El 24 de abril, el gobierno nacional envió al Senado el Mensaje 110/26 con el Proyecto de Ley de Reforma Electoral Integral. Como se viene informando, el texto de alrededor de 80 artículos, promueve la derogación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cambios en la Boleta Única Papel, que incorporaría un casillero para lista completa, Ficha Limpia, modificaciones sustantivas en el sistema de financiamiento de los partidos y diferencias en la modalidad de elección de representantes al Parlasur.
Reforma electoral nacional: "Hay que pensar en el efecto de cada cambio sobre el sistema"
Pablo Secchi (Poder Ciudadano) admitió la conveniencia de reducir el número de partidos políticos. Pero, en diálogo con El Litoral, advirtió los efectos que podría traer la eliminación de las PASO y el riesgo de “privatizar” el financiamiento político.

Es mucho; algunas opiniones difieren de la condición de “integral” pero reconocen que son varios puntos sensibles los que se pretenden tocar del sistema vigente. Y, aclaran, “todo se relaciona con todo”.
Así lo explica Pablo Secchi, Director Ejecutivo de la Fundación Poder Ciudadano, quien expuso en el marco del Curso Intensivo "Reformas electorales a nivel nacional y subnacional. Debates necesarios", en el marco de la Diplomatura de Estudios Avanzados en Derecho Electoral y Político de la Facultad de Derecho de la UNR.
Allí se explayó sobre los “Desafíos de la reforma electoral. Financiamiento de la política”.

Tanto en esa ocasión como luego, en palabras a este diario, el licenciado en Ciencia Política y experto en temas electorales, consideró, al igual que otras fuentes que se expresaron sobre el tema, que un aspecto positivo del proyecto sería bajar la cantidad de partidos políticos: “En la Argentina tenemos 703 partidos de distrito y 44 nacionales”, tal cual muestra la página oficial de la Cámara Electoral Nacional con datos al 30 de junio pasado.
Aquí aparecen cuestiones a debatir: cuántos afiliados se necesitan, presencia en cuántas provincias, cuándo caducan los partidos políticos, por ejemplo. “Es una reforma que indudablemente apunta a que no haya fragmentación de los partidos políticos”.
Entonces, “este aspecto podría contribuir a mejorar la gobernabilidad: por un lado, facilitar la identificación programática de los partidos e ir hacia un modelo un poco más eficiente”. Pero principalmente, bajar el número de partidos políticos puede repercutir tanto en las PASO como en la Boleta Única en la cantidad de la oferta.
El dilema de las PASO
Sin embargo, el tema de las PASO y su posible eliminación involucra su propia complejidad: “Más allá del argumento de que la ciudadanía está cansada de ir a votar o que los partidos políticos no la utilizan, han tenido un efecto ordenador de la oferta electoral”.
Aquí pone un ejemplo: “Una alianza electoral que a lo mejor iba a ir con tres candidaturas, no se presenta a las PASO y eso obliga a ordenarse. Si las PASO no existieran, quizás esas tres candidaturas se presentarían con diferentes ofertas electorales, partidos políticos o alianzas”.
Para el experto “hay que tener cuidado con qué hacemos con las PASO. Entendemos que no se utilizan mucho, pero sí que tienen un efecto ordenador”.
“Por eso digo que todo se vincula, y tener una gran cantidad de partidos políticos que no se lleguen a reducir por esta reforma que se propone, va a generar un problema muy grande en la elección general, porque va a haber una oferta electoral gigante”, advierte.
Impacto sobre la BUP
En este punto, viene otro interrogante: si se eliminan las PASO ¿con qué herramienta pueden ser reemplazadas, para evitar tener decenas de partidos en una boleta única?
Aquí aparece otro cambio que impulsa el Gobierno nacional, como es la modificación en la BUP, que es muy pequeña pero sumamente importante: la inclusión de un casillero de voto lista completa.
“En la elección pasada se vio un efecto en aquellos distritos en los que se elegían senadores y diputados, donde un 10% aproximado de la población, dependiendo el distrito, votó solamente una categoría”, ilustró.
Para el especialista, “eso no favoreció a nadie en particular, porque fue un error consistente con todos los partidos políticos o todas las alianzas. Pero sí preocupa que el elector piense que poniendo una sola cruz, está votando toda la lista. Lo que se propone es poner un tilde de voto de lista completa, que no nos parece mal en principio”.
“Privatizar” el financiamiento
En cambio, sí expresó preocupación por la cuestión del financiamiento de los partidos, “porque lo que están proponiendo es un viraje hacia la privatización del sistema. ¿Cómo? Corriendo al Estado, dejando de otorgar fondos extraordinarios de campaña y bajando en forma significativa la cantidad de dinero que el Estado le va a dar a los partidos políticos.
“Así, se permite que de a poco el sector privado (dos o tres personas o empresas) pueda ser los financistas totales de una campaña, cuando antes era un porcentaje minoritario”, resumió.
Pero además, añadió como factor agravante que “este punto se suma a que los espacios en radio y televisión ya no serían entregados en forma gratuita por el Estado nacional y los partidos los van a tener que comprar". Entonces, suben fuertemente los límites de los aportes que puede hacer una persona o una empresa.
“Esta condición permite que el privado tenga mucho más peso en la campaña, y restringir el aporte estatal tiende a privatizar el sistema de financiamiento político”, sostuvo.

“En definitiva, va a generar más inequidad en la competencia electoral: habrá partidos con muchos fondos para espacios en los medios de comunicación, en Internet, etc., y otros con pocos fondos y muchas menos herramientas para llegar a la ciudadanía y ser competitivos en las elecciones”, completó.
Sin debates, y campañas “por afuera”
Otro aspecto que se desprende del proyecto de ley es la eliminación tácita de los debates presidenciales. “No se entiende por qué, pero es una instancia que le interesaba muchísimo a la ciudadanía”, consideró.

Por otra parte, teniendo en cuenta que todo se mide por números (y, por estos días, en fútbol mundialista), hizo notar que “si te fijás en el rating son casi como los de un partido de Argentina”.
A manera de colofón, Secchi puso de relieve que “las reformas nacionales tienen que pensarse a mediano y largo plazo, buscando una coordinación entre los elementos del sistema electoral. No pensar las boletas sin pensar el sistema de primarias, no pensar las primarias sin pensar en el sistema de partidos y tener cuidado en el tema de financiamiento de los partidos.

En definitiva, “hay que pensar en las consecuencias que cada elemento del sistema tiene sobre los demás”.
“Ya se está dando el fenómeno de fundaciones que se dedican a hacer campañas políticas muy bien estructuradas. Producen noticias a favor o en contra de determinados candidatos, apuntan claramente a pedir el voto para determinadas personas. Esto es hacer política por fuera de los partidos”, consideró en su conferencia.
Por eso, advirtió que la propuesta “busca controlar menos. Y en financiamiento político hay que controlar más, no liberalizar”.
En busca de acuerdos
Por ahora el proyecto de reforma electoral integral tuvo un solo debate en la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado que preside Agustín Coto (LLA) junto a la vicepresidenta María Florencia López (PJ).
De aquella reunión participó María Luz Alegría Landívar, asesora del Ministerio del Interior, para explicar los pormenores de una iniciativa que mucho antes de llegar al recinto (se espera que esto ocurra en septiembre) recibe críticas y adhesiones pero obliga, además, a una ardua negociación con los gobernadores aliados, directos aportantes, al fin y al cabo, de los votos necesarios en la Cámara alta.









