El estampado que reproduce páginas de diarios, uno de los grandes símbolos de la moda de los 2000 gracias a John Galliano para Dior y a Carrie Bradshaw en Sex and the City, vuelve a ganar protagonismo. El llamado newspaper print reaparece en colecciones y pasarelas como parte del renovado interés por la estética del cambio de milenio.
El regreso del estampado de periódico que Carrie Bradshaw convirtió en ícono
La propuesta recupera una estética asociada a los años 2000 y suma nuevas interpretaciones en colecciones actuales, con prendas que reivindican su carácter llamativo y una fuerte personalidad visual.

Sin embargo, su historia comenzó mucho antes. En 1935, Elsa Schiaparelli utilizó recortes de prensa como inspiración para crear estampados en algunas de sus prendas, tomando como referencia a pescadoras danesas que usaban periódicos para protegerse del frío.

De Schiaparelli a Carrie Bradshaw
Décadas después, Galliano retomó la idea para Dior y creó su propia versión de un periódico ficticio, The Christian Dior Daily. El diseño alcanzó el estatus de pieza de culto cuando Sarah Jessica Parker, interpretando a Carrie Bradshaw, lo lució durante la tercera temporada de Sex and the City.

El vestido ceñido, combinado con un bolso Baguette de Fendi, se convirtió en uno de los looks más recordados de la serie y en un referente de la moda de comienzos del siglo XXI.
El regreso del “newspaper print”
Veinticinco años después, el estampado vuelve a captar la atención de la industria. Chanel y Dior lo reinterpretaron recientemente en sus propuestas, mientras que celebridades como Jenna Ortega recuperaron el famoso diseño de Galliano.

La firma española Desigual también mantiene este recurso entre sus propuestas, con vestidos, faldas, tops y pantalones que llevan el característico motivo.
Desde la marca explican que el interés actual va más allá de la nostalgia por los 2000 y lo vinculan con la búsqueda de prendas con personalidad e historia.
Una tendencia para nuevas generaciones
El regreso se relaciona con el resurgimiento de la estética Y2K, que recuperó siluetas y accesorios propios de aquella época. Sin embargo, el estampado también despierta interés entre quienes no vivieron ese fenómeno.
Desigual sostiene que cada persona puede adaptarlo a su estilo: convertirlo en protagonista mediante un vestido o una camisa, o incorporarlo en detalles combinados con prendas básicas.
Así, un recurso que nació en la alta costura de los años 30 y se convirtió en ícono televisivo décadas más tarde vuelve a demostrar que algunos clásicos pueden atravesar generaciones sin perder vigencia.










