La nafta súper (Grado 2) posee un mínimo de 95 octanos (RON 95). Es el combustible adecuado para la gran mayoría de los automóviles y motocicletas convencionales que circulan en el país, y evita que haya que cargar “premium” de 98 octanos, más allá de que muchos usuarios la elijan. Pero en ambos casos, la virtud del combustible termina de definirse en el uso de derivados del maíz.
El etanol en el tanque que ahorra en el costo de la nafta argentina
Maizar defiende una nueva ley de biocombustibles que incrementa el corte de hidrocarburos en surtidores. Pero además señala que Estados Unidos procesa 85 % de sus granos en origen y Brasil el 80%, mientras en nuestro país el nivel alcanza sólo al 30%. Oportunidades para crear más industria regional.

"La nafta que viene del petróleo tiene solo 85 octanos y el etanol tiene 115 de octanaje. Así que todas las naftas premium que ustedes ven en los surtidores se logran a través de la mezcla con etanol. No es un subsidio, no es una mejora: es una necesidad que tiene hoy la nafta premium para mejorar la calidad y la sustentabilidad del medio ambiente".

Con la mirada puesta en el desarrollo de las provincias del Litoral y del interior profundo, el presidente de la Asociación de Maíz y Sorgo de la Argentina (Maizar), ingeniero Federico Zerboni, dejó definiciones contundentes sobre la urgencia de profundizar la industrialización del grano y consolidar un marco regulatorio de largo plazo.
Lo hizo en la comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados de la Nación, en el marco del debate por la nueva ley del sector que aprobó el Senado el 17 de septiembre. La norma propone elevar del 12% al 15 % el componente de etanol que hoy contienen las naftas que se expenden en los surtidores de la Argentina.
El texto garantiza un cupo reservado del 6% para el volumen de etanol proveniente de la caña de azúcar y otro 6% para el elaborado a base de maíz. El 3% incremental restante -para alcanzar el 15% total- quedará abierto a la competencia entre distintas materias primas, como la biomasa forestal o insumos lignocelulósicos de segunda generación.
“Transformar en origen”
"Si el maíz no se transforma en origen, el flete se come la renta", advirtió Zerboni. Enfocó una problemática recurrente para los productores alejados de la cuenca portuaria del Gran Rosario al recordar que cuando la siembra se realiza a cierta distancia de los puertos, el costo del transporte anula la rentabilidad del grano si se vende sin procesar.
"El maíz y el sorgo cuando se siembra una distancia de puerto determinada no es rentable porque el flete, el transporte lo hace no rentable. Entonces, tenemos la imperiosa necesidad de transformarlo en biocombustibles y en proteína animal, sean cerdos, pollos… lo que sea. Y ese valor agregado duplica de renta en muchos casos y hace rentable el cultivo".
Al poner la lupa en las cifras internacionales, el titular de Maizar expuso el contraste estructural entre Argentina y sus principales competidores globales en el mercado maicero:

Estados Unidos (principal productor mundial) transforma el 85% de su producción en su propio territorio y solo exporta el 15% en granos, mientras destina el 40% de su cosecha total a la producción de bioetanol.
Por su parte Brasil procesa localmente el 80% de su maíz y exporta únicamente el 20%, destinando más del 20% de su grano a la industria del etanol. Argentina: invierte la ecuación, ya que transforma apenas el 30% de su producción e industrializa para bioetanol apenas entre el 2% y el 3%, exportando el 70% como grano crudo.
"La idea de la cadena de maíz es duplicar la producción para exportar más, pero también transformarlo porque es lo que genera agregado y trabajo", enfatizó el dirigente, al subrayar que la industrialización en origen es la herramienta determinante para generar arraigo territorial y evitar la migración rural hacia los grandes aglomerados urbanos.
El modelo “Matto Grosso”
Durante la exposición, resaltó que el bioetanol no debe analizarse únicamente desde el prisma energético, sino desde su impacto en la economía circular agropecuaria. La molienda de maíz genera la denominada burlanda (subproducto húmedo de destilería), un insumo nutricional clave para alimentar ganado en cercanías de las plantas de procesamiento.
"El etanol no es todo energía. Gran parte de su subproducto, la burlanda, vuelve a la producción agropecuaria y se generan clústeres productivos de tambos, de leche, de producción de carne... como es húmeda esa burlanda, hay que consumirla en el lugar y eso genera valor agregado y trabajo".
Asimismo, alertó que en zonas alejadas de la Pampa Húmeda la falta de alternativas para el maíz empuja al monocultivo: "Si no hay maíz fuera de la pampa húmeda, no hay agricultura sustentable y caemos en la famosa sojización... si no hay agricultura, no hay trabajo y tampoco hay transformación".
Zerboni expuso el caso del estado de Mato Grosso en Brasil, ubicado a 2.000 kilómetros de los puertos marítimos. Detalló que hace 20 años esa región registraba el PBI per cápita más bajo del país vecino, pero mediante un ordenamiento territorial con "reglas claras y seguridad jurídica" articulado entre el sector público y privado, logró posicionarse hoy con el PBI per cápita más alto de Brasil.
Mato Grosso produce actualmente más soja, maíz y algodón que toda la Argentina junta, transformando pueblos de 20.000 habitantes en urbes industriales de más de 200.000 pobladores con elevado bienestar económico, según relató el titular de Maizar.








