Las altas temperaturas representan un riesgo concreto para la salud de las mascotas, en especial para los perros, que pueden sufrir golpes de calor si no se toman los recaudos necesarios.

Ariel Céfali explicó cuáles son las señales de alerta más frecuentes, qué hábitos conviene modificar en verano y por qué la prevención es fundamental para evitar cuadros graves durante las olas de calor.

Las altas temperaturas representan un riesgo concreto para la salud de las mascotas, en especial para los perros, que pueden sufrir golpes de calor si no se toman los recaudos necesarios.

La actividad física, los paseos, las vacaciones y hasta la exposición cotidiana al sol requieren cuidados específicos para evitar consecuencias graves. En este marco, el médico veterinario Ariel Céfali, brindó una serie de recomendaciones clave para atravesar el verano de forma segura junto a los animales.
Uno de los puntos centrales para prevenir problemas es adaptar los paseos y rutinas al contexto climático. Céfali remarcó que no todas las mascotas tienen la misma preparación física y que los horarios deben ajustarse según la temperatura ambiente.
“Es recomendable salir bien temprano: 6, 7 de la mañana y por la tardecita a partir de las 19:30 o 19 en adelante”, explicó. Sin embargo, aclaró que incluso en esos horarios puede ser necesario modificar la rutina: “Hay días que la temperatura todavía a las 19:30 es muy elevada, entonces que no realice la actividad física que estás acostumbrado a realizar con él o que disminuya el tiempo”.
Asimismo, sostuvo que reducir la duración del paseo también es una forma de prevención: “Si estás acostumbrado a salir una hora, salís media hora. Hay muchas veces que se puede acortar el tiempo de actividad y eso también puede prevenir algún golpe de calor”.
El golpe de calor es una urgencia veterinaria que puede generar daños severos. Según detalló Céfali, los perros son los más expuestos y las consecuencias pueden ser serias: “Puede afectar la parte renal, neurológica. Provoca aumento de la frecuencia cardíaca, respiratoria, mareo, vómitos y puede terminar en internación”.
Consultado sobre las primeras señales de alerta, fue preciso: “Empieza a jadear de forma constante, vos lo tocás y parece que hierve. También empiezan algunos con dilatación de pupila, con incoordinación, salivan mucho y muchas veces vomitan”.
Ante esa situación, indicó que la respuesta debe ser inmediata: “Lo ideal es trasladarlo a un centro de urgencia o alguna veterinaria”. Mientras tanto, se puede intentar bajar la temperatura corporal: “Humedecer toallas con agua fría o poner packs de hielo, no directamente sobre el cuerpo, sino con una toalla antes, y llevarlo”.

Las condiciones del entorno son determinantes. Céfali insistió en la importancia del agua y la sombra: “Siempre una buena hidratación, que el agua esté fresca, en lugares que el sol no le dé directamente, que se vaya renovando constantemente”.
En esta linea, subrayó la necesidad de contar con espacios protegidos: “Que tengan lugar donde estar bajo la sombra, ya sea en la vivienda, en una quinta o donde sea, que el sol no les dé directo”.
Para el veterinario, muchas de estas medidas responden a pautas básicas: “Es una cuestión muy sencilla de sentido común, pero hay gente que no le presta atención o realmente no sabe, por eso es importante recordarlo”.
Durante el verano, muchas familias eligen destinos turísticos y la playa se vuelve un escenario habitual. Allí, los riesgos también aumentan si no se toman precauciones. “El tema de la playa con los animales es muy similar”, señaló Céfali, y recomendó evitar los horarios pico: “Dos de la tarde, tres de la tarde, no es lo ideal. De última lo podés extender un poquito más tarde, cinco de la tarde”.

Entre las claves mencionó: mantener hidratación constante, sombra y refrescar al animal si es posible. También advirtió sobre las caminatas prolongadas: “Tampoco salir a caminar cinco o diez kilómetros con la mascota a las tres de la tarde por la playa”.
Antes de salir de vacaciones, la planificación es fundamental. “Hay que prever algunas cosas antes del viaje”, explicó el veterinario. Entre ellas, recomendó contar con un chequeo previo: “Que tenga un certificado de salud”. También hizo foco en el traslado: “Si va en jaula, que esté adaptado, si es en el auto con cinturón de seguridad, acostumbrarlo un tiempo antes”.
Sobre el manejo del estrés, indicó que existen opciones: “Hay medicaciones más naturales para bajar la ansiedad”. Además, sugirió viajes tranquilos y con paradas frecuentes para descanso, agua y necesidades básicas.
Cuando la mascota no viaja, las opciones deben evaluarse según cada caso. “Depende mucho del animal”, sostuvo Céfali. Algunas alternativas son:
“Hay animales que la pasan mucho mejor quedándose en su casa”, explicó, y recomendó que, si no hay compañía permanente, quienes los visiten “se queden una horita para interactuar y que no se sienta tan solo”.
El mensaje final es claro: con prevención, atención y cuidados básicos, es posible disfrutar del verano sin poner en riesgo la salud de las mascotas.