El duro cruce entre Michlig y Mayoraz del plenario anterior, que repercutió incluso en medios nacionales a raíz de un exabrupto posterior del presidente de la Convención recogido por un micrófono extemporáneamente abierto, mereció alusiones indirectas la sesión del miércoles. Antes de ello, como quedó asentado, hubo un formal pedido de disculpas, debidamente aceptado. Y no parece haber dejado heridas visibles. Tanto que el propio convencional libertario fue muy elocuente al valorar una intervención aclaratoria del sancristobalense sobre el tema que se estaba discutiendo, en un elogio que éste agradeció con un gesto.
De las tensiones a los gestos conciliadores
Lo que pasa en la sesión, queda en la sesión
Tras el cruce que había escalado a la escena nacional, el plenario de la Convención mostró otra postal: pedido de disculpas, aceptación y hasta elogios cruzados entre Michlig y Mayoraz. El clima destensado se acompañó de frases lapidarias que sellaron la jornada.

El intercambio de sonrisas y comentarios alusivos de los demás convencionales ante el cambio de temperamento, fue apostillado por Fabián Bastia, que pidió el uso de la palabra sólo para acotar: "Hoy un juramento, mañana una traición". Pero los aforismos no terminaron allí. El propio Mayoraz, citando sin nombrarlo a "un legislador nacional con mucha experiencia", dejó sentado que "cada sesión prescribe". Y a otra cosa.
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