El ajuste de las tarifas que sobre todo recae sobre las capas medias de la sociedad argentina explica buena parte del superávit fiscal, indica el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad Nacional de Buenos Aires y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
La reducción de los subsidios en tarifas equivale a la mitad del superávit fiscal nacional
Las ayudas del sector público están sobre todo orientadas a bajar los costos energéticos, en especial del servicio eléctrico durante el invierno. Hoy son 61% menores a los que había a fines de 2023.

El ahorro del Estado Nacional por baja de subsidios "explica gran parte la dinámica" de los números positivos que ha logrado el gobierno nacional, argumenta el IIEP.

"La reducción de subsidios en el periodo fue de $ 2,1 billones mientras que el superávit alcanzó los $4,1 billones", indica su Reporte de Tarifas y Servicios correspondiente a octubre último, que estimó que para "un hogar promedio del AMBA", sin subsidios, llegó a $266.456 el gasto para cubrir sus necesidades energéticas, de transporte y de agua potable en el hogar.
"Este gasto se redujo 0,7% respecto del mes anterior y es 56% superior al de igual mes de 2025", subraya el indicador que solo contempla el bolsillo de usuarios residenciales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense.

Más allá de tratarse de un índice que solo contempla la realidad del mercado más concentrado en materia de servicios públicos, y que la disparidad caracteriza a las tarifas en todo el país, el dato es relevante para observar que las capas medias que dejaron de ser subsidiadas hoy llevan buena parte del esfuerzo para sostener el superávit fiscal.
Al 19 de octubre los "subsidios reales acumulados se redujeron -3%". Y en esa cuenta que comprende la realidad nacional se explica que los que colaboran para bajar el precio del servicio eléctrico "aumentaron 40% en términos nominales con un aumento real del 8%". En cambio, los subsidios al transporte (que también van solo al AMBA) se redujeron el 25%.

De la torta de los subsidios nacionales el 76% corresponde a bajar el costo mayorista del megavatio: una medida que involucra los consumos de todos los hogares residenciales, con y sin ayudas del sector público. En el primer caso, las familias más vulnerables cubren solo 25% de los costos de generación y transporte de los kilovatios/h que consumen.
Los que carecen de esas ayudas en sus facturas, en cambio, soportan el 75% de esos costos dolarizados y atados al mercado mundial. Las transferencias a CAMMESA crecieron 65% nominal y 26% real, lo que refleja los mayores costos de la energía eléctrica en invierno que usa en parte gas importado mediante buques.
Durante el año 2026 los subsidios nominales sumaron $7,4 billones mientras que en moneda constante de octubre suman $8,1 billones.
El dato que permite ver completa la involución de las ayudas del sector público nacional a las capas medias muestra que "los subsidios son 61% menores a los observados en diciembre de 2023 y 74% inferiores respecto del pico de 12 meses acumulados observado en el mes de junio de 2022 (acumulados entre mayo de 2021 y junio de 2022)".








