Por Matías Aníbal Rossi


Por Matías Aníbal Rossi
Pertenezco a la clase de ciudadanos que desea algo muy distinto a la discordia, las traiciones y las peleas a las que nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes políticos.
Los que quieren escuchar algún día la discusión de las políticas básicas para un Estado democrático y en un marco jurídico que ponga a los que delinquieron en una vereda, y en la otra a la enorme mayoría de buenos ciudadanos.
Educación, trabajo, seguridad, impulso sostenido de las fuerzas productivas ahogadas desde hace rato por el peso del estado.
Nos sobran inmensas riquezas naturales y la capacidad individual de nuestra sociedad. Solo necesitamos líderes comprometidos con el país sin sus estúpidos egoísmos como vemos a diario. Quizás esto suene a utopía porque la política nos mostró en las últimas décadas sus peores atributos. Pero muchas sociedades lo han logrado.
¿Por qué no nosotros? Todos, todos los argentinos deseamos un país mejor solo falta que quienes elegimos renuncien a la vanidad y ambición del poder y se pongan a trabajar para lo que les pagamos.
Tengo ya una edad que me exime de votar. Pero lo haré cuando corresponda, de acuerdo a mis ideas, basadas en la esencia de nuestra olvidada Constitución pero mucho me gustaría que mi voto como todos los demás no importa a quien, ni cual fuere el resultado, no sean en vano.
Merecemos desde hace rato que hagan honor a nuestra confianza.
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