Qué dar de comer a perros y gatos en días de altas temperaturas
El calor intenso exige ajustar la dieta y los hábitos diarios de las mascotas para favorecer la hidratación, evitar problemas digestivos y mantener su bienestar general durante el verano.
Los espacios con sombra resultan clave durante las horas de más calor.
Durante los días de altas temperaturas, el cuidado de la alimentación de perros y gatos se vuelve un aspecto clave para preservar su salud y bienestar. El calor extremo puede afectar el apetito, la digestión y la hidratación de las mascotas, por lo que elegir alimentos frescos y seguros será fundamental para evitar golpes de calor, intoxicaciones o trastornos gastrointestinales.
En épocas de calor, el agua limpia y fresca debe estar siempre disponible. Tanto perros como gatos pierden líquidos con mayor rapidez, ya sea por jadeo, transpiración a través de las almohadillas o menor consumo de alimento seco. Por este motivo, se recomienda revisar varias veces al día los recipientes y renovarlos con agua fresca, ubicándolos en zonas sombreadas.
La frescura de los alimentos también cobra un rol central. Las altas temperaturas aceleran la descomposición de la comida, sobre todo en preparaciones caseras o alimentos húmedos. Dejar restos durante varias horas puede favorecer la proliferación de bacterias que afectan directamente el sistema digestivo de las mascotas.
Alimentos recomendados
Durante el verano, la dieta puede adaptarse para facilitar la digestión y mejorar la hidratación. Algunos alimentos frescos, siempre en cantidades moderadas y como complemento de la dieta habitual, pueden resultar beneficiosos.
Opciones seguras para perros
Frutas con alto contenido de agua, como manzana sin semillas, pera o sandía sin cáscara ni semillas.
Verduras cocidas y frías, como zanahoria o zapallito.
Carnes magras bien cocidas y sin condimentos, servidas en pequeñas porciones.
Cubos de hielo hechos con caldo sin sal para estimular la hidratación.
Las comidas livianas ayudan a una mejor digestión en jornadas calurosas.
Opciones seguras para gatos
Pequeñas porciones de pollo o pescado bien cocidos y desmenuzados.
Alimentos húmedos refrigerados por unos minutos antes de servir, sin llegar a estar fríos en exceso.
Agua fresca distribuida en varios puntos de la casa para incentivar el consumo.
Alimentos que deben evitarse
Así como existen opciones recomendadas, también hay alimentos que pueden resultar peligrosos, especialmente en días de calor. Algunos productos comunes en la dieta humana pueden provocar intoxicaciones graves en perros y gatos.
El agua fresca y limpia debe renovarse varias veces al día.
Se debe evitar el chocolate, las uvas, las pasas, la cebolla, el ajo, los alimentos con sal, azúcar o edulcorantes, y cualquier resto de comida condimentada. En verano, también es importante no ofrecer alimentos en mal estado o que hayan permanecido fuera de la heladera durante mucho tiempo, ya que el riesgo de contaminación aumenta considerablemente.
Conservación y horarios
El modo en que se conservan y se ofrecen los alimentos influye directamente en la salud de las mascotas. Se recomienda guardar la comida balanceada en recipientes herméticos, en lugares frescos y secos, lejos del sol. En el caso de los alimentos húmedos o caseros, deben mantenerse refrigerados y servirse apenas se retiran de la heladera.
Otro punto importante es el horario. Durante los días muy calurosos, resulta conveniente alimentar a perros y gatos en las primeras horas de la mañana o al caer la tarde, cuando la temperatura es más baja. Esto favorece el apetito y reduce el riesgo de malestar digestivo.
Señales de alerta a tener en cuenta
El calor puede generar cambios en el comportamiento alimentario. Si una mascota deja de comer por completo, presenta vómitos, diarrea, decaimiento o jadeo excesivo, es fundamental prestar atención. Estos signos pueden indicar deshidratación o un problema mayor relacionado con la temperatura.
Una alimentación adecuada, combinada con hidratación constante y espacios frescos, ayudará a que perros y gatos atraviesen los días de calor de manera más segura y saludable. Adaptar pequeños hábitos puede marcar una gran diferencia en su calidad de vida durante el verano.