"Niño, perfecto luminoso", el nuevo libro de Misael Castillo
Misael Castillo (1993) es un poeta de la localidad de Tostado, en el norte de la provincia de Santa Fe, de larga trayectoria en el mundo literario, publicando 6 libros de poemas hasta el 2024.
"Hacerlo, fue como patear mi propio tablero", dijo. Gentileza
Misael Castillo (1993) es un poeta de la localidad de Tostado, en el norte de la provincia de Santa Fe, que viene realizando un recorrido insistente en el mundo literario y que a fines de 2024 publicó, a través de Unbudha Ediciones, su sexto libro de poemas: "Niño, perfecto luminoso. Antídoto y Veneno". Previamente, Misael había publicado "Robarle al cuerpo" (2019), "El tiempo cuando falta" (2021), "Germinará o será parte de la tierra" (2022), "Gorriones que anidan en las manos" (2023) y "Como el fuego que avanza por la tierra" (2023)
Según el propio Castillo, "este libro viene a romper con la idea de mí poesía, siempre tan vinculada a los oficios y la naturaleza". En diálogo con El Litoral, Misael aclaró: "La etiqueta puede ser vivida como una posibilidad que abre puertas, pero también puede ser vivida como una cruz que se debe cargar. Esa es la forma en la que yo la vivo. No me gusta que me inviten a leer a algún lugar porque tienen la idea de que soy pobre, o de que soy bucólico y estoy atado a una forma de ver el mundo. Porque si algo logra eso es cancelar la discusión que uno mismo tiene hacia dentro".
Portada del reciente libro de poemas de Misael Castillo. Gentileza
Este es, como mencionamos, su sexto libro de poemas y en su poética aparecen, de distintas maneras, temas como la vida vinculada al trabajo, la vida vinculada a los avatares del obrero, la relación de los hombres con la naturaleza, la naturaleza sola.
Ante la pregunta puntual (¿Qué tiene de distinta esta obra a las anteriores?) el autor respondió: "No sé si esta obra tiene algo de distinto, pero necesitaba habilitar la contradicción en mí. Hacer este libro fue como patear mi propio tablero, para empezar de nuevo. Habilitar la incomodidad que generan estas formas nuevas para mí. De todas maneras, cuando empecé a escribir este libro, no tenía esa pretensión. Quizás sea una pretensión ahora que lo analizo".
Misael también expresó su felicidad sobre la publicación del nuevo libro, al considerar que fue hecho en familia: "Esta publicación me hace muy feliz porque viene de la mano de una editorial artesanal de la provincia de Santa Fe que dirige Emanuel Marty, con ilustración de tapa de Inés Roldán, ambos radicados en Rafaela. También tiene el acompañamiento y la lectura de mi amiga Carolina Lesta, quien escribió las palabras de contratapa. Lo hicimos en familia, como una familia loca,... como todas las familias, supongo".
Las palabras de Carolina, justamente, de alguna forma "ajustician al libro", además de ofrecer un primer acercamiento a su contenido y esencia:
"Con la liviana sabiduría de la abeja, con la paciente ternura de la araña, con la curiosa maldad de un niño, Misael Castillo observa el mundo y lo crea a la vez: ' Todo crece como puede;/ todo crece lento en el misterio (...)' . Su mirada poética de a ratos vuela, de a ratos teje, de a ratos muerde y llora. Atrapa lo diminuto y lo inabarcable del mundo, del lenguaje, insiste en aquello que no comprende: 'A veces, en un día hermoso,/ cuando el sol abre sus ojos,/ la guerra ya está ahí,/ liviana, primitiva revelándose (...)' . Cuando la oscuridad del rincón parece invadirlo todo, la poesía irrumpe. Ahí está la ventana, ahí la lengua, la palabra siempre como Antídoto y Veneno: 'La lengua es la primera catástrofe, la mentira/ primitiva que lo mantiene claro (...)'. La tela que teje Misael atrapa instantes y los recorre con asombro lentitud y coraje. Leerlo es entrar en un tiempo distinto, en un mundo que como la vida… hiere y ampara: 'Y la soledad fue un rayo,/ que de brillar nomás lastima' (...)".
Finalmente, Castillo expresó: "Este es un libro que surgió de una profunda soledad y de un silencio desgarrador. Quizás, el niño es perfecto y luminoso por su desconocimiento del lenguaje, por su mirada inocente. Intenté hacer con el lenguaje un modo de estar en el mundo que desconozco. Busqué suspender, por un momento, lo conocido, para entregarme con los brazos abiertos a la poesía, sin tirar nada a la basura, sin pretensiones".
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