Kate Middleton, conocida también como duquesa de Rothesay durante sus compromisos en Escocia, participó esta semana de una agenda que incluyó actividades culturales y encuentros con comunidades locales.

Durante una visita a Escocia junto al príncipe Guillermo, la princesa de Gales resaltó su estilismo con unos pendientes de zafiros y diamantes que le regaló su esposo poco antes de su boda en 2011 y que guardan un fuerte valor sentimental evocando la tradición de la familia real.

Kate Middleton, conocida también como duquesa de Rothesay durante sus compromisos en Escocia, participó esta semana de una agenda que incluyó actividades culturales y encuentros con comunidades locales.

Para la ocasión, la princesa eligió un elegante abrigo de tartán azul, un clásico que remite a la identidad escocesa, y lo combinó con accesorios que evocan la historia de la Corona británica, entre ellos un par de pendientes de zafiros y diamantes que destacan por su elegancia y significado.

Los pendientes que Kate lució no son una simple pieza de joyería. Fueron un regalo de Guillermo de Gales poco antes de su matrimonio en 2011 y formaron parte de su estilismo en importantes eventos, incluida su primera aparición pública con ellos en el torneo de Wimbledon de ese mismo año.

Además, su diseño recuerda a piezas históricas usadas por la ahora fallecida princesa Diana, lo que suma un matiz emocional y simbólico a cada vez que la princesa de Gales opta por ellas en sus apariciones oficiales.

La visita a Escocia tiene un valor especial para la pareja real, ya que fue allí donde Kate Middleton y el príncipe Guillermo se conocieron cuando ambos estudiaban en la Universidad de St. Andrews. Por ese motivo, cada aparición pública en esta región suele adquirir un carácter más personal que institucional.

En esta ocasión, la princesa de Gales volvió a reforzar ese vínculo afectivo mediante la elección de prendas y accesorios que combinan identidad local y memoria familiar. El uso del tartán y de joyas heredadas o regaladas por su esposo refuerza la idea de continuidad entre pasado y presente dentro de la monarquía británica.

En su recorrido por Escocia, Kate Middleton volvió a demostrar cómo la moda puede ser un lenguaje cargado de simbolismo personal y cultural. Sus pendientes de zafiros y diamantes no solo aportaron elegancia a su conjunto, sino que también reflejan la historia y los vínculos de una de las familias reales más observadas del mundo.
Más allá del valor material de la joya, estos pendientes encarnan un vínculo afectivo entre Kate y Guillermo, así como una continuidad familiar en el uso de piezas cargadas de memoria y tradición. Durante su visita a escocesa, esta elección estilística no pasó desapercibida entre los observadores de la Casa Real, que ven en cada accesorio una historia que va más allá de la moda.