La verdad acerca de Pyecraft es un cuento corto de H. G. Wells (el mismo de El hombre invisible, La guerra de los mundos y La máquina del tiempo). El protagonista, llamado Pyecraft, es un hombre obeso que busca desesperadamente un método que le permita bajar de peso. Tiene un amigo, Formalyn, que conoce muchas recetas de pociones y brebajes supuestamente milagrosos. Una de ellas es una poción para bajar de peso.
Formalyn le da la receta a Pyecraft y, algunas semanas después, lo visita en su casa para ver el resultado de la poción. Al llegar a la casa lo encuentra pegado contra el techo, sin poder bajar. Resulta que la poción resultó tan efectiva que Pyecraft, aunque sigue tan obeso como antes, perdió todo su peso. Es un hombre que no pesa nada. En esas condiciones flota libremente por la casa como un globo de helio.
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La utopía del motor a aguaFormalyn dedica los siguientes días a acondicionar la casa de Pyecraft para que pueda tener una vida más o menos normal. Instala escaleras y pasamanos por las paredes para que pueda circular por la habitación, un timbre en el techo para llamar a la servidumbre y otros dispositivos similares. Hasta que tiene una revelación: nada de lo que está haciendo es necesario. Todo lo que necesita Pyecraft es algún tipo de lastre que lo mantenga en tierra. Formalyn le sugiere usar zapatos con suela de plomo, coser láminas de plomo en su ropa interior y cargar una valija llena de barras de plomo. Así Pyecraft recupera su vida normal, con los pies en la tierra.
Dentro de la fantasía del relato, todo esto parece funcionar de acuerdo con las leyes de la Física. En particular, el principio de Arquímedes, que describe las condiciones en las que un cuerpo sumergido flota o se hunde hasta el fondo. Sin embargo, el divulgador ruso Yacov Perelman (1882-1942) analiza este cuento en su libro Física recreativa y revela una interesante inconsistencia.
El principio de Arquímedes dice que un cuerpo sumergido en un líquido o en un gas recibe un empuje hacia arriba. Si ese empuje es mayor que el peso, el cuerpo sube. Si es menor, cae. Esa es la razón por la que un corcho flota en el agua: su peso es menor que el empuje que recibe del agua. Para cuerpos sumergidos en un gas, como es el caso de Pyecraft, que está sumergido en el aire de la atmósfera, el empuje es casi siempre muy chico e insuficiente para hacer flotar las cosas. Un objeto flota en el aire sólo si tiene muy poco peso. Por ejemplo, un globo de helio.
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¿Cómo se aplica esto al caso de Pyecraft? Vamos a suponer que se trata de un hombre realmente obeso. Digamos que pesa 180 kilos. En esas condiciones el principio de Arquímedes predice un empuje de unos 235 gramos. En condiciones normales, ese empuje es incapaz de sostener el peso de una persona. Por eso las personas no flotan. Pero, luego de tomar la poción mágica, el peso de Pyecraft es ahora cero. Es un hombre que no pesa nada. No hay fuerza que se oponga al empuje y por eso Pyecraft flota libremente hasta el techo.
Sin embargo, Pyecraft no necesita realmente un lastre porque ya está lastrado: su ropa, sus zapatos, su reloj, las monedas y otros objetos que lleva en sus bolsillos, todo eso seguramente pesa más de 235 gramos y son suficientes para mantenerlo en tierra. Para flotar hasta el techo como lo describe Formalyn, Pyecraft debería estar completamente desnudo. Cualquier prenda u objeto que lleve consigo y que pese más de 235 gramos será suficiente para hacerlo caer hacia el piso. Por alguna razón, Wells pasa por alto esta cuestión. Probablemente, en beneficio del humor y el dramatismo del cuento.
(*) Docente y divulgador científico