Nuevos elogios del FMI a la economía de Argentina, pero sin novedades sobre el desembolso
La vocera Julie Kozack destacó que el país resistió “relativamente bien” el shock energético derivado de la guerra en Medio Oriente y valoró el salto de importador a exportador neto de energía. Sin embargo, evitó definiciones sobre la segunda revisión del acuerdo, dejando en suspenso el giro esperado por el Gobierno.
El FMI elogió la economía de la Argentina pero dilata el desembolso de US$1.000 millones.
El Fondo Monetario Internacional volvió a darle aire político al programa económico de Javier Milei, aunque dejó nuevamente en suspenso la pregunta que más importa en el Palacio de Hacienda: cuándo se aprobará la segunda revisión del acuerdo vigente que habilita un desembolso de US$1.000 millones.
La vocera del organismo, Julie Kozack, elogió este jueves la manera en que la Argentina viene absorbiendo el impacto externo de la guerra en Medio Oriente, destacó avances en reformas, acumulación de reservas y cambio de perfil energético, pero no ofreció precisiones sobre el calendario del giro.
“Las conversaciones por la segunda revisión y del artículo IV están en curso y daremos más información a medida que progresen estas conversaciones”, dijo Kozack durante una conferencia de prensa en Washington. La frase, seca y sin fechas, confirmó algo que en el mercado ya se palpaba: el Fondo mantiene abierto el canal con la gestión libertaria, pero todavía no está listo para cerrar el trámite.
El FMI elogia reformas en Argentina pero aplaza desembolso millonario. Foto: REUTERS / Andrea Shalal.
El punto no es menor. Ese proceso pendiente es el que dispara el desembolso de US$1.000 millones que el Gobierno espera como parte del programa firmado en abril de 2025 por US$20.000 millones. Y aunque el vínculo técnico sigue activo, la vocera evitó pronunciarse sobre la coyuntura inmediata y sobre algunos indicadores que en las últimas semanas encendieron luces amarillas.
Elogios al cambio energético
Donde sí hubo una definición clara fue en la lectura general del cuadro macroeconómico. Kozack sostuvo que “Argentina ha resistido este shock relativamente bien hasta ahora”, y explicó que esa mejor posición se vincula con un cambio estructural que el Fondo considera clave: el país dejó atrás su condición de importador neto de energía para convertirse en exportador neto.
“En 2022, cuando tuvimos el último gran shock de precios de la energía, Argentina era un importador neto de energía y ahora es un exportador neto”, sostuvo la funcionaria. Y puso un número sobre la mesa para marcar la diferencia: “Fueron US$8.000 millones en petróleo y gas el año pasado. Esto representa una diferencia muy importante en comparación con el último shock de precios de la energía”.
El FMI volvió a elogiar la acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina. Foto: Xinhua / Martín Zabala.
La frase tiene peso político. Porque el oficialismo viene insistiendo en que el nuevo perfil exportador de la Argentina funciona como un escudo frente al contexto internacional, y el FMI, sin copiarle el discurso, quedó bastante cerca de ese diagnóstico. Kozack incluso remarcó que, en un escenario global más tenso, ese cambio de posición energética ofrece mayor margen de maniobra que en crisis anteriores.
Ahora bien, el propio Fondo puso un matiz. “Hay que reconocer que la situación se encuentra en constante evaluación y es incierta”, aclaró la vocera. O sea: elogio, sí; cheque en blanco, no.
La revisión sigue abierta
Respecto a la aprobación del acuerdo, la vocero no dio fechas, plazos, ni referencias concreta sobre cuándo podría resolverse la segunda revisión que redundaría en el desembolso de mil millones de dólares para el país. “Las discusiones continúan. Los mantendremos informados a medida que avancen esas conversaciones”.
En los hechos, el Fondo sigue dilatando una definición que el Gobierno espera con interés. Y eso ocurre aun cuando Kozack insistió en que “sigue habiendo avances” y que “el trabajo entre el personal del FMI y las autoridades es cercano”.
La combinación dejó una postal bastante particular. Por un lado, el organismo elogia reformas, reservas y desempeño ante el shock externo. Por el otro, no termina de destrabar el paso siguiente del programa. En otras palabras: el respaldo discursivo está, el dinero todavía no.
En ese marco, otro de los puntos subrayados por Kozack fue el frente cambiario y de reservas. “Se están realizando esfuerzos para reconstruir las reservas internacionales. El BCRA ha comprado alrededor de US$3.500 millones en reservas desde principios de año”, destacó. La cifra fue leída en Buenos Aires como otro gesto de validación hacia la política oficial, que viene haciendo del saneamiento del Banco Central una de sus banderas más repetidas.
Kozack también dejó un mensaje más general para los bancos centrales del mundo: “Deben vigilar de cerca la situación de aumentos de precios de energía y considerar el impacto sobre expectativas de inflación de segunda ronda”
Medio Oriente y advertencia global
Buena parte de la conferencia giró, en realidad, sobre el impacto internacional del conflicto bélico en Medio Oriente. Allí el FMI desplegó una advertencia más amplia: la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán ya está afectando producción, transporte energético y expectativas globales.
“El cierre del Estrecho de Ormuz ha cortado el acceso a aproximadamente el 20% del petróleo mundial y los suministros de GNL transportados por barco”, afirmó Kozack. También señaló que “la infraestructura energética en la región del Golfo y en Irán ha sido dañada, y esto ha interrumpido la producción de petróleo y gas”.
Con ese diagnóstico, el Fondo advirtió que, si los precios energéticos permanecen altos durante un período prolongado, la consecuencia será directa: “Esto conducirá a una inflación general más alta”. Y sumó un efecto en cadena: esa presión también podría trasladarse a los alimentos.
El estrecho de Ormuz en el centro de las miradas globales por su importancia en el precio del combustible a nivel internacional. Foto: REUTERS / Dado Ruvic.
La vocera fue incluso más precisa en la estimación del impacto global. Según explicó, “por cada aumento del 10% en el precio del petróleo, si persistiera durante el resto de este año, esto podría llevar a un aumento de 40 puntos básicos en la inflación global general y una caída en el crecimiento global de entre 0,1 y 0,2%”.
Es decir, el Fondo ve un deterioro potencial en dos planos sensibles: más inflación y menos crecimiento. Un combo clásico. Y bastante incómodo para una economía global que ya venía navegando desaceleración, tensiones geopolíticas y volatilidad financiera.
Por ahora, entonces, el Fondo reconoce avances, elogia la condición de exportador energético y valora la reconstrucción de reservas. Pero el desembolso de US$1.000 millones sigue sin fecha. Y esa pausa, aunque envuelta en buenos modales técnicos, también dice bastante.