Esta conmemoración del Día Internacional del Trabajador nos encuentra frente a una realidad compleja: muchos argentinos no tienen trabajo, y los que lo tienen, viven entre la inestabilidad y la autoexplotación, luchando por llegar a fin de mes. Si bien la calidad de los trabajos y la precarización laboral son un fenómeno mundial que se profundizó tras la pandemia, en nuestro país el modelo económico del gobierno libertario aceleró esta tendencia.
Tres desafíos urgentes para volver a poner el trabajo en el centro del proyecto económico

Desde hace meses venimos alertando que la estrategia elegida para bajar la inflación (tipo de cambio bajo, altas tasas de interés, apertura indiscriminada y salarios reales pisados), no solo no fue exitosa sino que dejó a la economía en un punto muerto, afectando especialmente a los sectores que más empleo generan: la industria, el comercio y la construcción.

En la Comisión de Industria, Comercio y Turismo de la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe que presido nos toca abordar esta realidad a diario. Haciendo eco de los reclamos de diferentes sectores, comparto tres reflexiones sobre el empleo hoy:
1. El empleo cayó y va a seguir cayendo
Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 324.284 puestos de trabajo formales a nivel nacional y 16.105 en la provincia de Santa Fe, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Esta situación constituye un deterioro repentino del mercado laboral.
La situación se agrava porque el plan económico del gobierno apuesta por la apreciación cambiaria y la apertura importadora, es decir que no basa el crecimiento en la fuerza de la producción sino que depende del ingreso de divisas para sostenerse, e incluso, prioriza el trabajo extranjero (importaciones) al tener un tipo de cambio artificialmente bajo.
Las consecuencias de este modelo son claramente visibles en el sector industrial: Fate, Peabody y TN Platex son algunas empresas históricas que cerraron en el último año. Más acá, la santotomesina Bahco dejó de producir, la fábrica de implementos gastronómicos Fornax anunció el cierre definitivo y cientos de pequeños y medianos comercios bajaron sus persianas. Este dato es central: sin empresas no hay empleo, y sin empleo, el discurso de que “lo peor ya pasó” es pura ficción.
2. El salario real se deterioró
A pesar de la desaceleración inflacionaria, el salario real sigue golpeado por el aumento de los servicios, alquileres y combustibles. En Santa Fe, los ingresos están un 10% por debajo de 2023.
El deterioro del salario aumenta la presión sobre los hogares: cae el consumo y aumenta el endeudamiento. Argentina es el país de la región que más poder de compra perdió desde 2018, casi un 20%, ubicándose por debajo de Paraguay y Perú. Y en términos de deuda, los últimos datos disponibles muestran que el endeudamiento de las familias se agranda y que desde hace 13 meses sube la mora en el pago de los créditos.
3. Tener un segundo trabajo se está convirtiendo en la norma y no la excepción
Casi un tercio de la población económicamente activa de Santa Fe (31,8%) busca otro empleo o necesita trabajar más horas porque lo que gana no les alcanza. Dentro de ese grupo, el componente principal son los ocupados demandantes, los trabajadores que buscan otro empleo o ampliar la jornada para cubrir sus necesidades básicas.
Así, crece la inserción en formas de trabajo más inestables, con menores ingresos y sin protección, como las plataformas digitales de delivery y movilidad (Rappi, PedidosYa, Uber, etc.), algo que el politólogo Federico Zapata definió como “informalariado”. En un país con un mercado de trabajo altamente dualizado (dividido entre trabajadores formales e informales) la precarización cumple un rol paradójico: funciona como una válvula que amortigua el aumento del desempleo abierto.
La realidad del pluriempleo va más allá de lo material e impacta en la calidad de vida: son padres y madres que no están en sus casas, chicos que pasan horas solos y un agobio que se vuelve crónico. El agotamiento físico, mental y emocional, así como la falta de perspectivas a futuro, se está extendiendo entre la población como una verdadera epidemia.
Cambiar el plan para que todo marche
Entonces, volvamos al principio: el modelo económico que impulsa el gobierno nacional muestra sus límites más crueles en el deterioro del salario y la pérdida y precarización del empleo.
En este 1° de mayo volvamos a poner a la producción y el trabajo en el centro, no como consigna sino como proyecto económico para transformar la realidad. Porque podemos tener cosechas récord, dólares financieros, RIGI para la minería, pero si el sueldo no alcanza, la economía real se frena. Y no hay forma de crear empleo, crecimiento, desarrollo e inclusión en una economía estancada.








