La actualización de los salarios que forman parte del cálculo de una jubilación es un dato que puede pasar inadvertido entre las numerosas normas que se publican cada mes, pero tiene un efecto concreto para quienes están próximos a iniciar el trámite previsional.
Jubilaciones: qué cambia desde septiembre de 2026 y cómo se actualizan los salarios para calcular el haber
Nuevos índices para actualizar las remuneraciones de los trabajadores en relación de dependencia que se jubilen desde septiembre de 2026.

La nueva Disposición 10/2026 de la Subsecretaría de Seguridad Social fija los índices que deberán utilizarse para actualizar las remuneraciones de trabajadores que se desempeñaron bajo relación de dependencia y que cesen en su actividad desde el 31 de agosto de 2026 o soliciten su beneficio previsional a partir del 1° de septiembre.
La norma fue emitida el 10 de agosto y, según la información suministrada, fue publicada en el Boletín Oficial este miércoles 12 de agosto.
La medida no establece un aumento general de las jubilaciones ni modifica por sí misma el haber mínimo. Su objetivo es diferente: actualizar los salarios históricos que se utilizan en determinadas etapas del cálculo previsional.
Es decir, busca que una remuneración percibida muchos años atrás pueda ser expresada mediante un coeficiente de actualización antes de incorporarse al cálculo correspondiente.
El procedimiento alcanza a los trabajadores que realizaron tareas bajo relación de dependencia y forma parte de las reglas utilizadas para determinar prestaciones del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), de acuerdo con lo establecido por la Ley 24.241 y sus modificaciones. La información oficial también contempla un extenso anexo con coeficientes correspondientes a distintos períodos históricos.

Quiénes quedan alcanzados desde septiembre de 2026
La principal pregunta para quienes están cerca de jubilarse es a quiénes alcanza la nueva actualización. La disposición establece que los índices contenidos en su anexo deben utilizarse para las personas que cesen en sus tareas a partir del 31 de agosto de 2026 o que soliciten su beneficio previsional desde el 1° de septiembre de 2026.
Esto significa que la fecha de cese de la actividad y la fecha de solicitud de la prestación son dos datos importantes para determinar qué índices corresponden aplicar. Por eso, quienes estén preparando su jubilación deberían conservar documentación laboral y salarial y verificar que sus períodos de trabajo figuren correctamente registrados antes de avanzar con el trámite.
La actualización está vinculada con las remuneraciones mensuales percibidas durante la vida laboral. No se trata de recalcular todos los haberes jubilatorios existentes ni de aplicar un incremento automático a quienes ya están cobrando una prestación.
Para comprenderlo de manera sencilla: una persona que trabajó durante varios años tuvo salarios expresados en valores correspondientes a cada momento de la economía argentina.

Un sueldo de hace décadas no puede compararse directamente con uno percibido en la actualidad. Por eso, el sistema previsional utiliza índices que permiten actualizar esas remuneraciones antes de utilizarlas para el cálculo que corresponda.
La disposición establece precisamente los coeficientes necesarios para realizar esa tarea. El anexo contempla una serie histórica muy extensa: comienza con registros correspondientes a 1950, presenta índices anuales hasta 1969 y luego incorpora información mensual desde enero de 1970. El listado llega hasta septiembre de 2026.
La amplitud de la serie es importante porque permite actualizar remuneraciones correspondientes a períodos laborales muy antiguos. De esta manera, el organismo encargado de realizar la liquidación puede aplicar el coeficiente correspondiente a cada período en lugar de utilizar directamente el monto nominal que figuraba en el recibo de sueldo de aquel momento.
Para una persona que está por jubilarse, esto también explica por qué puede ser necesario revisar con atención la historia laboral. Si existen períodos faltantes, diferencias en las remuneraciones declaradas o errores en los registros, conviene detectarlos antes de finalizar el trámite.

Además, es importante diferenciar esta actualización de la movilidad jubilatoria. La movilidad determina cómo evolucionan los haberes de quienes ya reciben una jubilación o pensión, mientras que los índices establecidos por esta disposición tienen como finalidad actualizar las remuneraciones que intervienen en determinados cálculos previsionales.
Cómo funciona el índice y qué deben revisar quienes están por jubilarse
La Disposición 10/2026 establece un índice combinado para realizar la actualización trimestral de las remuneraciones mensuales. Su metodología toma en cuenta dos componentes: el índice previsto en el inciso b) del apartado I del artículo 5° de la Ley 27.260 y el correspondiente a la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE).
La utilización de un índice combinado responde a la metodología establecida para actualizar los salarios que deben considerarse en los cálculos previstos por los artículos 24 y 97 de la Ley 24.241. El mecanismo tiene carácter trimestral y su metodología fue establecida originalmente por la Resolución 3/2021 de la entonces Secretaría de Seguridad Social.
El esquema también se encuentra relacionado con las modificaciones introducidas por la Ley 27.609 y con las normas que regulan la actualización de las remuneraciones dentro del sistema previsional. En este sentido, la disposición de agosto de 2026 no crea desde cero un mecanismo nuevo, sino que fija los valores que corresponden aplicar para el período indicado.
El anexo es, en términos prácticos, la parte de mayor utilidad para los cálculos. Allí aparecen los coeficientes correspondientes a los distintos períodos. Según la información suministrada, el índice correspondiente a septiembre de 2026 es 236.370,027667255.

Para quienes estén próximos a jubilarse, hay varios pasos concretos que pueden ayudar a evitar inconvenientes:
Primero, revisar la historia laboral. Es conveniente comprobar que estén registrados todos los años trabajados y que los empleadores y períodos declarados coincidan con la trayectoria laboral real.
Segundo, reunir la documentación disponible. Recibos de sueldo, certificaciones de servicios, certificados de trabajo y cualquier otro comprobante pueden resultar importantes si existe alguna diferencia entre la historia laboral registrada y la actividad efectivamente realizada.
Tercero, verificar las remuneraciones. La actualización se aplica sobre los salarios que intervienen en el cálculo, por lo que no alcanza con saber cuántos años de aportes tiene una persona. También importa qué remuneraciones aparecen registradas durante los períodos que serán considerados.
Cuarto, prestar atención a las fechas. Quienes cesen en su actividad desde el 31 de agosto de 2026 o soliciten su beneficio desde el 1° de septiembre deberán tener en cuenta los nuevos índices establecidos por la disposición.

Quinto, no confundir actualización con aumento. Que se publique un nuevo índice no significa que todas las jubilaciones aumenten automáticamente. Se trata de una herramienta utilizada para actualizar remuneraciones históricas dentro del proceso de determinación de determinadas prestaciones previsionales.
La medida fue firmada por Alexandra Biasutti, subsecretaria de Seguridad Social, y se encuadra en las facultades de ese organismo para establecer los índices correspondientes a la actualización de las remuneraciones.
En definitiva, la Disposición 10/2026 tiene especial importancia para quienes están preparando su jubilación durante la segunda mitad de 2026. Para el trabajador, el aspecto más relevante no es memorizar el coeficiente publicado, sino conocer qué período laboral se actualizará, qué documentación respalda sus salarios y desde qué fecha se aplican los nuevos valores.
La serie histórica publicada también puede resultar útil en los próximos años como referencia para comprender cómo se actualizan las remuneraciones que forman parte de los cálculos previsionales.
Como el sistema utiliza períodos laborales de distintas décadas, la existencia de una tabla que comienza en 1950 permite contar con una herramienta común para transformar salarios históricos antes de incorporarlos a las liquidaciones correspondientes.








