Hace algún tiempo que no conversaba con mi entrañable amigo Walter Eggo -que tiene otra forma de ver las cosas- y la oportunidad se presentó con la propuesta del gobierno de Javier Milei para reformar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Acerca de la reforma orgánica del Banco Central propuesta por el gobierno libertario
El gobierno de Javier Milei busca modificar la Carta Orgánica del Banco Central, proponiendo cambios que podrían implicar una mayor independencia de sus autoridades y un enfoque distinto en la política monetaria del país. ¿Qué significa esto para la economía argentina? Analizamos los detalles y las posibles consecuencias de esta reforma controversial, que ya genera debate en el ámbito político y económico nacional.

Lo llamé para preguntarle si no le parecía que esa cuestión era, como ocurre con muchas otras, "ella y sus circunstancias", parafraseando a José Ortega y Gasset. Me respondió enseguida.
- Sin duda (dijo). Un contexto económico y político interno e internacional era el del país en la creación del Banco Central en 1935, con un gobierno militar, liberal y fraudulento (época conocida como "Década Infame"); otro distinto el de su nacionalización en 1946, con el peronismo triunfante por primera vez.
Y el de 1991, con la Ley de Convertibilidad -del peronismo menemista liberal-, se asemeja al que quiere establecer ahora el gobierno libertario, como una reacción hacia las antípodas de la Carta actual, modificada en el año 2012 por el gobierno kirchnerista.
Aprovechando su predisposición, ahondé en el tema preguntándole si se le ocurre alguna hipótesis que lo explique, además de las circunstancias:
- Creo que hoy (retomó Walter su explicación), la reforma que se propone es un movimiento político ideológico del gobierno libertario, y se relaciona con el concepto de "independencia" del Banco Central. ¿De qué o quiénes tiene que ser independiente? ¿De los grandes grupos económicos financieros del país y del exterior?
Nada lo indica, más bien lo contrario, si pretende que las autoridades actuales sean inamovibles. ¿De los ciclos políticos con alternancia ideológica, a imagen y semejanza del Perú, cuyo modelo se toma?
Difícil, dada la idiosincracia argentina, en la relación política y economía: ¡sufrimos el síndrome electoral de los años impares! ¡Hoy, dicen, en el mercado financiero se empieza a incorporar en los precios el riesgo político-electoral!
¿Del gobierno de turno? ¿Por qué su gobierno no lo hace ya sin necesidad de modificar la ley? ¡Hoy las medidas del Banco Central las anuncia el Ministro de Economía! ¿De la política económica aislando a la política monetaria? Un despropósito económico.
De lo que se trata entonces (continuó Walter sin perder el hilo), es de "independizar" la emisión monetaria del Estado de las cuentas públicas -déficit- del gobierno de turno, para preservar el valor de la moneda. ¡Como si este fuera el único motivo para emitir moneda y ésta la única causa de la inflación!
Pero como su dogma es el equilibrio fiscal, y no requiere emisión para financiar un déficit, esta independencia no le interesa a su gobierno, sino que alcanzaría a futuros gobiernos posiblemente no libertarios.
Por eso, ante tal eventualidad, los votos que se necesitan para nombrar por el Congreso al presidente, vice y autoridades, propuestos por el Poder Ejecutivo, son menos que los que se necesitarían para removerlos: ¡los dos tercios de ambas Cámaras! Y, además, propone, demagógicamente, penalizar a quienes incumplan la ley.
- Podemos decir (le resumo a Walter), que la independencia del Banco Central, que se busca con la modificación de su Carta Orgánica, no significa independizarlo del gobierno de turno, como tampoco, hasta que no nos curemos de nuestro síndrome, aislarlo totalmente de las alternancias políticas partidarias, sino más bien independizarlo financieramente del Poder Ejecutivo, al prohibirle que financie los déficits presupuestarios con emisión monetaria.
- Esa es mi opinión (me dice), aunque como usted sabe, una ley se puede cambiar por otra ley. ¿Pero a esta problemática ya la analizamos hace unos años, cierto? Hagamos memoria juntos…
- Claro que sí (le respondo). Fue en el año 2011, cuando lo discutíamos en el marco de la política económica que se diseñaba para la campaña presidencial de Hermes Binner.
- Efectivamente. Entonces proponíamos la independencia operativa del Banco Central en el marco de una política monetaria consistente con las otras políticas fiscal y cambiaria que, en una unidad de política económica, sería establecida por una gobernanza adecuada (un Consejo de Política Económica, por ejemplo).
