Cayó 27 el último jueves de febrero, cuando sesionaba el Senado de Santa Fe. En el momento de los homenajes y las manifestaciones daba cátedra el jefe del bloque del oficialismo, Rodrigo Borla, sobre la vida de Belgrano y el significado histórico de la primera vez que se iza la Bandera Argentina. El senador por San Justo es un atento lector de la historia y tiene editados sus propios libros, además de conducir un micro radial en el que se habla sobre el pasado. Tal como sucedía en años anteriores con Ricardo Kaufmann (1942-2023) , a Borla se lo oye con placer porque su propia lectura de los hechos históricos y cualquier efeméride le proporciona lo necesario para evocar asuntos que no han quedado tan atrás, como el valor del patriotismo y la realidad de que hubo siempre dos proyectos en el país: uno en la ciudad puerto de Buenos Aires y otro en las provincias.
Acotación

En ese tren de embellecer el mito belgraniano se floreaba el senador, cuando abordó la cuestión de la enseña patria como lo que fue: un acto de rebelión al poder central que aún fingía fidelidad a la corona española. Entonces evocó al primer abanderado, el rosarino Cosme Maciel que fue un lugarteniente del Brigadier López con el que luego "entró en desgracia" y terminó huyendo a Buenos Aires para refugiarse en lo que hoy es la Isla Maciel. En es instante, la mirada de Borla sobre el siglo XIX fundacional, cargado de tensiones entre porteños y santafesinos tropezó con el estrado de la presidencia y consideró necesario aclarar: "Creo que no tiene nada que ver con Diego"... el secretario administrativo, que también es Maciel. Hubo risas, pero más tarde aplausos para el orador.








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