En entrevista con Joaquín Morales Solá, Mauricio Macri contó la forma en que purgaron a Florencia Polimeni, legisladora de la Ciudad, en los comienzos del PRO: "Me acuerdo que en la primer (sic) lista que hice, de esta cosa aluvional que hice, que no conocía nadie, había una chica con mucho futuro, mucho futuro (...) Entonces pasaron seis meses, yo había perdido la elección con Ibarra, entonces estaba teniendo que conducirlos en la oposición, un ejercicio político horrible para mí, que yo era ejecutor, estando de opositor con todos legisladores que no conocía, los había reunido un rato antes. Y esta chica viene con su advisor, con su asesor; yo le decía: 'Hay que votar esta ley, porque es lo que corresponde, todos juntos'; 'no, yo me debo a la gente que me votó'. Entonces yo agarré, tenía todavía las boletas viejas, y le dije: 'A ver, escuchame. Mi nombre así, y después había una lista enorme, chiquititas las letritas así; y ella estaba ahí por la mitad. Metimos esa vez como 20, 18 legisladores; ella estaba como décima de la lista. Le digo: 'Explicame vos: ahí además de tu papá, tu mamá y tu novio, ¿quién vio tu nombre en la lista? Ella: 'Cómo vas a... no puedo creer lo que me estás diciendo'. ¿Y cómo terminó esa chica? La tuvimos que sacar del bloque y nunca más: se acabó su carrera política, porque su ego no lo manejó; ella tenía potencial, tenía coraje. Imposible".
El párrafo precedente ilustra bastante sobre las ideas del ex presidente en cuanto a la conducción, el liderazgo, la función legislativa y otros aspectos de la vida en sociedad; también describe cómo el final de una carrera "sucedió". Casi como cuando Pitito, el personaje de Favio Posca, contaba: "Entonces me hablaron los enanitos... le tuve que clavar el cuchillo en el ojito... pobrecito".
Si bien las letras eran efectivamente pequeñas, Polimeni era la cuarta de la lista porteña, detrás de Marta Gabriela Michetti, Jorge Herrera Bravo y Jorge Ricardo Domínguez. El "advisor" que la habría acompañado sería el actual senador provincial bonaerense Christian Gribaudo (también ex diputado nacional y candidato a la presidencia de Boca en 2019 de la mano de Daniel Angelici); pero cabe destacar a su jefa de prensa, la politóloga Mara Pegoraro, a quien conoció en el Seminario País Federal organizado por la Fundación Universitaria Río de la Plata, donde Polimeni hacía de guía de los jóvenes participantes.
La ex promesa del PRO no tardó en responder en sus redes a lo que llamó "una novelita retro" (algo que fue replicado en diversos medios) y mucha gente empatizó con la dirigente caída en desgracia con retroactividad, al conocerse la historia. La pregunta es ¿Cómo llegó a esa lista "aluvional"? Recordemos.
Aquellos tiempos
Florencia Polimeni venía de ser una dirigente promisoria de la Franja Morada, en tiempos en que la había perdido la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) a manos de la coalición de agrupaciones independientes y de izquierda, encabezadas por Iván Heyn (TNT), Agustín Vanella (MST) y Natalia Souto (Venceremos). La Franja estaba dividida en dos alas, la "progresista" y la "conservadora", que se distinguían por utilizar en su gráfica el morado borravino los primeros y el lila claro con amarillo (¿anticipación cromática?) los segundos. En varias unidades académicas llegaron a competir, y hasta a irse a las manos (como en La Plata).
En los comicios de 2003, después de la implosión radical del gobierno de De la Rúa, los morados se despegaron del escudo partidario (que llevó a Leopoldo Moreau como aspirante testimonial a la presidencia). En su lugar, los "progresistas" acompañaron a Elisa Carrió en sus recorridas, mientras que los "conservadores" hicieron lo propio con Ricardo López Murphy.
Fue de la mano de este último que Polimeni dio el salto, abandonando al centenario partido para sumarse al nuevo armado que sumaba al "Bulldog" con el sello electoral Compromiso para el Cambio (el original de Macri) que terminó virando a Propuesta Republicana (estilizado PRO). Bonita y resuelta, politóloga y bailarina de flamenco, tenía un aura impactante que justifica los elogios iniciales del hijo de Don Franco; andaba en subte dejando asomar del bolsillo delantero del jean uno de los primeros iPods de Apple (acá recién empezaban a popularizarse los reproductores genéricos de MP3), lo que le aportaba distinción y confianza.
El incendio
Hasta que llegó el 30 de diciembre de 2004, en el que una candela disparada desde el público de la banda Callejeros prendió fuego el techo inflamable de República Cromañón. Tras la tragedia, se inició en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires inició un juicio político para destituir al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, por considerarlo responsable político del suceso que se llevó 194 vidas y dejó al menos 1.432 heridos.
Ibarra llegó en 1999 como integrante de la Alianza, en su carácter de integrante del Frepaso (con la radical Cecilia Felgueras como vice); tras el colapso de la coalición, el "joven" alcalde (así era considerado, al igual su compañera de fórmula, Darío Lopérfido y Hernán Lombardi) fue a la reelección en 2003 apoyado por su partido y por el flamante Frente Para la Victoria de Néstor Kirchner; compartió binomio con su hasta ese momento ministro de Cultura, Jorge Telerman.
Ibarra fue suspendido en noviembre de 2005 para someterse al juicio político, y fue destituido el 7 de marzo de 2006. Los votos considerados decisivos para su caída fueron uno de origen peronista y la segunda de origen radical. El primero el de Helio Dante Rebot, en aquel tiempo en las filas del FPV (igual que Diego Kravetz, marido de la actual ministra de Educación, Soledad Acuña). Y el segundo el de... sí, Florencia Polimeni, que ya había desertado del bloque macrista y había formado el unipersonal Guardapolvos Blancos.
"Radical independiente", Florencia ostentaba una foto con Raúl Alfonsín en su despacho. Y fue el propio ex presidente radical, quien se puso al frente de la campaña para convencerla de "cuidar las instituciones"; pero se fue "persuadido" de que no la podría convencerla, pues la legisladora le dijo que votaría "con autonomía": "Alfonsín no es mi papá", afirmó.
Como transitaba el último tercio de su embarazo, algunos de los que buscaban sumarla al rescate de Ibarra hablaban en código de "Operación epidural". "Estoy dispuesta a no hacer política nunca más, lo que quiero es tener la conciencia tranquila de que hice lo que debía", le comentó a Página 12. Finalmente votó por la destitución, Jorge Telerman ocupó la jefatura por un año y monedas, y en 2007 perdió contra Mauricio Macri, que así llegó al cargo desde el que proyectaría su carrera.
El resto es historia, con sus paradojas. Mientras Macri celebra la crueldad del sistema político sobre la legisladora "díscola", tendría que estarle agradecido: a fin de cuentas, Polimeni fue parte de la crueldad de ese mismo sistema cuando la víctima fue Aníbal Ibarra. La jauría es una organización social que funciona: sólo hay que conocer el largo de los dientes. Pero entonces puede darse el paso de la crueldad de la política a una política de la crueldad... y ya estaríamos en un juego totalmente diferente.
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