Obviamente, pensamos un rumbo de la economía distinto al actual. Incluso con la búsqueda de los superávits mellizos, que se habían perdido durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirschner.
Esto implicaba que el Banco Central tenía participación también en las políticas de empleo y actividad económica, además del objetivo de "preservar el valor de la moneda".
Y también proponíamos la modificación de la ley de entidades financieras, vigente desde la dictadura de 1976, instrumento fundamental para revitalizar el crédito al sector productivo. Pero ya está bien, no nos pongamos nostálgicos.
- O sea (le insisto), que la propuesta implicaba algo más que cuidar o "preservar el valor de la moneda".
- Ciertamente. Por eso alguna vez califiqué como un despropósito aislar la política monetaria de la unidad de políticas económicas. No éramos monetaristas dogmáticos, solo preocupados por la cantidad de dinero.
Un Banco Central debiera operar la política monetaria, que forma una unidad consistente con la política fiscal y cambiaria y también con las políticas de ingresos y de crecimiento, esto es, una política económica que, cuidando el valor de la moneda, se ocupa, también, de la generación de empleo y de la actividad económica productiva.
- Pero eso es (le observo a Walter) precisamente lo que el gobierno nacional considera un "incumplimiento lógico" y propone cambiar con la reforma de la Carta Orgánica.
- En mi opinión, tener como único objetivo preservar el valor de la moneda, evitando la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal, se debe a una confusión conceptual de la inflación.
La inflación, a mi entender, dice, es un fenómeno sobre la moneda, definido por sus efectos (su pérdida de poder adquisitivo, su capacidad de compra, el valor de la moneda, licua las deudas y otros efectos), pero no es un fenómeno causado sólo por un exceso de emisión, es un fenómeno multicausal que incluye a la cantidad de dinero y la demanda de dinero como una causa posible, pero que también convalida los aumentos de precios.
Hoy, faltan pesos y la actividad económica no se reactiva por falta de consumo. Pero nos estamos yendo, dejémoslo aquí.
- Para entenderlo (le digo), permítame acotarle algo. Sería como el fuego, del que conocemos sus efectos: calienta, quema, alumbra; son lo aparencial, pero su esencia, las causas profundas de ellos, hay que descubrirlas. La esencia de la inflación, sus causas, como en el caso del fuego, requieren un análisis científico, no dogmático ni apologético.
- Efectivamente (me dice), el análisis cuantitativista de los economistas austriacos es un dogma. Muchas veces, el presidente de la Nación y su ministro de economía se contradicen, seguramente, a sabiendas, cuando le atribuyen las variaciones del IPC al alza de los precios regulados, a la suba del precio del petróleo por el cierre del estrecho de Ormuz o por el aumento estacional del precio de las frutas y verduras.
Y el presidente del Banco Central, nada menos, dice sobre la suba del IPC de julio, que se debe a la presión de "elementos muy puntuales". Y mantienen el tipo de cambio planchado.
- Si es esa conceptualización dogmática la que está implícita en la reforma de la Carta Orgánica que se propone (insisto ante su explicación) … ¿es por eso que la reforma propuesta es similar en los objetivos e instrumentos a lo dispuesto para el Banco Central del Perú?
- Así es (me dice), en ese punto. Es lo primordial, junto con que las autoridades que designa el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado, no puedan ser fácilmente sustituidas. El gobierno de javier Milei también agrega otras normativas financieras restrictivas.
Hay que reconocer que Perú ha logrado la estabilidad de las autoridades de su Banco Central en los últimos años, pese a las alternancias políticas e ideológicas ocurridas en su Poder Ejecutivo.

- Entonces, amigo Walter,... ¿a usted le parece que esa estabilidad se debe a que lo establece la Carta Orgánica y que aquí debiera ocurrir lo mismo? Le adelanto que, en mi opinión, toda receta implementada para transformar la realidad es siempre mediatizada por el poder de los actores involucrados en un tiempo y lugar.
- Así es estimado. Ese voluntarismo y esa mecánica economicista son ingenuos. La economía y sus instituciones son "arraigadas", dependen de cada tiempo y lugar. La estructura de la economía peruana y su rumbo, así como la calidad de sus instituciones, son formaciones históricamente constituidas.
