Lo más inquietante dentro del panorama actual, es que Hamás no ha entregado las armas aún y el régimen iraní sigue impulsando su programa de misiles. Esto genera preocupación en Occidente y complica las relaciones bilaterales en Medio Oriente.
La población gazatí necesita que el enclave se estabilice concretamente y comience un periodo de reconstrucción.
Hace semanas que mis intenciones de contar lo que sucede "in situ" en la Franja de Gaza se contrapone a los deseos urgentes de mejores expectativas sobre la guerra, que por ahora es de baja intensidad. Los deseos es que se deslice hacia logros y avances que estabilicen el caos sufrido.
En Gaza las fuerzas israelíes han cerrado un anillo que la deja reducida en un 50 por ciento, mientras Hamás pulula allí dentro haciendo alarde de su control mafioso sobre la población.
No obstante, el ingreso de ayuda humanitaria fluye con intensidad, aunque es imprescindible aclarar que aún no han cumplido con lo pactado, porque resta la devolución de un secuestrado y no han entregado las armas.Todos los esfuerzos para organizar fuerzas multinacionales para que ingresen y les obliguen a entregar las armas han fracasado.
Países ideológicamente afines a Hamás, como Turquía, Egipto o Qatar, están dispuestos a ingresar pero en función de su historial no garantizan que vayan hacer correctamente su labor. Sería una ocupación de terceros aprobada por una parte de la comunidad de naciones pero rechazada por Israel, los países europeos y Estados Unidos, que no están dispuestos a que sus soldados comiencen a morir en Gaza.
Esto último deja una sola opción a Israel: terminar el trabajo iniciado. Como lo anticipé en más de una oportunidad, no hay blancos y negros, y las ambigüedades de los Estados Unidos las estamos sufriendo en carne propia. A su vez, por el lado de los hutíes, parece que por el momento las aguas están calmas.
Palestinos desplazados en Jabalia, en el norte de Gaza. Crédito: REUTERS/Mahmoud Issa
De todos modos, por estos días se sumó a la ecuación la aceptación de Israel a Somalilandia, que posee costas sobre el ingreso del estrecho por donde pasa la mayoría del comercio con destino hacia el Mar Rojo y enfrente de Yemen, mientras que los países árabes juegan un ajedrez en la zona, por lo que la decisión israelí de permitirle estar más cerca del conflicto yemení, no les alegra.
Por el lado de Líbano, el descontrol está irresuelto. La voluntad del gobierno choca con la infiltración a través de los años del Hezbolá en los estratos libaneses. Ya se sabe que este grupo está intentando rearmarse para volver a atacar y recuperar su poder perdido, razones por las que Israel está en alerta, dispuesto a retomar sus acciones de ataque cuando sea necesario.
Y Siria, que tiene "títere" nuevo a cargo -de reciente visita en Estados Unidos y las Naciones Unidas-, recibió el ataque del Tío Sam, en este caso una operación de 70 bombardeos a objetivos del Ejército Islámico, según han comunicado.
Afirmando las previsiones iniciales, ningún país del Medio Oriente firmante del acuerdo de paz está dispuesto a aportar fuerzas o ayuda para la reconstrucción de Gaza, hasta que los grupos terroristas de la franja se hallan desarmado lo que significa que Israel o las fuerzas multinacionales europeas y americanas deberán involucrarse en la tarea lo que no se materializa y la dilación no es una buena opción.
La ideología americana rebautizada "de Monroe a Trumproe", extraida de la famosa pax americana impuesta a la fuerza de arriba hacia abajo y no del consenso general, comienza a tener tropiezos de todo tipo. Es el caso de los "súper acuerdos" realizados por sobre parte de los implicados y no de todos.
Ese es el problema. Ahora se ha convertido en el matón del barrio en donde no tiene oponentes y en donde nadie le puede decir: "Pará che,… ¿qué hacés?". Es una guerra fría en la que la expresión "políticamente correcto", fue perdiendo vigencia y se pasó a la "política realista" (Realpolitik).
Al Tío Donald los arreglos de negocios, forzando la paz, en realidad le están explotando en la cara: en Camboya volvieron a las andadas, en el Congo lo mismo, mientras que por Medio Oriente parece que se comienza a equilibrar, aunque las sorpresas están a la orden del día.
Franja de Gaza. Crédito: REUTERS/Amir Cohen
Estados Unidos e Israel se reunieron por enésima vez desde el inicio de la guerra. Los temas sobre la mesa, la marcha de las acciones en Gaza y el nudo central es Irán, porque es sabido que el régimen de los ayatolás está invirtiendo ingentes esfuerzos para aumentar la producción de misiles balísticos, tema que preocupa a Occidente.
Muchos creen que la solución Israel-Palestina para Europa es parte de un paradigma que les ha explotado en las manos. El extremismo musulmán sigue y seguirá activo hasta que lo combatan con medidas concretas (no con intenciones), por lo que se convertirá en un problema más serio si no toman "el toro por las astas" como se dice comúnmente.
No hay que olvidar que la idea del "califato universal" llevada adelante por agrupaciones extremistas, que entienden que "la espada antecede a las creencias", los lleva a combatir a los herejes del mundo (todo aquel que no es islámico o no piensa como ellos).
Es importante expresar que los esclarecidos defiendan sus posturas en todos los ámbitos para combatir la miseria ética de muchos que están apoyando un falso relato, que genera una polarización social que no ayuda a la distención sino al enfrentamiento.