La fisonomía de Barrio Adelina Centro, en el extremo sur de Santo Tomé, dista mucho del orden que sus habitantes demandan. A través del espacio de Periodismo Ciudadano de El Litoral, residentes de calle Centenario, entre Richieri y Chaperauge, compartieron imágenes que evidencian un paisaje de abandono: calles de tierra prácticamente dinamitadas por el tránsito y terrenos baldíos donde la vegetación avanza sin control, transformando la zona en un sector de difícil tránsito y riesgo sanitario.
Vecinos de barrio Adelina Centro reclaman por calles intransitables y yuyales en Centenario
Habitantes de la vecina ciudad expresaron su malestar por el profundo deterioro de la infraestructura vial y la falta de mantenimiento en terrenos baldíos.

Un territorio con identidad y fronteras claras
Para entender la magnitud del reclamo, es necesario dimensionar la importancia estratégica y la historia de este sector. Junto con sus pares de Adelina Oeste y Adelina Este, Adelina Centro constituye una de las tres jurisdicciones vecinales en las que terminó fragmentándose la antigua e histórica Villa Adelina.

Este sector no solo es un pulmón residencial importante, sino que guarda una estrecha relación con el límite interdistrital. De hecho, gran parte de esta zona formó parte de la jurisdicción de Sauce Viejo hasta el año 1978, cuando fue anexada definitivamente al ejido urbano de Santo Tomé. Esa herencia de "zona de frontera" parece haberle jugado en contra en términos de infraestructura, quedando relegada de los planes de mantenimiento centrales.
Una odisea cotidiana sobre el barro
El problema actual en calle Centenario es acuciante. Las lluvias y el paso constante de vehículos han generado huellas profundas y desniveles que tornan la circulación en una tarea de riesgo para los amortiguadores y la seguridad vial. La falta de un mejorado eficiente y de cuneteo adecuado provoca que el agua quede estancada, acelerando el deterioro del suelo.

A esto se suma la presencia de montañas de tierra y yuyales en terrenos baldíos. Para los vecinos, no es solo un problema estético: la altura de las malezas reduce la visibilidad en las esquinas y genera el escenario ideal para la proliferación de alimañas y el ocultamiento de personas con fines delictivos.

La necesidad de una respuesta integral
A pesar de su rica historia y de ser la puerta de entrada desde el sur, Adelina Centro hoy reclama orden, limpieza y transitabilidad: cuestiones que parece haberse diluido en los límites de la ciudad. La intervención con maquinaria pesada y la intimación a propietarios de baldíos se presentan como medidas urgentes para un barrio que, tras casi medio siglo de pertenencia a Santo Tomé, todavía espera servicios básicos a la altura de su importancia histórica.








