiento o malestar físico y emocional.

Muchas personas confunden armonía con ausencia de conflicto. Pero evitar conversaciones difíciles no siempre cuida el vínculo; muchas veces lo desgasta lentamente. Cuando no expresamos lo que sentimos, nos vamos corriendo de la relación, incluso estando presentes.
La comunicación asertiva es una de las habilidades emocionales más asociadas al bienestar. Hablar desde el “yo siento” en lugar del “vos hacés” reduce la tensión y habilita conversaciones más honestas.

Hablar de bienestar no es evitar los conflictos, sino aprender a atravesarlos con respeto. Cuando desarrollamos conciencia emocional, ganamos algo fundamental: la posibilidad de expresarnos sin dañarnos ni dañar. El bienestar no se impone, se construye. Y se fortalece cuando nos animamos a decir lo necesario a tiempo.