La serie de ciencia ficción que rompió todos los moldes del mundo streaming llegó a su fin. En el balance general fue un producto que arrancó muy bien y quedó sumido en cuestiones ajenas como la pandemia y la huelga de guionistas. El cierre dejó satisfechos a los fanáticos con un sinfín de críticas en redes sociales.
Los amigos se zambulleron en un mundo totalmente inesperado.
Cuatro niños en un sótano de un pequeño pueblo de Estados Unidos se reúnen a diario para jugar Calabozos y Dragones, un juego de mesa que invita a la imaginación y la creación permanente de quienes se sumergen en ese mundo. Todo transcurre por los canales normales, hasta que uno de los chicos desaparece. Arranca el show.
¡¡¡Alerta spoilers!!!
Mientras tanto, un experimento de un laboratorio secreto del gobierno de Estados Unidos no sale como se esperaba y una niña sin empatía social se escapa. Al parecer tiene “poderes” psíquicos y su mente es prodigiosa. Empieza Stranger Things.
La serie fue la segunda súper producción de la plataforma Netflix, que ya tenía corriendo el drama político House Of Cards. De inmediato cosechó fanáticos. Claro, el ambiente, la música, el vestuario y la bendita década de los 80 en todo su esplendor mezclada con misterio, cuestiones sobrenaturales y ciencia: un combo perfecto que pegó de lleno entre los usuarios de la plataforma.
Los primeros ocho episodios abrieron tramas dentro de la historia principal. Mike, Lucas y Dustin debían encontrar a su amigo desaparecido, mientras congeniaban con una misteriosa joven que no hablaba. Cada personaje ganó su lugar entre los fanáticos y, como era dable esperar, las teorías paralelas en redes sociales y foros digitales explotaron.
Los amigos, a pesar de todo.
La ciencia ficción y la reivindicación del género
Poderes psíquicos, monstruos de otras dimensiones y elementos de la ciencia se pusieron en primer plano. Los hermanos Duffers, creadores y directores de la serie, supieron congeniar el argumento principal y las subtramas con la ciencia ficción, un género que parecía olvidado y sumido a los clásicos de los 80 y 90.
Precisamente, la apelación constante a lo retro, a las tendencias de una moda que perduró en el tiempo y trascendió fronteras fueron usadas, en buenos términos, para lograr esa sinergia con el público. Las gorras, los jeans, la música de fondo y la banda sonora especialmente diseñada. Un producto sin aparentes grietas que se popularizó de inmediato.
Efectos especiales puestos a disposición para ver mentes poderosas, vehículos que vuelan por los aires o criaturas de otro mundo que irrumpen en un pueblo tranquilo del estado de Indiana. Otro punto a favor de la creación de los Buffers.
La mención, alusión u homenaje permanente a películas, series, personajes y músicos de la época donde se ubica temporalmente la historia también fue un recurso muy bien explotado por los productos y bien recibidos por el público.
La batalla final contra Vecna.
La pandemia y la huelga de guionistas
No todo fue color de rosas para los amigos de Hawkins. La vida real le propinó dos duros golpes a los intereses de Stranger Things. Primero la pandemia del coronavirus y luego una durísima huelga en Hollywood impactaron de lleno en la producción estrella de Netflix.
Una espectacular pelea contra una criatura enorme en un shopping dio el cierre a la tercera temporada y de lo que sería, con el tiempo de la primera etapa de la serie.
Con el Covid-19 ahora como su principal enemigo, a la serie no le quedó otra que esperar; reinventarse y avanzar los tiempos de la ficción. Claro, los chicos ya no eran tales se convirtieron en adolescentes. Así el salto de la tercera a la cuarta temporada mostró otro tipo de personajes.
Con sus rasgos y personalidades que los llevaron a la fama, los amigos volvieron a la vida ficticia para retomar su batalla contra los monstruos de un mundo paralelo creado por una grieta espacio temporal.
Una de las escenas de alto impacto de la cuarta temporada.
Debieron pasar tres años para ver los nuevos episodios. La cuarta temporada trajo la mente maestra detrás de los monstruos: Vecna, el enemigo que desde las sombras hostigó al grupo de amigos desde el minuto cero. Episodio tras episodio la tensión iba in crescendo hasta conocer el final parcial. Todo quedaría supeditado a la quinta entrega.
Sin embargo, una huelga de guionistas apoyada por actores paralizó la actividad en Hollywood y otra vez, Stranger Things lo sufrió en carne propia. Tres años más tarde se estrenaron los episodios que cierran el círculo.
La última imagen de Eleven. Los fanáticos eligen creer que consiguió sobrevivir.
Volver a los orígenes para cerrar el círculo
La quinta y última temporada navega entre la lucha constante de volver a los orígenes y el paso del tiempo, sobre todo el de los personajes. Definitivamente dejaron de ser chicos y son adolescentes a punto de terminar la escuela secundaria. Incluso, algunos ya están en la universidad o en el mundo laboral.
La magia de la ficción acomodó los tiempos para que la trama se ubique en 1987, tres años después de los eventos que introdujeron a Vecna como el villano de la serie. Y otra vez, florecieron los valores de la amistad, lo bueno y lo malo, y otras cuestiones de la condición humana que los guionistas saben usar en historias como esta.
El punto de llegada fue el mismo que el de partida. Amigos jugando en un sótano a Calabozos y Dragones. Pasaron casi diez años de aquel juego que derivó en la desaparición de uno de ellos. La vida les cambió para siempre, dentro y fuera de la pantalla.
Los chicos crecieron y las tramas se cerraron a grandes rasgos. En las redes sociales y foros se replicaron críticas, descontentos y enojos por cómo se desenvolvió la última temporada. Una dificultad evidente para los creadores que tuvieron que sortear los “monstruos” de la realidad para cumplir el objetivo.
Terminó Stranger Things, la serie que revolucionó la industria; elevó la vara en varios ítems y posicionó a Netflix como la plataforma de streaming de referencia. En el medio, quedaron tramas secundarias, personajes y pequeños círculos que no cerraron. No se puede contentar a todos, y así lo hicieron saber los productores.
Hay quienes confían, “I belive” (Yo creo, en inglés, se replica en X, por ejemplo), que el final esconde una última trampa y Eleven no está muerta. Que en realidad pudo escapar del Upside Down y vivir escondida, en un lugar lejano. La imaginación, como desde el minuto cero, lo hace todo posible.