A 50 años del Golpe: rechazo mayoritario
y confianza en que no se va a repetir
Memoria activa y matices en la mirada social sobre la dictadura. “Desaparecido”: la primera palabra que viene a la mente cuando se habla del tema.
El acto central organizado por el gobierno de la provincia por los 50 años del inicio de la dictadura será este martes a las 12 en el Espacio de la memoria en la ex comisaria 4° de Santa Fe. Foto: Archivo.
Un estudio nacional desarrollado por el Observatorio Pulsar (UBA), que coordina Facundo Cruz, con apoyo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) se propuso relevar que sabemos sobre la dictadura, cómo la interpretamos, y qué pasaría si mañana hubiese un golpe de Estado.
Para esta última consulta es necesario anticipar una respuesta contundente: el 83% de los encuestados considera poco o nada probable que vuelva a haber una dictadura en Argentina.
El documento se denomina “Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina: 50 años después”. Y revela que la sociedad argentina mantiene una valoración fuertemente negativa del régimen militar, aunque persisten interpretaciones divergentes sobre su accionar.
Un dato a destacar particularmente es que la educación y la familia siguen siendo claves en la transmisión de la memoria, mientras, como se dijo, la posibilidad de un nuevo quiebre institucional aparece como remota.
A medio siglo del golpe de Estado de 1976, la memoria sobre la última dictadura militar en Argentina continúa vigente y con fuerte anclaje social, aunque atravesada por matices generacionales, educativos y territoriales.
A estas conclusiones se llega a partir de la encuesta nacional que se hizo sobre 1.136 casos y se complementó con grupos focales en distintas regiones del país.
Conclusiones y matices
Uno de los datos más contundentes es el nivel de conocimiento: siete de cada diez argentinos aseguran saber “mucho” o “algo” sobre lo ocurrido entre 1976 y 1983. Este piso de información se traduce, a su vez, en una condena ampliamente mayoritaria al régimen militar, con predominio de valoraciones negativas que lo ubican como un período “malo” o “muy malo” para el país .
El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó restos de 12 personas en el ex centro clandestino La Perla, en Córdoba. Foto: Archivo.
Sin embargo, detrás de ese consenso general emergen diferencias interpretativas. El estudio identifica dos grandes miradas: una que define al gobierno militar como responsable de un “plan sistemático de desaparición de personas y violación de derechos humanos”, y otra que lo interpreta como una “lucha contra el terrorismo” en la que hubo “excesos”.
La primera postura predomina, especialmente entre mujeres, personas con mayor nivel educativo y residentes del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Pese a estas divergencias, hay un punto de coincidencia transversal: el rechazo moral al período. En los testimonios cualitativos aparecen con fuerza sentimientos de “dolor”, “temor” y “condena total”, incluso entre quienes sostienen visiones más matizadas.
La memoria colectiva sigue asociando centralmente a la dictadura con la desaparición de personas, la represión y la violencia institucional.
A la pregunta abierta acerca de “qué es lo primero que se le viene a la mente cuando piensa en la dictadura argentina entre 1976 y 1983”, aparece claramente la palabra “desaparecido” en primer lugar, seguido de “represión”, “muerte” y “Militar”, entre muchas otras.
En cuanto a las fuentes de esa memoria, el informe destaca el rol decisivo de la escuela, la universidad y el entorno familiar, por encima de los medios de comunicación o las redes sociales.
Este dato refuerza la idea de una transmisión intergeneracional que ha logrado sostener el tema en la agenda pública, incluso entre quienes no vivieron directamente el período.
A la hora de interpretar la dictadura, el rechazo al golpe también se expresa con claridad: una mayoría (63 %) sostiene que no hubo motivos que justificaran la interrupción del orden democrático.
Asimismo, la responsabilidad principal es atribuida a la junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, por encima de otros actores políticos o sociales.
La demanda de justicia aparece como otro eje consolidado. Siete de cada diez encuestados se manifiestan a favor de que el Estado continúe juzgando a los responsables de los crímenes de la dictadura, lo que evidencia la vigencia del consenso construido en torno a las políticas de derechos humanos.
"Desaparecidos" es la primera palabra que vino a la memoria en la encuesta nacional realizada por UBA-CELS. Foto: Archivo.
No obstante, el estudio introduce un matiz relevante: la experiencia directa con el terrorismo de Estado es cada vez más limitada, lo que genera diferencias en la intensidad de las percepciones. Quienes tienen familiares o conocidos que fueron víctimas tienden a expresar valoraciones más críticas y definidas: para el 56 % es “muy mala”.
Por otra parte, la posibilidad de una repetición histórica aparece prácticamente descartada. El 83% de los consultados considera poco o nada probable que vuelva a haber una dictadura en Argentina.
Este optimismo se apoya, principalmente, en la confianza en la reacción social ante un eventual intento de ruptura institucional, aunque el propio informe advierte cierta contradicción entre esa expectativa y los bajos niveles de participación efectiva en acciones colectivas.
"La gente” no dejaría que pase, “saldría a la calle, se uniría y lucharía para revertirlo”, fue una de las respuestas.
Sin embargo, muchas personas reconocen que nunca han ido a una marcha, que ni siquiera realizan posteos en redes para apoyar o demandar juicios.
Y cuando imaginan los efectos de una posible dictadura, suelen proyectar solo consecuencias individuales: no poder chatear, la pérdida de la libertad de expresión o restricciones en redes sociales.
“Yo creo que en ese tiempo la gente no se dio cuenta de lo que iba a pasar, yo creo que ahora no se permitiría, no sé cómo pero yo creo que no se permitiría que vuelva a suceder una cosa así, no sé cómo se podría hacer pero no lo veo como algo factible”, fue una de las respuestas en uno de los focus group donde se analizaron aspectos cualitativos de la dictadura.
Memoria activa
A 50 años del golpe, el estudio traza así un mapa complejo: una sociedad que condena mayoritariamente la dictadura y sostiene la memoria, pero que al mismo tiempo exhibe matices interpretativos y una relación cada vez más mediada y menos vivencial con aquel pasado.
"La historia oficial", la película argentina de Luis Puenzo, que retrató aspectos e la última dictadura, ganó el Oscar a Mejor Película extranjera en 1986. Foto: Archivo.
A la hora de analizar el ejercicio de memoria personal sobre la dictadura, un 37 % tuvo como primera respuesta que vio alguna película, obra de teatro o documental sobre el período 1976/83; un 21 % que asistió a una marcha del 24 de marzo y un 6 % leyó algún fragmento del Nunca Más.
Resulta claro que no está todo dicho. La memoria está, pero es necesario mantenerla activa.