Todas las acciones de la política occidental hoy están siendo dirigidas por un concepto pragmático de libro único: la doctrina de seguridad que hace pocas semanas públicó el gobierno de los Estados Unidos. Entre estos puntos se ha dado impulso al resurgimiento del Plan Abraham -o Acuerdos de Abraham, iniciados en 2020- y al proyecto del nuevo "Consejo de la Paz".
Este último fue confirmado en las últimas horas como Junta de Paz, un organismo que el propio Donald Trump publicita invitando a sumarse a todos aquellos que acepten las reglas del "matón del barrio", pagando la incorporación con la suma de 1.000 millones de dólares por cabeza (ver aparte).
Objetivamente se parece a una nueva asociación que el siglo XXI nos trae inevitablemente relacionado al vertiginoso desarrollo de la Inteligencia Artificial. Por lo pronto la Junta de Paz estará conformado por su fundador, Estados Unidos, Israel y los países árabes, a la espera de la respuesta de varios invitados importantes.
Lo que quedó claro, por lo menos en el Foro de Davos, es que Europa por ahora no ha sido invitada, aunque se haya publicitado la invitación a Rusia.
En lo que respecta a la segunda fase del Plan de Paz 2025 entre Israel y Hamás, Estado Unidos lo declaró en marcha con la desmilitarizacion de Gaza y el desarme del grupo extremista. Pero Hamás quiere entregar solo las armas pesadas, lo que se ha vuelto un punto crítico para que Israel lo acepte.
En esta guerra, solo pausada en las declaraciones y no tanto en el terreno, Israel sigue actuando con libertad en el Líbano y Siria, ya que el Hezbolá no está desactivado.
El mundo está convulsionado por este inevitable ingreso a la multipolaridad, que todavía no tiene visos de instalarse pero se aprecia a pasos agigantados y en el que quien ha movido las fichas primero ha sido Estados Unidos (a no olvidar el dicho: "el que pega primero, pega dos veces").
El pragmatismo de los asesores norteamericanos se percibe cuando las decisiones tratan de no volver a repetir procedimientos del pasado, que finalmente no dieron los resultados deseados.
En lo que respecta a Irán, por ejmeplo, el ataque está posdatado hasta que la estrategia termine la logística de acción. Por eso Israel está en actitud de alerta, ya que la respuesta de la Reppública Islámica deja incógnitas hacia dónde dirigirán sus ataques -si es que lo hacen-, si es que pueden hacerlo, o cuánto tendrán para hacerlo.
A pesar de que el final del primer punto del Plan de Paz 2025 está inconcluso en lo que respecta a la devolución del último secuestrado (un policía que pertenecía al ejército israelí como voluntario), el segundo punto que exige el desarme del Hamás se anunció desde las voces pacificadoras y se suma a ellos la constitución de un grupo de dirigentes de la Autoridad Palestina.
Estos asumirán distintos roles, bajo la dirección de un grupo de destacados tales como Steve Witkoff, Jared Kushner y Tony Blair, quienes constituirán la "Junta de Paz".
Ahora vemos que se ha invitado a países como Canadá, Argentina, Italia, Jordania, a la vez que nos enteramos que Rusia ha sido invitada a participar del nuevo Plan Abraham, el que tanto le gusta a Trump pronunciar ("Me gusta porque se expresa Abrahaaaammm", dice).
Es como un gran paraguas protector que involucra muchos intereses encontrados, para recibir armamento o proteccion. Todas estas movidas en el tablero geopolítico mundial responden al viejo dicho: "A río revuelto, ganancia de pescadores". Y sabemos quién es el "gran pescador", aunque en esta ocasión está configurando un abanico ampliado nunca antes visto.
Al margen de lo anterior, cabe agregar que la Franja de Gaza recibe 4.000 camiones de suministros por semana, pero está comprobado que el 80 por ciento sigue siendo robado por el Hamás. Por eso deseaba brevemente hacer una referencia a la asombrosa campaña de fakes news que se sigue publicando en redes.
Se observa la expresión de los usuarios de las mismas, que son opinadores circunstanciales. Y al margen de los "likes" que reciben, lo que evidencian son tendencias disímiles. Que quede claro algo: estar convencido de una idea, o estar entregado a ella y sus circunstancias, no significa tener la razón o la verdad. Lo único que importa es el peso de la realidad.
La doctrina de la paz americana, que al mismo tiempo es lo que ahora llaman "Doctrina Trumproe", con una "sinceridad absoluta" denota las pretensiones expansionistas y depredadoras de los Estados Unidos, las que están siendo llevadas a cabo actualmente y con las que pretenden mantener el "american wide life" con un alto estándar.
Allí, quienes manejan los hilos son las empresas más poderosas del planeta. Quién caiga y quién sufra no importa,... pero que sea fuera de las fronteras norteamericanas. Por el momento está comprobado que el primer gran bloque de poder se está intentando afianzarse a marcha forzada. Como dijo Trump: "Lo políticamente correcto ha muerto".
Está por verse cómo los nuevos incorporados al "club de paz" adoptan sus lineamientos a rajatabla, y cómo pueden defender más o menos sus fortalezas y crecer o fracasar en el intento. Las próximas semanas seguramente serán vertiginosas en noticias, ya que "la mecha está encendida" en varios lugares estratégicos del mundo. Veremos cuál da la nota primero.
El autor es un santafesino radicado en Israel desde 2002.
El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó el 22 de enero de 2026, en el Foro de Davos, la carta fundadora de su Junta de Paz (Board of Peace), un nuevo y controvertido organismo internacional que, según aclaró, "trabajará con Naciones Unidas". De la ceremonia fundacional tomaron parte una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los de Argentina, Paraguay y Hungría.
"Estos de aquí son líderes que están en favor de la acción, porque Trump es un presidente de acción", manifestó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Tras un discurso en el que pasó revista a la situación en Gaza, Irán, Ucrania y Venezuela, entre otras crisis, Trump firmó el documento que crea este organismo.
Para acceder a un puesto permanente en la Junta de Paz, habrá que pagar en efectivo mil millones de dólares. Trump ha invitado a otros líderes, como el ruso Vladímir Putin, el ucraniano Volodimir Zelenski, el israelí Benjamin Netanyahu y el papa León XIV.