El sector minero argentino concluye 2025 con indicadores históricos en materia de exportaciones, generación neta de divisas e inversión, consolidándose como uno de los pilares estructurales de la economía nacional.

El aporte de la minería a la economía argentina sube más de un 8,5%, aunque a varias velocidades y elevada heterogeneidad. Las exportaciones cierran el año creciendo más de un 27% y con récords históricos.

El sector minero argentino concluye 2025 con indicadores históricos en materia de exportaciones, generación neta de divisas e inversión, consolidándose como uno de los pilares estructurales de la economía nacional.
Sin embargo, el balance del año también deja en evidencia un desempeño heterogéneo entre los distintos segmentos productivos, con realidades muy dispares entre la minería metalífera tradicional, el litio y los minerales industriales.
En términos generales, la minería alcanzó en 2025 un récord de exportaciones por quinto año consecutivo. Las ventas externas del sector se estiman en torno a los US$ 5.900 millones, lo que representa un crecimiento cercano al 27% interanual y la mayor participación histórica de la minería dentro de las exportaciones argentinas, con casi el 7% del total nacional.
Este desempeño se dio en un contexto en el que el valor total de las exportaciones del país se habría aproximado a los US$ 86.000 millones.
El impulso exportador estuvo liderado por la minería metalífera. Según datos disponibles hasta noviembre, el oro y la plata explicaron alrededor del 81% de las exportaciones mineras. No obstante, este récord se explica principalmente por los precios internacionales en máximos históricos, ya que los volúmenes físicos de producción vienen cayendo desde 2019.
La madurez de los yacimientos —muchos en operación desde la década del 90— y la escasez de nuevas inversiones en años previos generan preocupación: al menos la mitad de las ocho operaciones activas tiene un horizonte productivo inferior a cuatro años.
En contraste, el litio mostró un crecimiento significativo en producción, aun en un contexto de precios internacionales deprimidos. Con inversiones acumuladas superiores a US$ 7.000 millones, el país cerró el año con siete plantas productivas en funcionamiento.

La producción habría alcanzado entre 100.000 y 110.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, lo que implica un crecimiento interanual de entre 35% y 45%, y un salto del 140% respecto al último máximo exportador. Sin embargo, el valor exportado apenas superó al de 2023, con unos US$ 835 millones.
Por su parte, el segmento de rocas y minerales industriales continúa rezagado. Con presencia en todo el país y fuerte vínculo con la construcción, esta actividad —de la que dependen unas 50.000 familias— aún no logra recuperar los niveles de 2023. Si bien el Indicador Sintético de la Construcción muestra una mejora frente a 2024, sigue 24% por debajo de los valores previos.
La minería comparte con el agro una característica clave para la economía argentina: es uno de los dos únicos sectores que generan divisas netas de manera estructural.

Desde enero de 2003, el sector minero mantuvo balance cambiario positivo todos los meses, sin excepciones. En los últimos 20 años, la minería explicó el 7,5% de las divisas netas del país, mientras que la agroindustria aportó el 92,5% restante.
Además, la minería exporta en promedio 9 dólares por cada dólar que importa, superando incluso al agro, que exporta cerca de 6 dólares por cada dólar importado. En línea con el récord exportador, el aporte neto de divisas del sector también se encamina a cerrar 2025 en máximos históricos.
A nivel territorial, su impacto es decisivo: en provincias como Catamarca, Santa Cruz, San Juan y Jujuy, las exportaciones mineras representan más del 80% del comercio exterior provincial; en Salta, superan el 44%.
La minería también se posicionó como el principal sector inversor del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), concentrando casi el 65% de las aplicaciones. Dentro de ese universo, los proyectos cupríferos explican el 73% de las iniciativas mineras presentadas.

Asimismo, el sector lidera el ingreso neto de Inversión Extranjera Directa (IED) desde 2003 hasta la actualidad, condición que se mantuvo durante el primer semestre de 2025, según datos oficiales.
De este modo, la minería cierra el año como un actor clave para el crecimiento, el empleo y la estabilidad externa, aunque con desafíos estructurales que exigen nuevas inversiones para sostener su aporte en el mediano plazo.