La estructura social y económica del Perú, un país unitario, y la idiosincrasia de su pueblo, no son asimilables a las nuestras, y tademás ienen un rumbo económico que está aceptado socialmente. Por eso, no sorprende que cambien de presidente con una frecuencia inusitada y las variables macroeconómicas, como la tasa de inflación y el tipo de cambio, no se espantan y el Banco Central permanece incólume.
- Entonces le repregunto Walter: ¿usted quiere significar que en nuestro país, a diferencia de Perú, todavía no tenemos un "rumbo" económico y social, consensuado social y políticamente, más allá de mantener equilibrio fiscal y cambiario, y alcanzar tasas bajas de inflación?
- Efectivamente mi amigo. Lo que se denomina estabilidad macro no es suficiente. Vivimos en un país federal, que otrora fue una economía paradigmática y en el que su pueblo no pierde las esperanzas de recuperar un sendero de crecimiento económico con equidad en su distribución del ingreso, tanto social como territorial.
El gobierno libertario cree que tal escenario de la economía real, lo generará el "mercado", ordenador social por excelencia, según ellos. Por eso elije el modelo peruano. Pienso, en cambio, que el consenso social hay que construirlo y ese es el papel de la política.
- Si la copia no responde al original o la receta no cura de la misma manera, la pregunta que me surge ahora está cantada. ¿No había otros modelos en los que fijarse?
- Claro que sí. ¡Pero se requiere apertura ideológica! ¡Hay países federales cuya gobernanza de sus Bancos Centrales tienen arquitecturas adaptables! Podrían haber elegido la institucionalidad brasileña, pero este gobierno nuestro es refractario a todo lo que venga de allí.
Fíjese qué interesante: el Banco Central do Brasil, creado en 1964, es una entidad federal autónoma, caracterizada por no estar vinculada a ningún ministerio y por poseer autonomía técnica, operativa, administrativa y financiera.
Su objetivo fundamental es garantizar la estabilidad de precios, así como preservar la estabilidad y eficiencia del sistema financiero, atenuar las fluctuaciones en el nivel de actividad económica y promover el pleno empleo.

- Me suena parecido a lo que me contó de 2011...
- Algo de eso hubo (me dice Walter con una sonrisa). También tenían el de un país que es el faro ideológico de nuestro presidente y que, además, es un país federal: los Estados Unidos de América.
La Reserva Federal -como se denomina al Banco Central- se maneja con una gobernanza con sedes regionales -reservas federales estaduales- y un enfoque de la política monetaria que, además de preservar el valor de la moneda, debe velar por los niveles de empleo de la economía estadounidense.
¡Qué paradoja, la Reserva Federal de Estados Unidos es heterodoxa -económicamente hablando- y ortodoxo sería nuestro Banco Central!
- Precisamente (le digo), relacionado con el caso que describe tuve noticias de que el Partido Socialista ha planteado una alternativa, federalizando el BCRA, en el sentido estadounidense, con lo cual se cumpliría con "la banca federal" estatuida en el artículo 75, en su inciso c, de la Constitución Nacional de 1994.
¿Se debatirá en el Congreso? Sería muy interesante que eso ocurriera, ya que así saldrían a la luz los argumentos de la ley de reforma de la carta orgánica del BCRA que se propone, hasta ahora solo discursivos. ¿Le parece que para el anuncio del envío de esta ley hacía falta una cadena nacional?
- Por supuesto que no (me dice). Y mucho menos con un discurso presidencial abstruso y falaz, mezclando señoreaje, impuesto inflacionario y trillones de por cientos, con la supuesta "estafa por falsificación" de moneda por el Banco Central.
El Banco Central no emitirá por adelantos al Tesoro, ni por financiación a provincias y municipios, ni por compras de títulos públicos en el mercado primario, ni por distribución de utilidades derivadas de sus activos, pero lo seguirá haciendo por la compra de dólares a los exportadores y por la compra de títulos públicos en el mercado secundario.
Antes y ahora emite por diversas causas y siempre de forma legal, aunque los billetes no los imprima la Casa de la Moneda y vengan de China.
El autor es economista, docente y dirigente político argentino, recordado principalmente por su labor como dos veces ministro de Economía de la provincia de Santa Fe. Ocupó el cargo entre 2007 y 2015, durante las gestiones de los gobernadores Hermes Binner y Antonio Bonfatti.











