La generación Z y el regreso del vinilo: por qué los jóvenes lo eligen
Aunque crecieron con el celular en la mano y playlists infinitas al alcance de un clic, cada vez más jóvenes de la generación Z están redescubriendo el valor de la música en formato físico. El vinilo, con su peso nostálgico y su estética poderosa, se impone como una forma de conexión emocional, objeto de colección y hasta elemento decorativo.
Taylor Swift impulsó la compra de vinilos por parte de sus fans. Crédito: Falvio Raina.
Aunque nacieron en plena era digital, cada vez más jóvenes de entre 18 y 30 años eligen el vinilo como forma de escuchar, decorar y conectar con la música. En Santa Fe, el fenómeno crece al ritmo de tocadiscos, portadas artísticas y cantantes como Taylor Swift.
La generación Z y el regreso del vinilo. Crédito: Falvio Raina.
Un revival inesperado, pero muy real
Mientras Spotify y YouTube siguen dominando la escena musical global, un fenómeno analógico volvió con fuerza: el vinilo. En los últimos cinco años, el mercado de discos creció un 18% anual, y gran parte de ese impulso proviene de un grupo que, a priori, parecería ajeno a la experiencia: la generación Z.
Según un informe de Futuresource Consulting, el 60% de los centennials compró vinilos recientemente, aunque el 40% aún no tiene tocadiscos. ¿Por qué, entonces, este renovado interés por un formato físico, pesado, frágil y hasta costoso?
“Es algo que va más allá del sonido. Es una forma de tener algo único, tangible, que conecta con vos y con tu historia musical”, comentó a Revista Nosotros Ana Paula Amici, santafesina de 27 años que el año pasado comenzó a coleccionar vinilos junto a su pareja.
“Ya tenía CDs y cassettes de cuando era chica, pero el vinilo me pareció superoriginal. Me encantan los que vienen con pósters, tapas de colores, cosas coleccionables. Es como tener una obra de arte”.
Un revival inesperado, pero muy real. Crédito: Falvio Raina.
La estética como argumento de peso
Más de la mitad de los jóvenes que compran vinilos valoran el objeto por su dimensión estética y decorativa. Una encuesta de Vinyl Alliance reveló que el 56% lo elige por su diseño, y un 37% lo usa directamente como decoración del hogar.
“La tapa es clave para mí”, enfatizó Ana Paula. “Si es llamativa, si tiene algún color raro o forma especial, me llama la atención. Tengo uno de Dua Lipa que es azul, y otro de Post Malone rojo con negro. No solo es música, también es algo lindo para ver, para tener a la vista”.
Para Iñaki Chemes, dueño de Dylan Disquería en Santa Fe, esta tendencia se nota en la variedad del público que se acerca al local. “Hoy vienen muchos chicos, de 18, 20 años, buscando no solo música, sino también piezas que les gusten por cómo se ven. Algunos compran, aunque todavía no tengan tocadiscos”, sostuvo a Revista Nosotros.
La estética como argumento de peso. Crédito: Falvio Raina.
Del clásico al pop millennial
A la hora de elegir, los jóvenes no se limitan. “Buscan desde los Beatles hasta Taylor Swift”, contó Iñaki. “Piden reediciones de clásicos, pero también lanzamientos nuevos. Taylor, Rosalia, Lali, Kendrick Lamar... Hay una mezcla entre lo atemporal y lo actual”.
Este cruce de épocas también se refleja en las cifras: cinco discos de Taylor Swift encabezaron las listas de vinilo en 2024, y “The Tortured Poets Department” vendió 1,48 millones de copias solo en ese formato. Su estrategia de ediciones limitadas y portadas exclusivas la consolidaron como ícono del revival vinilero.
“Piden reediciones de clásicos, pero también lanzamientos nuevos". Crédito: Flavio Raina.
El ritual que vuelve
Lejos del zapping musical de las plataformas, escuchar un vinilo requiere otra predisposición. “Es un ritual”, destacó Mike Fortunato, coleccionista y creador de contenido en TikTok. “Desde sacar el disco de la funda, ponerlo en el tocadiscos, hasta escuchar el álbum entero. Es lo más cercano a tener la banda tocando en tu living”.
Ana Paula coincidió: “Yo escucho Spotify todo el día, en el auto, en el gimnasio, pero me dan ganas de comprarme un tocadiscos para esos momentos en casa, donde quiero bajar un cambio. Escuchar música como antes, con atención, sin interrupciones”.
Aunque muchos lo tildaron de moda, todo indica que el vinilo llegó para quedarse. “Más allá de la nostalgia, hay un disfrute real en tener la música físicamente”, aseguró Iñaki. “Es una forma de expresarse, de decorar tu espacio, de conectarte con tus artistas favoritos de forma tangible”.
Y no solo es un hobby: el vinilo también se percibe como una inversión. Como dijo Mike Fortunato en su video viral: “Cada vinilo es único. Hay ediciones limitadas, rarezas, colores especiales. Es como guardar plata”.
En una época de saturación digital, la generación Z busca reconectar con la música desde otro lugar: más íntimo, más visual, más ritual. Y el vinilo —a contramano del streaming— se convierte en el símbolo perfecto de esa búsqueda. Porque, a veces, para avanzar, hay que saber rebobinar.